TDAH o agotamiento mental: por qué tantas personas ya no pueden concentrarse

Persona con dificultad para concentrarse mostrando síntomas de agotamiento mental y estrés crónico

Cada vez más personas creen tener TDAH porque no logran concentrarse ni mantener hábitos.

Pero no toda dificultad atencional es déficit de atención: el estrés crónico, la sobrecarga mental y un sistema nervioso saturado producen los mismos síntomas.

Este artículo explora la diferencia entre TDAH real y agotamiento mental, por qué tantas personas se reconocen en el diagnóstico sin tenerlo, y qué preguntas hacernos antes de quedarnos solo en la etiqueta.

Si te cuesta concentrarte.

Empiezas cosas con ilusión y las abandonas a medio camino.

Si tienes la sensación de que tu cabeza no para nunca.

Y te prometes cambios que luego no sostienes.

Si te preguntas si el problema eres tú.

No significa necesariamente que tengas TDAH.

Cada vez más personas llegan a consulta (o me escriben por redes sociales) con la misma pregunta en distintas formas:

“Creo que tengo TDAH.”

Y no es casualidad que esta pregunta aparezca precisamente ahora.

Cuando no sostener hábitos deja de ser un problema individual

Durante mucho tiempo se nos ha contado una historia muy concreta: si no consigues cambiar, organizarte o mantener hábitos, el problema es falta de disciplina, de fuerza de voluntad o de motivación.

Hoy sabemos que esto no es así.

La capacidad de sostener hábitos depende de muchas más cosas que “querer”. Depende, entre otras:

Cuando una persona vive en alerta constante, pedirle que se concentre, planifique y sea constante es como pedirle a alguien que corra con una mochila llena de piedras.

No es que no pueda.

Es que pesa demasiado.

Vivimos hiperestimulados y subregulados

No es una opinión. Es un hecho ampliamente estudiado.

Vivimos expuestos a:

  • Notificaciones constantes que fragmentan nuestra atención
  • Multitarea continua que agota nuestros recursos cognitivos
  • Exigencia de rendimiento que no da tregua
  • Poco descanso real (scrolling no es descansar)
  • Poco silencio exterior e interior
  • Poco espacio mental para procesar lo que vivimos

El cerebro humano no está diseñado para esto.

La atención necesita pausas, seguridad y previsibilidad. Y lo que ofrecemos hoy en día es justo lo contrario.

La Asociación Americana de Psicología ya habla desde hace años del estrés crónico como uno de los grandes problemas de salud mental actuales, con efectos directos y documentados sobre la atención y la memoria.

Entonces… ¿qué pasa con el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad existe.

No es una invención ni una moda psicológica.

Es un trastorno del neurodesarrollo que:

  • Aparece en la infancia (aunque puede diagnosticarse en la edad adulta)
  • Afecta de forma persistente a la atención, la impulsividad y/o la hiperactividad
  • Interfiere de manera significativa en varias áreas de la vida (laboral, social, personal)
  • Tiene criterios diagnósticos claros recogidos en el DSM-5

Puedes encontrar aquí información clara y oficial en español desde una fuente sanitaria.

El problema no es hablar de TDAH.

El problema es usar el TDAH como explicación universal de cualquier dificultad para concentrarse.

Por qué tantas personas se reconocen en el TDAH (aunque no lo tengan)

Aquí entra una clave importante que a menudo se pasa por alto.

Muchos de los síntomas que se asocian al TDAH también aparecen cuando el sistema nervioso está saturado:

  • Dificultad para concentrarse en tareas que requieren esfuerzo sostenido
  • Sensación de mente acelerada o rumiación constante
  • Olvidos frecuentes de cosas cotidianas
  • Problemas para organizarse y planificar
  • Procrastinación crónica
  • Sensación constante de ir tarde a todo

La diferencia no está solo en el síntoma, sino en la historia y el contexto.

Una persona con ansiedad crónica, trauma relacional, duelo no elaborado o estrés sostenido puede mostrar exactamente los mismos signos externos que una persona con TDAH.

Y aquí es donde conviene afinar la mirada.

