¿Es adicción o solo una mala racha? 11 Criterios científicos explicados

cómo saber si es adicción

Por Eirene García, psicóloga sanitaria de enfoque contextual, especializada en ACT, EMDR y adicciones

Última actualización: Diciembre 2025 | Tiempo de lectura: 15 minutos


Resumen: ¿Cómo distinguir entre alguien que está pasando un mal momento y alguien que tiene una adicción? Primero, entiende esto: la adicción no es el problema original… sino que es la mejor solución que la mente encontró para un dolor más profundo. Segundo, la frecuencia no define la adicción; los patrones sí. Te explico los 11 criterios científicos DSM-5 en lenguaje claro, desde el enfoque de la psicología contextual.


Cada vez que alguien me pregunta “¿Crees que mi (hijo/pareja/hermano) tiene un problema?”, hay una frase que escucho constantemente:

“Pero solo bebe/juega/compra los fines de semana, no puede ser adicción…”

O también: “No toma drogas duras, así que no es tan grave, ¿verdad?”

Y aquí viene lo primero que necesitas entender: la frecuencia no define la adicción.

Puedes beber solo los viernes y tener una adicción grave. O fumar porros a diario y no tenerla (aunque tengas otros problemas, ojo, pero no necesariamente adicción).

Sé que suena raro. Porque todos hemos aprendido a pensar que “adicto = consume mucho y a menudo”. Pero esa idea está incompleta, y te está impidiendo ver si lo que pasa con tu ser querido es temporal o algo más serio.

Déjame explicarte cómo funciona esto de verdad.

Lo que sí importa: no es CUÁNDO, es CÓMO y POR QUÉ

Antes de entrar en señales concretas, necesitas entender algo fundamental.

La comunidad científica (psicólogos, psiquiatras, médicos especializados en adicciones) usa unos criterios específicos para diagnosticar un trastorno por consumo de sustancias o una adicción comportamental. Y esos criterios NO se basan en:

❌ Cuántas veces a la semana lo hace
❌ Qué cantidad consume
❌ Si es legal o ilegal
❌ Si es sustancia o comportamiento

Se basan en patrones específicos que te voy a explicar de forma clara. Porque cuando los entiendas, vas a poder mirar la situación con otros ojos.

La adicción no es solo sobre drogas (y eso cambia todo)

Antes de seguir, aclaremos algo: cuando digo “adicción” no hablo solo de alcohol o cocaína.

La adicción puede ser a:

Sustancias:

  • Alcohol
  • Drogas (legales e ilegales)
  • Nicotina
  • Medicamentos (benzodiacepinas, analgésicos)
  • Cannabis

Comportamientos:

  • Juego / apuestas
  • Compras compulsivas
  • Pornografía
  • Redes sociales y internet
  • Videojuegos
  • Trabajo (workaholism)
  • Ejercicio extremo
  • Comida (atracones, restricción)
  • Relaciones tóxicas (codependencia)

Investigaciones recientes (2024) muestran que las adicciones comportamentales activan los mismos circuitos cerebrales que las adicciones a sustancias.

Para tu cerebro, el subidón de dopamina de una apuesta ganada funciona igual que el de una raya de cocaína. Por eso lo que voy a explicarte aplica a CUALQUIER adicción.

Antes de las señales: por qué alguien desarrolla una adicción

Aquí viene lo más importante para entender todo lo demás.

Desde la psicología contextual (ACT) y siguiendo el trabajo del Dr. Gabor Maté—uno de los mayores expertos mundiales en adicción—entendemos algo que cambia completamente la perspectiva:

La adicción no es el problema original. La adicción es la mejor solución que la mente encontró para un problema más profundo.

Léelo otra vez.

Nadie se levanta pensando “voy a hacerme adicto”. Lo que pasa es que encuentran algo—una sustancia, un comportamiento—que alivia un dolor insoportable. Y ese alivio funciona. Al menos temporalmente.

