TERAPIA ONLINE / TRAUMA

Terapia online para el trauma

Hay experiencias que terminan y, sin embargo, algo de ellas puede seguir presente.

Quizá lo notes como miedo, bloqueo, hipervigilancia, culpa o desconexión. O quizá no tengas una palabra concreta para explicarlo y simplemente sepas que determinadas situaciones, relaciones o sensaciones activan algo en ti que no terminas de entender.

A veces sabemos perfectamente qué experiencia nos marcó. Otras veces la pregunta es precisamente esa: ¿por qué sigo reaccionando así?

No necesitas decidir antes de venir si lo que viviste “cuenta” o no como trauma.

Podemos empezar por entender qué te está ocurriendo ahora, qué relación puede tener con tu historia y qué necesitas para recuperar más margen de elección en tu vida.

COMPRENDER EL TRAUMA

Cuando algo que has vivido sigue influyendo en el presente

Algunas experiencias siguen influyendo después de haber terminado. Otras ocurren dentro de circunstancias difíciles que todavía continúan.

Por eso, para comprender lo que te pasa, necesitamos mirar tanto tu historia como lo que está ocurriendo ahora.

Y no siempre aparece en forma de un recuerdo claro.

01 / EXPERIENCIAS

Estar siempre en alerta

Puede que te cueste bajar la guardia y estés pendiente de pequeños cambios en el tono de alguien, de lo que podría salir mal o de señales que otras personas apenas perciben.

¿Es que estás exagerando? No necesariamente.

Puede que hayas aprendido a anticiparte porque te ayudaba a protegerte. Lo importante es distinguir si esa vigilancia responde a un peligro actual o si también se activa en situaciones que ahora son diferentes.

02 / EXPERIENCIAS

Evitar sin darte cuenta

Hay cosas que dejamos de hacer porque nos remueven demasiado: una conversación, un lugar, una relación, una sensación.

Evitar puede aliviar a corto plazo. Si algo duele, alejarse reduce el malestar.

La dificultad aparece cuando cada vez necesitas evitar más cosas para sentirte seguro y esa protección empieza también a limitar tu vida.

03 / EXPERIENCIAS

Sentirte desconectado

No todas las respuestas tienen forma de miedo.

A veces aparece distancia, bloqueo o la sensación de estar funcionando en automático. Sigues trabajando, hablando con gente, resolviendo cosas, pero algo dentro parece estar lejos.

En determinadas circunstancias, desconectarse puede haber sido una manera de soportar algo demasiado intenso.

04 / EXPERIENCIAS

Sentir que algo del pasado sigue decidiendo por ti

Quizá lo notes en cómo confías, cómo reaccionas ante un conflicto, cuánto necesitas controlar o qué ocurre cuando alguien se acerca demasiado.

Eso no significa que todas esas dificultades tengan que explicarse por un trauma.

La pregunta es otra: ¿hay respuestas que aprendiste en determinadas circunstancias y que siguen apareciendo hoy, aunque el contexto pueda ser diferente?

Reconocerte en alguna de estas experiencias no equivale a tener un diagnóstico.

Es un punto desde el que empezar a comprender.

HISTORIA Y CONTEXTO

A veces seguimos utilizando un mapa que aprendimos en otro momento

En determinadas etapas de nuestra vida aprendemos maneras de movernos por situaciones difíciles.

Quizá aprendiste que convenía estar atento, no confiar demasiado, evitar determinadas cosas, controlar todo lo posible o desconectarte de lo que estabas sintiendo.

En aquel contexto, algunas de esas respuestas pudieron tener una función.

Pero los contextos cambian y lo aprendido no siempre cambia al mismo ritmo.

Por eso, desde la psicología, no nos interesa mirar una reacción únicamente como algo que hay que eliminar. Nos preguntamos qué función ha tenido, qué la activa ahora, qué la mantiene y qué coste tiene hoy para ti.

Comprender esa función puede ayudarte a decidir qué respuestas siguen siendo útiles y cuáles necesitas aprender de otra manera.

No se trata de quedarse atrapado en el pasado.

