Hay personas que llevan años yendo a terapia, que se conocen sus patrones de memoria, que han leído todos los libros, y que aun así siguen sintiéndose igual. No es que no hayan trabajado suficiente. Es que nadie ha llegado al fondo todavía. Si esto te suena, este artículo es para ti. Te explico que es el trauma complejo y cómo se vive cuando cuando llevas años sintiéndote mal.
Una reseña que nos dejó sin palabras
Adela V. llegó al gabinete después de pasar por decenas de psicólogos y psiquiatras. Todos con buena voluntad. Todos con sus herramientas. Ninguno llegó al fondo.
Hasta que encontró a Ana Belén.
Esto es lo que escribió después:
«Demasiados años de oscuridad, de no ser capaz de mirar hacia dentro porque el miedo y el dolor me atenazaban.
Después de decenas de psicólogos y psiquiatras que no hacían otra cosa que arañar la superficie, incluso aún con toda su buena voluntad. Y ver que mi vida se escurre entre los dedos… y ya, intentando un último esfuerzo me encuentro con la terapia de trauma complejo.Y me encuentro con ellas. Con ella, con Ana. La mujer que marcaría un antes y un después en mi alma. Hoy, después de abrir de su mano la caja de Pandora empiezo a vivir, a sentirme la niña que fui antes del miedo.
¿Cuánto vale una vida? La mía será un perpetuo agradecimiento a quien me devolvió mi persona, mi dignidad, mi libertad. Gracias Ana.»
Cuando leí esto tuve que parar un momento. Porque “me devolvió mi persona, mi dignidad, mi libertad” no es el resultado de aprender a gestionar síntomas. Es el resultado de llegar al fondo de verdad.
Y llegar al fondo no siempre pasa en la primera terapia. Ni en la segunda. A veces pasa después de años de intentarlo. ¿Por qué? Porque el trauma complejo es una de las condiciones más infradiagnosticadas en salud mental. Y si llevas tiempo sintiéndote así, lo que voy a contarte puede cambiar algo importante.
¿Qué es el trauma complejo y en qué se diferencia del TEPT?
Cuando pensamos en trauma solemos imaginar un evento concreto: un accidente, una agresión, una pérdida repentina. Eso es lo que llamamos trauma simple, o TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático).
El trauma complejo es diferente. No surge de un momento, sino de una acumulación de experiencias a lo largo del tiempo, generalmente en la infancia o en relaciones de dependencia prolongada.
¿Qué tipo de experiencias generan trauma complejo?
No hay un evento concreto que señalar. Por eso mucha gente no lo identifica como trauma. Algunas de las experiencias más frecuentes son:
- Negligencia emocional: no sentirte visto ni querido de forma incondicional.
- Crecer en un entorno impredecible o poco seguro.
- Recibir amor condicional: si te portabas bien, si rendías, si no molestabas.
- Haber sido ignorado/a sistemáticamente o no haberte sentido importante.
- Relaciones de pareja o familiares con dinámicas de control, humillación o invalidación repetida.
Nada de esto suena tan grave como un accidente de tráfico. Pero el cuerpo lo registró igual. Y sigue respondiendo como si el peligro todavía estuviera ahí.
Señales de que puedes estar viviendo con trauma complejo sin saberlo

Lo veo constantemente en consulta. Personas que funcionan, que trabajan, que cuidan de los demás, que incluso han hecho terapia, y que aun así cargan con esto:
- Llevas años trabajando en ti pero algo no termina de moverse de fondo.
- Reaccionas de formas que no entiendes o que te generan vergüenza después.
- Te cuesta confiar, pedir ayuda o sentirte segura/o en las relaciones.
- Tienes períodos de bloqueo emocional alternados con momentos de desbordamiento.
- La ansiedad, la depresión o el agotamiento crónico son tus compañeros habituales, aunque en apariencia “todo está bien”.
- Sientes que eres demasiado, o demasiado poco. Nunca suficiente.
- A veces sientes que estás de fondo en tu propia vida, como observando desde lejos.
Ninguna de estas cosas significa que estés rota/o. Significa que tu sistema nervioso aprendió a sobrevivir en unas condiciones difíciles. Y que nadie le ha enseñado todavía que ya puede descansar.
Por qué el tiempo solo no es suficiente para sanar el trauma complejo
Esta es la parte que más le cuesta aceptar a la gente. Y la que más alivio produce cuando finalmente se entiende.
El trauma no se procesa con el paso del tiempo. Tampoco con entenderlo intelectualmente. Ni siquiera, en muchos casos, con hablar de él.