Como dice Gabor Maté en su libro “In the Realm of Hungry Ghosts”:

“Es imposible entender la adicción sin preguntar qué alivio encuentra el adicto, o espera encontrar, en la droga o el comportamiento adictivo”.

El dolor detrás de la conducta

En mi consulta veo esto constantemente:

  • El ejecutivo que bebe cada noche porque es la única forma de apagar el ruido de una ansiedad que lo devora
  • La adolescente que se pierde en TikTok durante horas porque así no siente el vacío de sentirse invisible en su propia familia
  • El hombre que apuesta porque es lo único que le hace sentir algo de emoción en una vida que se siente muerta por dentro
  • La mujer que compra compulsivamente para llenar el hueco de una infancia donde nunca fue suficiente

No buscan la adicción. Buscan dejar de sentir lo que les duele.

Y encuentran algo que, al menos por un rato, funciona. Ahí empieza todo.

Como explica Maté: “No todas las adicciones tienen su raíz en el abuso o el trauma, pero creo que todas pueden rastrearse hasta una experiencia dolorosa. Un dolor está en el centro de todos los comportamientos adictivos”.

Puede ser:

  • Ansiedad crónica sin herramientas para gestionarla
  • Sensación profunda de no ser suficiente
  • Vacío existencial
  • Soledad emocional (aunque estés rodeado de gente)
  • Trauma no resuelto
  • Vergüenza enquistada sobre quién eres

La sustancia o comportamiento llena temporalmente ese vacío. O al menos lo anestesia lo suficiente para seguir respirando.

El problema es que esa solución temporal acaba convirtiéndose en una cárcel.

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Cómo algo que alivia se convierte en compulsión

Ahora viene la parte que explica por qué tu ser querido “no puede simplemente parar”.

El cerebro crea atajos (y ahí está la trampa)

Te voy a explicar esto de la forma más sencilla posible.

Cada vez que hacemos algo placentero—comer, hacer ejercicio, recibir un abrazo—nuestro cerebro libera una sustancia llamada dopamina. Es como un mensaje interno que dice: “Esto fue bueno, recuérdalo y repítelo”.

Es el mismo mecanismo que nos ayuda a sobrevivir. Por eso repetimos cosas que nos benefician.

El problema con las adicciones es que producen una liberación de dopamina mucho más grande que las actividades normales. Investigaciones de Yale (2022) muestran que puede ser hasta 10 veces mayor.

Imagina que tu cerebro es como un termostato. Las cosas normales suben la temperatura 1 o 2 grados. Las adicciones la suben 10 grados de golpe.

¿Qué hace el cerebro entonces?

Se protege. Reduce su propia producción de dopamina natural y se vuelve menos sensible.

Resultado: la persona cada vez siente menos placer con las cosas normales de la vida. La comida ya no sabe igual, las conversaciones pierden interés, los hobbies se vuelven aburridos.

Y lo único que sigue dando ese “subidón” es la sustancia o comportamiento adictivo. Pero ahora necesita más cantidad para sentir lo mismo.

De patrón a automatización: el secuestro del cerebro

Pero hay algo más (y esto es clave).

Cuando repetimos un comportamiento muchas veces, el cerebro crea un atajo automático. Es el mismo proceso por el que aprendes a conducir o tocar un instrumento. Al principio piensas cada movimiento. Luego se vuelve automático.

En la adicción pasa igual:

Al principio: “Cuando me siento mal, bebo/juego/compro y me siento mejor”
Luego: El cerebro asocia automáticamente: malestar → comportamiento → alivio
Finalmente: Ya no piensas. El malestar aparece y tu mano ya está cogiendo la copa/el móvil/la tarjeta

Se crea lo que Charles Duhigg llama en “El Poder del Hábito” un bucle neurológico que se graba profundamente en el cerebro.

Y aquí está la trampa: esos circuitos no desaparecen. Se quedan grabados para siempre.

Por eso la recuperación no es “curarse” y olvidarse del tema. Es aprender a gestionar esos circuitos durante toda la vida.

Las 11 señales reales (según criterios científicos)

Ahora sí, vamos a lo práctico.