Se trata de comprender mejor desde dónde estás respondiendo en el presente para poder ampliar tus opciones.

CÓMO TRABAJAMOS

Trabajar el trauma no significa empezar contando todo lo que pasó

Puede preocuparte que acudir a terapia implique contar con detalle todo lo ocurrido desde el primer día.

No tiene por qué ser así.

Antes necesitamos comprender cómo estás ahora, qué situaciones te afectan, cómo respondes cuando aparecen y con qué recursos cuentas para sostener el proceso.

01 / PROCESO

Primero necesitamos entender qué está pasando

Las primeras sesiones nos permiten ir construyendo una comprensión compartida.

¿Qué suele ocurrir antes de que aparezca el malestar? ¿Qué haces después? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Hay situaciones que parecen activar una respuesta parecida? ¿Hay cosas que alivian a corto plazo pero complican tu vida después?

Reconocer esas relaciones puede ayudarnos a entender mejor tus reacciones y a decidir qué merece la pena trabajar.

02 / PROCESO

Los objetivos se construyen contigo

Dos personas pueden haber vivido experiencias parecidas y necesitar un proceso completamente diferente.

Quizá lo que más pesa sea vivir constantemente en alerta. En otra persona pueden ser las relaciones, la culpa, determinados recuerdos, la desconexión, el miedo a perder el control o algo que todavía no hemos conseguido nombrar.

Por eso no partimos de unos objetivos prefabricados.

Los construimos contigo y los vamos revisando a medida que entendemos mejor lo que ocurre.

03 / PROCESO

Acercarse a lo difícil no es lo mismo que forzarse

En algunos procesos puede llegar un momento en el que tenga sentido trabajar con recuerdos, emociones o situaciones que has evitado.

Pero acercarse a algo difícil no significa empujarte hacia ello sin más.

También necesitamos preguntarnos qué necesitas para poder trabajarlo de una manera que puedas sostener y con qué ritmo tiene sentido hacerlo.

El ritmo también forma parte del tratamiento.

CRITERIO CLÍNICO

Cómo elegimos las herramientas para trabajar contigo

Existen diferentes modelos y herramientas que pueden utilizarse cuando trabajamos con dificultades relacionadas con experiencias traumáticas.

La técnica importa, pero no se elige antes de comprender a la persona.

Necesitamos saber qué está ocurriendo, qué historia existe detrás, qué recursos tienes, qué mantiene actualmente la dificultad y qué quieres conseguir con la terapia.

Todos los profesionales del equipo cuentan con formación de posgrado y una formación amplia en distintos enfoques y herramientas, entre ellos TCC, ACT y EMDR.

Eso no significa aplicar una técnica determinada porque exista una etiqueta concreta.

Dependiendo de la persona, del momento del proceso y de lo que necesitemos trabajar, unas herramientas pueden tener más sentido que otras.

Queremos que las herramientas estén al servicio del proceso, no que tu historia tenga que encajar dentro de una técnica.

La relación con tu terapeuta también importa

Hay experiencias que cuesta contar. A veces porque nunca las has contado. Otras porque sí lo hiciste y no te sentiste comprendido, o porque todavía tú mismo dudas de cuánto “derecho” tienes a sentirte afectado.

La relación terapéutica debería permitirte explorar lo vivido y lo que ocurre ahora sin sentir que tienes que justificar cómo te ha afectado.

También implica poder preguntar, discrepar o decir que algo no te encaja.

Y poder decir: “de esto todavía no quiero hablar”.

La confianza no aparece automáticamente porque alguien sea psicólogo.

Se construye dentro del proceso.

TERAPIA ONLINE

Terapia online para trauma: también valoramos si es el formato adecuado

La terapia online puede facilitar mucho el acceso al acompañamiento psicológico.

Puede permitirte conectarte desde un lugar conocido, evitar desplazamientos y mantener continuidad aunque vivas lejos del profesional con el que trabajas.

Pero eso no significa que sea automáticamente la mejor opción en cualquier situación.

Cuando trabajamos online también necesitamos valorar el contexto: si tienes privacidad, si puedes realizar la sesión desde un lugar suficientemente seguro, qué ocurre contigo después de una sesión difícil, qué apoyos tienes alrededor y si existen otras necesidades que debamos tener en cuenta.