El trauma vive en el cuerpo, no en el relato
Bessel van der Kolk lo explica en El cuerpo lleva la cuenta: el trauma no se almacena en palabras. Se almacena en el sistema nervioso. En respuestas automáticas, en tensiones, en reacciones que se disparan antes de que el pensamiento racional pueda intervenir.
Por eso hay personas que llevan diez años en terapia, saben perfectamente de dónde vienen sus patrones, pueden explicarlos con detalle, y sin embargo siguen sintiéndose igual. No es que no hayan trabajado suficiente. Es que el abordaje no estaba llegando donde necesitaba llegar.
El trauma complejo requiere herramientas específicas. Si quieres entender qué ocurre exactamente en el cerebro cuando hay un trauma y por qué no basta con hablarlo, te lo explico en detalle aquí: Cómo superar el trauma: lo que nadie te dice sobre sanar de verdad
EMDR y trauma complejo: qué cambia cuando el abordaje llega al fondo
El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es la terapia con mayor evidencia científica para el tratamiento del trauma. La OMS la recomienda como tratamiento de primera línea para el TEPT, y su eficacia en trauma complejo está cada vez más documentada.
¿En qué se diferencia el EMDR de otras terapias?
La mayoría de terapias trabajan desde la narrativa: qué pasó, cómo lo interpretas, qué pensamientos tienes asociados. Esto es valioso. Pero el trauma complejo vive por debajo de la narrativa. Vive en la memoria implícita, en respuestas que se activan antes de que el pensamiento pueda intervenir.
El EMDR trabaja directamente con eso. Utiliza estimulación bilateral —movimientos oculares, sonidos o toques alternos— mientras la persona accede al recuerdo en un entorno seguro. Esto activa el sistema de procesamiento natural del cerebro, que durante el trauma original se bloqueó, y permite que la experiencia se archive correctamente: como algo que ocurrió en el pasado, no como algo que sigue ocurriendo ahora.
El resultado no es olvidar. Es que el cuerpo deja de reaccionar como si el peligro siguiera presente.
Como le pasó a Adela. La niña que fue antes del miedo seguía ahí. Solo necesitaba que alguien llegara al fondo para encontrarla.
Ana Belén Garrido, especialista en trauma complejo en nuestro equipo
Ana Belén es psicóloga especializada en trauma complejo y lleva años trabajando en el gabinete con personas que, como Adela, llevaban mucho tiempo buscando algo que no terminaban de encontrar.
En nuestro equipo somos ocho psicólogas especializadas. No es una consulta unipersonal. Hay especialistas en trauma, duelo, pareja, adolescentes, TDAH, psicooncología y crianza. Porque no todas las heridas necesitan la misma llave.
Si quieres saber más sobre cómo trabajamos el trauma en el gabinete, puedes ver nuestra página de terapia de trauma o conocer cómo funciona nuestra terapia online.
La sesión de acogida es gratuita y sirve exactamente para esto: entender qué te está pasando y qué psicóloga del equipo puede acompañarte mejor.
Preguntas frecuentes sobre trauma complejo
Muchas veces coexisten. La ansiedad crónica, la depresión resistente o los problemas de autoestima que no responden bien al tratamiento habitual pueden tener una raíz traumática sin diagnosticar. Si llevas tiempo en terapia sin que las cosas se muevan de fondo, vale la pena explorar si hay trauma complejo detrás.
Lo que ocurre con un abordaje adecuado es que el sistema nervioso aprende que ya está seguro. Los patrones que venían del trauma dejan de gobernar tu vida. Y recuperas acceso a partes de ti que habías perdido. Como Adela: la niña que fue antes del miedo.
Depende de la historia de cada persona y de la intensidad del trauma. No es una terapia de tres sesiones, pero tampoco tiene por qué ser interminable. Con un abordaje específico, muchas personas empiezan a notar cambios reales antes de lo que esperaban, precisamente porque se trabaja en la raíz y no solo en los síntomas.
El EMDR requiere una evaluación individualizada y una preparación previa. No se aplica igual en todas las personas ni en todos los momentos del proceso. En la sesión de acogida valoramos si es la herramienta más adecuada para ti y en qué momento tendría más sentido incorporarla.
Sí. Trabajamos en formato online con la misma profundidad que en presencial. Si quieres saber cómo funciona, puedes leer más sobre nuestra terapia online.
Si sientes que llevas demasiado tiempo cargando con algo sin encontrar la ayuda adecuada, estamos aquí.
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Por Eirene García · Gabinete de Psicología Online Eirene García
Psicóloga y autora
Eirene García