Los profesionales de la salud mental usamos un manual llamado DSM-5 que establece 11 criterios específicos para diagnosticar un trastorno por consumo de sustancias (o adicción comportamental).

No necesitas entender esto como un médico. Solo necesitas saber identificar los patrones en tu ser querido.

¿Cuántas señales indican adicción?

  • 2-3 señales → Trastorno LEVE (sí, ya es adicción, aunque suene raro)
  • 4-5 señales → Trastorno MODERADO
  • 6 o más señales → Trastorno GRAVE

Voy a explicarte cada señal en lenguaje claro. Presta atención especialmente a las que ves en tu ser querido.

1. Consume más de lo que planeaba (pérdida de control)

Cómo se ve:

  • Dice “solo una copa” y termina borracho
  • “Solo voy a jugar media hora” y son 4 horas
  • “Solo compro esto” y llega con 10 bolsas
  • “Solo veo un episodio” y se queda toda la noche

Por qué pasa:
No es falta de voluntad. Es que los circuitos cerebrales de la adicción son más fuertes que la intención racional.

2. Quiere dejarlo pero no puede (intentos fallidos)

Cómo se ve:

  • Ha intentado parar varias veces sin éxito
  • Se promete a sí mismo que va a controlarlo
  • Te jura llorando que esta vez sí va a parar
  • Cada intento dura días, a veces horas

La diferencia clave:
Alguien sin adicción que decide parar… para.
Alguien con adicción puede QUERER parar con toda su alma, pero no puede sostenerlo.

3. Le dedica muchísimo tiempo (secuestro atencional)

Cómo se ve:

  • Pasa horas pensando en cuándo podrá hacerlo
  • Planifica el día alrededor de ello
  • Se levanta pensando en ello
  • Cuando lo hace, pierde la noción del tiempo
  • Después necesita tiempo para “recuperarse”

Ejemplo real:
Un paciente me dijo: “Me levantaba calculando a qué hora podría beber sin que mi mujer sospechara. Iba al trabajo pensando en la botella. Volvía a casa pensando en la botella. Me dormía pensando en la botella”.

Eso es secuestro atencional.

4. Craving o ansia irresistible

Cómo se ve:

  • Pensamientos intrusivos sobre la sustancia/comportamiento
  • Ansiedad intensa si no puede acceder a ello
  • Sensación física de “necesitarlo”
  • Como un hambre que no se calma

No es:
“Me apetece una cerveza” (deseo normal)

Sí es:
“NECESITO una cerveza AHORA o no puedo funcionar” (craving)

5. No cumple con sus responsabilidades

Cómo se ve:

  • Llega tarde/falta al trabajo por consumir o recuperarse
  • Suspende exámenes por estar jugando/consumiendo
  • Descuida a sus hijos
  • Deja de pagar facturas/alquiler
  • Pierde trabajos

Diferencia con mala racha:
Mal momento → Baja rendimiento temporalmente, pero mantiene lo esencial
Adicción → Las responsabilidades pasan a segundo plano sistemáticamente

6. Sigue haciéndolo a pesar de problemas relacionales

Cómo se ve:

  • Su pareja le ha amenazado con irse por esto
  • Ha perdido amistades
  • Su familia no le habla
  • Genera conflictos constantes
  • Y AUN ASÍ NO PARA

Esta es quizá la señal más devastadora de ver desde fuera.

Como dice el Dr. Gabor Maté: la adicción hace que la persona priorice el alivio inmediato sobre todo lo demás, incluyendo a las personas que ama.

7. Abandona cosas que antes le importaban

Cómo se ve:

  • Dejó de ir al gimnasio
  • Ya no queda con amigos
  • Abandonó sus hobbies
  • No va a eventos familiares
  • Todo gira alrededor de poder consumir/hacer lo suyo

Pregunta reveladora:
¿Hay actividades que antes disfrutaba y ahora ha dejado? ¿Por qué? Normalmente la respuesta es: “Para tener más tiempo/dinero para X”.