La atención también es una respuesta adaptativa

El médico y terapeuta Gabor Maté plantea algo muy interesante en su trabajo clínico: la atención no es solo una función cognitiva, también es una respuesta adaptativa al entorno.

Según su enfoque, muchas dificultades atencionales no surgen porque el cerebro “falle”, sino porque aprendió a sobrevivir en contextos exigentes, inseguros o emocionalmente desbordantes.

La mente se acostumbra a:

  • Escanear constantemente el entorno en busca de amenazas
  • Anticipar peligros o conflictos
  • Estar en alerta permanente
  • Saltar de una cosa a otra sin profundizar

Eso puede parecer déficit de atención, cuando en realidad es hiperadaptación.

Esto no niega el TDAH.

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El error de buscar solo una etiqueta

Cuando alguien se siente desbordada durante años y finalmente encuentra una explicación, suele aparecer alivio.

Y es lógico.

Poner nombre a lo que duele calma.

Quita culpa.

Da sentido.

El problema aparece cuando esa explicación se convierte en el único lugar desde el que mirarnos.

Cuando todo pasa a ser:

“Soy así” “No puedo cambiar” “Mi cerebro es el problema”

Ahí el alivio inicial puede transformarse en bloqueo.

Porque entender no siempre es lo mismo que elaborar.

No todo lo que explica, cuida

Desde la psicología sabemos algo importante: las explicaciones pueden aliviar, pero no siempre generan movimiento.

Si una persona se queda solo en la etiqueta:

  • Puede dejar de mirar su contexto vital
  • Puede dejar de explorar qué necesita realmente
  • Puede dejar de entrenar nuevas formas de relacionarse con su mente
  • Puede quedarse atrapada en una identidad que no eligió conscientemente

Esto no es culpa de quien se autodiagnostica.

Es el efecto de una cultura que ofrece respuestas rápidas a problemas complejos.

Entonces, ¿qué hacemos con todo esto?

Primero, dejar de simplificar en exceso.

No todo es TDAH.

No todo es falta de voluntad.

No todo es trauma.

Las personas somos más complejas que eso.

Segundo, entender que no sostener hábitos no siempre es un fallo personal, sino una señal de que algo no está siendo tenido en cuenta.

Y tercero, empezar a hacernos preguntas más útiles:

• ¿En qué estado está mi sistema nervioso?
• ¿Desde dónde estoy intentando cambiar?
• ¿Qué contexto estoy ignorando?
• ¿Qué estoy evitando mirar porque duele?

Un apunte importante antes de cerrar

Muchas personas se quedan enganchadas al autodiagnóstico sin darse cuenta de que eso también puede convertirse en un bucle.

Reconocerse en una explicación puede ser un primer paso.

Quedarse ahí no siempre ayuda.

En el próximo artículo quiero profundizar precisamente en esto: en qué ocurre cuando nos quedamos atrapadas en la etiqueta, y en por qué comprender no es lo mismo que elaborar ni sanar.

Porque poner nombre al problema es importante.

Pero aprender a relacionarnos de otra manera con lo que nos pasa lo es todavía más.

Preguntas frecuentes


1. ¿Cómo saber si tengo TDAH o solo estoy agotada mentalmente?

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que aparece en la infancia y afecta persistentemente a la atención, impulsividad e hiperactividad en varias áreas de la vida. El agotamiento mental por estrés crónico produce síntomas similares (falta de concentración, olvidos, desorganización) pero aparece como respuesta a un contexto de sobrecarga sostenida. La clave está en la historia: ¿estos síntomas han estado presentes desde la infancia o han aparecido tras períodos de estrés intenso?

2. ¿Por qué tantas personas creen tener TDAH ahora?

Porque vivimos en un contexto de hiperestimulación constante (notificaciones, multitarea, exigencia de rendimiento) que satura el sistema nervioso. Muchos síntomas del TDAH (dificultad para concentrarse, procrastinación, mente acelerada) también aparecen cuando estamos crónicamente estresados. Además, las redes sociales han popularizado información sobre TDAH, lo que genera identificación masiva con los síntomas sin contexto diagnóstico.