En algunos casos puede ser conveniente coordinarse con otros profesionales o valorar un formato diferente.

La modalidad también forma parte de la valoración.

NUESTRO EQUIPO

Quién puede acompañarte

Sara Orozco
Paco García
María Caballero
Ana Belén Garrido

En Eirene García Psicología trabajamos como equipo.

Todos nuestros profesionales cuentan con formación de posgrado y formación continuada en distintos modelos de intervención psicológica.

El primer contacto nos permite conocer brevemente qué está ocurriendo y valorar qué profesional puede ajustarse mejor a lo que necesitas trabajar.

Para proponerte a alguien tenemos en cuenta su formación, experiencia y forma de trabajar en relación con tu situación.

Después, como en cualquier proceso terapéutico, también tendrá que construirse algo que no puede decidirse únicamente sobre el papel: que puedas sentirte suficientemente cómodo y seguro para trabajar con esa persona.

EL PRIMER PASO

No tienes que decidir todo antes de empezar

Pedir ayuda puede sentirse como una decisión grande, especialmente cuando todavía no sabes exactamente qué te ocurre o qué tipo de terapia necesitas.

El primer contacto no exige que llegues con todas las respuestas.

01 / EMPEZAR

Nos cuentas brevemente qué está ocurriendo

Puedes explicarnos qué te preocupa y qué te ha llevado a buscar ayuda ahora.

No necesitas contar toda tu historia ni entrar en aquello para lo que todavía no estás preparado.

02 / EMPEZAR

Valoramos quién puede acompañarte

Con esa primera información podemos pensar qué profesional del equipo puede ajustarse mejor a tu situación y a lo que necesitas trabajar.

03 / EMPEZAR

Empezáis a construir el proceso

Las primeras sesiones permiten conocer tu situación con mayor profundidad, construir una comprensión compartida y decidir qué objetivos tienen sentido.

El proceso no viene completamente diseñado antes de conocerte.

PREGUNTAS FRECUENTES

Preguntas frecuentes sobre la terapia online para el trauma

Sí.

No necesitas saber qué etiqueta corresponde a lo que has vivido.

Podemos empezar por algo más útil: entender qué está ocurriendo ahora, cómo te está afectando y qué sentido puede tener trabajarlo en terapia.

No necesariamente.

Puede haber experiencias del pasado que necesitemos explorar, pero eso no significa que tengas que relatarlas todas ni hacerlo desde el primer momento.

La profundidad y el ritmo dependerán de lo que necesitemos trabajar y de cómo puedas sostener ese proceso.

Recordar lo ocurrido en terapia no es lo mismo que revivirlo involuntariamente, aunque acercarse a ciertos recuerdos puede despertar emociones y malestar.

Si tiene sentido trabajar con ellos, acordaremos para qué hacerlo y cómo abordarlos, teniendo en cuenta tu situación y revisando cómo te está afectando el proceso.

Puede.

El tiempo transcurrido no determina por sí solo cuánto puede influir una experiencia.

Lo importante es observar qué relación tiene con lo que ocurre actualmente y qué respuestas siguen apareciendo hoy.

No existe una duración estándar que podamos aplicar a todas las personas.

Dependerá de lo que esté ocurriendo, de los objetivos, de la historia, del contexto, de los recursos disponibles y de cómo vaya evolucionando el proceso.

La duración y la frecuencia también pueden revisarse durante la terapia.

No necesariamente.

Para algunas personas puede ser una modalidad adecuada y para otras puede ser preferible otro formato o combinar distintos apoyos.

Por eso también valoramos individualmente la idoneidad de la modalidad.

PODEMOS HABLAR

No necesitas tener toda la historia ordenada para pedir ayuda

Puede que tengas muy claro qué ocurrió.

O puede que simplemente sepas que algo sigue interfiriendo en tu vida y quieras entenderlo mejor.

Ambas cosas pueden ser un punto de partida.

Puedes contarnos brevemente qué está ocurriendo y valorar con nosotros cuál puede ser el siguiente paso.