8. Consume en situaciones peligrosas

Cómo se ve:

  • Conduce bebido/drogado
  • Bebe cuando está solo cuidando a sus hijos
  • Juega con dinero que necesita para comer
  • Usa en situaciones que ponen en riesgo su integridad física

Esto indica:
El sistema de recompensa ha secuestrado la capacidad de evaluar riesgos racionalmente.

9. Continúa a pesar de problemas de salud

Cómo se ve:

  • El médico le ha dicho que su hígado está dañado → sigue bebiendo
  • Tiene problemas cardíacos por la cocaína → sigue consumiendo
  • Le duelen las manos de tanto jugar → sigue jugando
  • Tiene ansiedad/depresión que empeora con el alcohol → sigue bebiendo

¿Por qué?
Porque en ese momento, el miedo al dolor de NO hacerlo es mayor que el miedo a las consecuencias.

10. Tolerancia (necesita cada vez más)

Cómo se ve:

  • Antes con 2 cervezas se sentía bien, ahora necesita 6
  • Antes jugaba 1 hora, ahora necesita 5 para sentir algo
  • Antes con un porro bastaba, ahora fuma 5 al día

Qué significa:
El cerebro se ha adaptado. Los receptores de dopamina están menos sensibles. Necesita más dosis para conseguir el mismo efecto.

Investigaciones en neurociencia (2020) llaman a esto “neuroadaptación” y es una señal biológica clara de adicción.

11. Síntomas de abstinencia al dejar

Cómo se ve:

Síntomas físicos:

  • Temblores
  • Sudoración
  • Náuseas
  • Dolor de cabeza
  • Taquicardia
  • Insomnio

Síntomas psicológicos:

  • Ansiedad extrema
  • Irritabilidad intensa
  • Agresividad
  • Desesperación
  • Pensamientos obsesivos sobre consumir

Importante:
La abstinencia NO es solo física. La abstinencia psicológica puede ser tan devastadora como la física.

Y en algunos casos (alcohol, benzodiacepinas), la abstinencia física puede ser médicamente peligrosa. Nunca debe hacerse sin supervisión profesional.


Entonces, ¿cómo sé si es adicción?

Muy sencillo (bueno, no tan sencillo emocionalmente, pero sí claro):

Cuenta cuántas de estas 11 señales ves en tu ser querido en los últimos 12 meses.

  • 0-1 → Probablemente no hay adicción (aunque puede haber otros problemas)
  • 2-3 → Hay una adicción LEVE (sí, aunque solo sean 2 señales)
  • 4-5 → Adicción MODERADA
  • 6 o más → Adicción GRAVE

Y ahora sí, voy a responder a la pregunta que me hacen constantemente:

“Pero solo bebe los fines de semana, ¿cómo va a ser adicción?”

Porque puede beber solo los viernes y sábados, pero cumplir 6 de estos criterios:

  1. Bebe más de lo planeado (cada viernes dice “solo 2” y termina borracho)
  2. Ha intentado dejarlo y no puede
  3. Se pasa toda la semana esperando el viernes
  4. Craving intenso los jueves
  5. No cumple con su familia los fines de semana por beber
  6. Su pareja está harta de esto
  7. Ya no hace planes que no incluyan alcohol
  8. Conduce bebido para volver a casa
  9. Le han dicho que tiene el hígado dañado

¿Ves? La frecuencia no importa. Los patrones sí.

Según criterios del DSM-5 publicados por la American Psychiatric Association, alguien que cumple 6 o más criterios tiene un trastorno por consumo GRAVE, independientemente de si consume a diario o solo los fines de semana.

Lo que Gabor Maté nos enseñó: la pregunta correcta

El Dr. Gabor Maté trabajó más de una década con personas con adicciones severas en Vancouver (una de las zonas con mayor consumo de drogas de Norteamérica).

Después de escuchar miles de historias, llegó a una conclusión que cambió cómo entendemos la adicción:

“La pregunta no es ‘por qué la adicción’, sino ‘por qué el dolor’. ¿Qué dolor intenta aliviar esta persona?”