3. ¿Es malo autodiagnosticarse TDAH?

Autodiagnosticarse puede ser un primer paso útil para poner nombre a lo que duele y reducir la culpa. El problema aparece cuando nos quedamos solo en la etiqueta sin explorar el contexto, las causas subyacentes o buscar ayuda profesional. Esto puede bloquear el proceso de cambio porque convertimos la explicación en identidad fija (“soy así y no puedo cambiar”).

4. ¿Qué hago si no puedo mantener hábitos ni concentrarme?

Primero, pregúntate: ¿en qué estado está mi sistema nervioso? ¿Desde dónde estoy intentando cambiar? No sostener hábitos no siempre es falta de voluntad, sino señal de que algo necesita atención: estrés acumulado, carga emocional, contexto vital desbordante. Antes de asumir un diagnóstico, explora qué factores externos e internos están afectando tu capacidad atencional.

5. ¿El estrés crónico puede causar síntomas de TDAH?

Sí. El estrés sostenido afecta directamente a la atención, la memoria y la capacidad de organización. Un sistema nervioso saturado produce dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, sensación de mente acelerada y problemas para sostener tareas, síntomas idénticos al TDAH. La diferencia es el origen: en el TDAH es neurobiológico desde la infancia; en el agotamiento mental es adaptativo ante un contexto desbordante.

6. ¿Puedo tener TDAH y agotamiento mental al mismo tiempo?

Sí, es posible. Una persona con TDAH puede además desarrollar agotamiento mental por estrés crónico, lo que agrava los síntomas atencionales. Por eso es importante una evaluación profesional que considere ambos factores y no reduzca todo a una sola explicación. El contexto vital siempre importa, incluso cuando hay un diagnóstico de TDAH real.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fuentes citadas directamente en el artículo:

1. American Psychological Association (APA)

2. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social – Gobierno de España

3. Maté, Gabor

  • Mente dispersa: Entender y tratar el trastorno por déficit de atención (con o sin hiperactividad) en niños y adultos
  • Editorial: Urano
  • Enfoque: Relación entre TDAH, trauma y adaptación al entorno

Referencias adicionales sobre sobrecarga cognitiva:

4. Sweller, John (1988)

  • Teoría de la Carga Cognitiva
  • Cognitive Science, 12(2), 257-285
  • Describe cómo la memoria de trabajo tiene capacidad limitada y se sobrecarga cuando se procesa demasiada información simultáneamente

5. Reynoso Alcántara, Verónica

6. Revista de Neurología (2018)

Referencias adicionales sobre burnout y agotamiento laboral:

7. Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019)

  • Reconocimiento oficial del síndrome de burnout como “fenómeno ocupacional”
  • Definición: síndrome resultante del estrés crónico en el trabajo no gestionado eficazmente
  • Dimensiones: agotamiento, despersonalización y reducción del logro personal

8. Maslach, Christina & Jackson, Susan E.

  • Maslach Burnout Inventory (MBI)
  • Instrumento de evaluación tridimensional del burnout
  • Dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y realización personal

9. Gil-Monte, Pedro R. & Peiró, José M. (2011)

10. Revista Internacional de Medicina del Trabajo y Salud Ambiental (2024)

  • Estudios sobre burnout y disminución de la función cognitiva
  • Efectos sobre concentración, memoria y capacidad de decisión

Referencias adicionales sobre trauma y regulación del sistema nervioso:

11. Porges, Stephen W. (2011)

  • The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-Regulation
  • W.W. Norton & Company
  • Teoría que explica cómo el sistema nervioso autónomo regula las respuestas al estrés y la conexión social

12. Dana, Deb (2018)

  • The Polyvagal Theory in Therapy: Engaging the Rhythm of Regulation
  • W.W. Norton & Company
  • Aplicación práctica de la Teoría Polivagal en psicoterapia

13. Van der Kolk, Bessel (2014)

  • The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma
  • Penguin Books
  • Relación entre trauma, sistema nervioso y síntomas que imitan el TDAH

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