En su libro “In the Realm of Hungry Ghosts” documenta que prácticamente todos los pacientes con adicción severa tenían historia de:

  • Trauma infantil (abuso físico, sexual o emocional)
  • Negligencia emocional grave
  • Pérdida temprana de figuras importantes
  • Entornos familiares caóticos o violentos
  • Experiencias de abandono o rechazo profundo

Pero atención: no todas las adicciones vienen de trauma severo.

También hay adicciones que nacen de:

  • Ansiedad crónica sin herramientas para gestionarla
  • Sensación profunda de no ser suficiente
  • Vacío existencial
  • Soledad emocional (aunque estés rodeado)
  • Vergüenza enquistada sobre quién eres

Como dice Maté:

“No todas las adicciones tienen su raíz en el abuso o el trauma, pero creo que todas pueden rastrearse hasta una experiencia dolorosa. Un dolor está en el centro de todos los comportamientos adictivos”.

La adicción, temporalmente, llena ese vacío. O al menos lo anestesia lo suficiente para seguir respirando.

Entonces, ¿qué hago si creo que mi ser querido tiene una adicción?

Primero, respira. Porque esto no es fácil y vas a necesitar mucha fortaleza.

Lo que NO funciona (pero hacemos):

Sermones y juicios morales
“Eres un irresponsable”, “¿Cómo puedes hacernos esto?”, “Tienes que poner de tu parte”

Amenazas vacías
“Si no paras, me voy” (y luego no te vas, reforzando que no hay consecuencias reales)

Rescatar constantemente
Pagar sus deudas, mentir por él en el trabajo, ocultar sus problemas

Culpabilizarte a ti mismo
“¿Qué hice mal?”, “Debí haberlo visto antes”, “Soy un mal padre/pareja”

Esperar que “toque fondo”
Algunas personas no tocan fondo. Mueren antes.

Lo que SÍ puede ayudar:

Reconocer que es una enfermedad neurobiológica, no un defecto moral
Esto no significa que no sean responsables de su recuperación. Significa entender desde dónde están operando.

Establecer límites claros y mantenerlos
“Te quiero, pero no voy a pagar más deudas de juego”
“Te apoyo en tu recuperación, pero si bebes no puedes quedarte en casa”

Buscar ayuda profesional especializada
Terapeutas con formación específica en adicciones
Grupos de apoyo (AA, NA, jugadores anónimos, etc.)
Centros de tratamiento si es necesario

Cuidarte a TI
Grupos para familiares (Al-Anon, etc.)
Terapia individual para gestionar tu propio dolor
No sacrificar tu salud mental en el proceso

Mantener la compasión sin caer en el rescate
Puedes amar a alguien y al mismo tiempo dejar que asuman las consecuencias de sus actos.

Para la persona que lucha con la adicción: si estás leyendo esto

Si algo de lo que he descrito resuena contigo y estás empezando a preguntarte si tienes un problema, quiero decirte algo:

No eres débil. No eres un fracaso. No estás roto.

Lo que tienes es una respuesta neurobiológica a un dolor que en algún momento fue insoportable. Encontraste la única estrategia de supervivencia emocional que conocías. Y funcionó… hasta que dejó de funcionar.

La buena noticia—y es una muy buena noticia—es que el cerebro tiene algo llamado neuroplasticidad. Puede reorganizarse. Puede crear nuevas conexiones. Puede aprender nuevas formas de regulación.

Pero necesitas ayuda. No puedes hacerlo solo. Y no es porque seas débil, es porque la adicción ha modificado circuitos neuronales que requieren intervención especializada para reestructurarse.

Preguntas que pueden ayudarte a ver con claridad:

  1. ¿He intentado parar varias veces sin éxito?
  2. ¿Necesito cada vez más para sentir el mismo efecto?
  3. ¿Me siento mal (ansiedad, irritabilidad) cuando no puedo hacerlo?
  4. ¿Está afectando mis relaciones, trabajo o salud?
  5. ¿Miento u oculto la verdadera magnitud?
  6. ¿Sigo haciéndolo a pesar de consecuencias negativas?
  7. ¿Paso mucho tiempo pensando en ello o recuperándome?

Si has respondido SÍ a 3 o más, necesitas ayuda profesional. No mañana. Ahora.

Preguntas frecuentes sobre adicción

¿Mi ser querido puede tener adicción aunque solo consuma los fines de semana?

Sí, absolutamente. La frecuencia no define la adicción. Según criterios del DSM-5, lo que importa es cuántos de los 11 criterios cumple en 12 meses, no CUÁNDO consume. Alguien que bebe solo los viernes puede tener una adicción grave si cumple 6 o más criterios: pérdida de control, intentos fallidos de parar, craving toda la semana, descuido de responsabilidades, etc.

¿Se puede ser adicto a comportamientos, no solo a drogas?

Sí, completamente. Investigaciones recientes (2024) demuestran que adicciones comportamentales (juego, redes sociales, compras, pornografía, videojuegos) activan los mismos circuitos cerebrales de dopamina que las adicciones a sustancias. El DSM-5 ya incluye el trastorno de juego como adicción oficial.

¿Por qué no puede “simplemente parar” si ve todo lo que está perdiendo?

Porque la adicción modifica los circuitos cerebrales a nivel neurobiológico. Según investigaciones en Annual Review of Psychology (2020), estos cambios hacen que el cerebro priorice el alivio inmediato sobre consecuencias futuras. No es falta de voluntad—el sistema de recompensa está secuestrado. En ese momento, el dolor de NO consumir es mayor que el miedo a las consecuencias.

¿Cuántos criterios necesita cumplir para que sea adicción oficialmente?

Según el DSM-5: con 2-3 criterios ya hay trastorno por consumo LEVE (sí, es adicción aunque sean solo 2 señales). Con 4-5 criterios es MODERADO. Con 6 o más criterios es GRAVE. Estos criterios deben cumplirse en un período de 12 meses y causar malestar o deterioro significativo en la vida de la persona.

¿La adicción se cura o es para siempre?

La adicción no se “cura” en el sentido de desaparecer completamente. Los circuitos neuronales modificados quedan grabados. Pero sí es posible la recuperación: aprender a gestionar esos circuitos, desarrollar nuevas estrategias de regulación emocional y vivir plenamente sin la sustancia/comportamiento. La neuroplasticidad permite reorganizar el cerebro, pero requiere trabajo constante y apoyo profesional.

Vamos terminando: entre la compasión y los límites

La adicción no es un defecto moral. Es una respuesta neurobiológica a un dolor emocional que en algún momento fue insoportable.

Pero reconocer esto no significa quedarse de brazos cruzados. Significa entender desde dónde opera la persona para poder ayudar de verdad.

Como dice Gabor Maté: “La compasión no significa tolerar un comportamiento destructivo. Significa ver la humanidad en la persona que sufre, mientras se mantienen límites claros que protejan a todos, incluyéndola a ella”.

Si estás leyendo esto porque alguien que quieres está luchando con una adicción, sé que es agotador. Sé que da miedo. Sé que a veces pierdes la esperanza.

Pero también sé que la recuperación es posible. He visto a personas rehacer sus vidas completamente. He visto cerebros reorganizarse. He visto familias sanar.

No va a ser fácil. Pero puede hacerse.

Y si tú eres quien está luchando: te veo. Tu dolor es real. Y mereces ayuda, compasión y una oportunidad de vivir diferente.


Referencias científicas


Sobre la autora

Eirene García es psicóloga sanitaria colegiada especializada en Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), EMDR y tratamiento de adicciones. Con más de 10 años de experiencia clínica, ha acompañado a personas y familias en procesos de recuperación de adicciones a sustancias y comportamentales.

Su enfoque integra terapias contextuales de tercera generación con comprensión profunda de los mecanismos neurobiológicos de la adicción, poniendo especial énfasis en tratar el dolor emocional subyacente sin juzgar a la persona.

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Última actualización: Diciembre 2024
Tiempo de lectura: 15 minutos

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