Terapia durante un proceso de fertilidad asistida: cuándo tiene sentido pedir ayuda

sesión de terapia fertilidad asistida

A veces una mujer llega a consulta y dice: “No sé si necesito estar aquí. A lo mejor estoy exagerando.”

Lleva tres intentos de FIV. No duerme bien desde hace meses. Discute con su pareja por cosas absurdas. Evita quedar con amigas que tienen hijos. Pero duda si “merece” hacer terapia durante su proceso de fertilidad asistida porque “hay gente que lo pasa peor”.

Esta es una conversación que se repite en la consulta más veces de las que puedo contar.

Y siempre pienso lo mismo: el hecho de que estés preguntándote si necesitas ayuda ya es, probablemente, señal de que sí la necesitas.

No todo el mundo que atraviesa un proceso de reproducción asistida requiere terapia. Algunas personas tienen recursos suficientes, redes de apoyo sólidas, y transitan el camino sin que su salud mental se resienta de forma significativa. Y está bien así.

Pero muchas otras personas sí necesitan acompañamiento psicológico durante la fertilidad asistida. Y no porque sean débiles, sino porque este proceso es objetivamente difícil y moviliza cosas muy profundas.

Tabla de contenidos

Lo que dice la investigación (sin convertirlo en argumento de venta)

Hay datos. No para convencerte de que “debes” hacer terapia, sino para que sepas qué dice la evidencia científica sobre el impacto psicológico de los tratamientos de fertilidad.

El impacto emocional es real

Un estudio de Domar et al. (1993) comparó los niveles de ansiedad y depresión en mujeres diagnosticadas con infertilidad con pacientes de otras condiciones médicas. Los resultados mostraron que el impacto psicológico era comparable al de pacientes con cáncer, enfermedades cardíacas o en proceso de recuperación de un infarto.

No es dramatización. Es biología y psicología trabajando juntas de formas que a veces no queremos ver.

Otro trabajo de Lynch et al. (2014) midió marcadores de estrés en 401 mujeres que intentaban concebir. Aquellas con niveles más altos de estrés crónico tardaron significativamente más en lograr embarazo. No porque “pensar en negativo impida el embarazo”, sino porque el estrés sostenido afecta el eje hormonal, la ovulación, la receptividad endometrial.

Tu cuerpo y tu mente no están separados. Lo que sientes impacta en tu biología.

El apoyo psicológico ayuda (de verdad)

Frederiksen et al. (2015) hicieron una revisión de 39 estudios sobre intervenciones psicológicas en reproducción asistida. Encontraron que las personas que recibieron acompañamiento terapéutico mostraron:

  • Reducción significativa en ansiedad y depresión
  • Mejor calidad de vida durante el tratamiento
  • Tasas de embarazo más altas en comparación con grupos que no recibieron apoyo

¿Por qué? Probablemente porque cuando tu sistema nervioso no está en estado de alarma constante, tu cuerpo puede funcionar mejor. Porque cuando tienes herramientas para regular emociones, duermes mejor, te cuidas mejor, puedes sostener el proceso.

No es magia. Es que el bienestar psicológico importa.

Por qué la gente abandona tratamientos

Gameiro et al. (2012) estudiaron por qué las parejas dejan tratamientos de fertilidad antes de agotar las opciones médicas. Descubrieron que entre el 40-60% abandonan no por razones económicas ni médicas, sino por agotamiento emocional.

Es decir: hay personas que podrían seguir intentando pero no pueden más psicológicamente.

El acompañamiento terapéutico no garantiza que logres un embarazo. Pero sí puede ayudarte a sostener el proceso si decides continuar, o a tomar la decisión de parar desde un lugar más consciente y menos desesperado.

Situaciones concretas donde la terapia puede ayudar

No voy a decirte que “necesitas” terapia. Voy a describir situaciones que veo constantemente en consulta, y tú decides si algo resuena.

Cuando el cuerpo se vuelve enemigo

Laura lleva dos años intentando quedar embarazada. Primero de forma natural, luego con inseminaciones, ahora con FIV. Dice que ha dejado de reconocer su cuerpo.

“Antes hacía ejercicio porque me gustaba sentirme fuerte. Ahora cada vez que voy al gimnasio pienso: ¿esto afectará a la implantación? Antes comía lo que quería. Ahora googleo cada alimento. No me atrevo a tomar café, ni una copa de vino, ni a salir a correr. Mi cuerpo dejó de ser mío y se convirtió en un proyecto de incubadora que además no funciona.”

Esta desconexión del cuerpo es brutal. Y muy común.

En terapia trabajamos para que puedas volver a habitar tu cuerpo sin tanto control, sin tanta hipervigilancia. No se trata de “dejarte ir” ni de “relajarte”. Se trata de encontrar un punto medio entre cuidarte y no convertir cada decisión corporal en un acto de culpa anticipada.

Desde EMDR procesamos experiencias traumáticas del proceso: procedimientos médicos invasivos, resultados devastadores, pérdidas. Desde enfoque somático trabajamos la reconexión con sensaciones corporales que has aprendido a disociar para sobrevivir.

Cuando la pareja se resquebraja

Marcos y Ana llevan tres intentos. Discuten todo el tiempo.

Ella quiere hablar del proceso constantemente. Él necesita “desconectar” cuando llega a casa del trabajo. Ella interpreta su silencio como falta de compromiso. Él interpreta su necesidad de hablar como obsesión.

Cuando les preguntas por su vida sexual, los dos bajan la mirada. “Ya no existe”, dice Ana. “Se convirtió en algo mecánico. Hacemos el amor según el calendario, no según las ganas.”

Marcos añade: “Y cuando no es según calendario, yo ya no sé si puedo tocarla porque a lo mejor está en ventana de implantación o porque está triste o porque tiene hormonas.”

Este es un patrón que veo constantemente. Uno se obsesiona, el otro se distancia. Mientras uno necesita procesar verbalmente, el otro necesita espacio. Y uno llora abiertamente mientras el otro se guarda el dolor para “ser fuerte para su pareja”.

Desde terapia sistémica entendemos que el problema no está en ninguno de los dos individualmente. Está en el patrón de interacción que han construido bajo presión extrema.

Trabajamos para que puedan:

  • Validar que ambos están sufriendo, aunque de formas diferentes
  • Comunicar necesidades sin interpretar diferencias como amenazas
  • Recuperar algo de intimidad que no esté vinculado al proyecto reproductivo
  • Tomar decisiones importantes como equipo, no como adversarios

No todas las parejas sobreviven a un proceso de fertilidad. Y a veces lo más sano es reconocerlo. Pero muchas pueden fortalecerse si tienen espacio para hablar de lo que está pasando de verdad.

Cuando cada ciclo fallido es un duelo

Carmen ha tenido cinco transferencias. Ninguna implantó. Cada vez que le baja la regla o recibe la llamada con el resultado negativo, siente que algo muere.

“La gente me dice: ‘ya vendrá, no te rindas’. Pero cada vez que falla es como si perdiera a ese bebé que ya estaba imaginando. Sé que técnicamente no hubo embarazo, pero yo ya estaba construyendo una relación. Ya tenía nombre elegido. Ya había imaginado la habitación.”

Este es un duelo muy particular. No está socialmente reconocido. Tampoco hay ritual. Y no hay permiso para llorar “demasiado” porque “técnicamente no era un bebé aún”. Es lo que llamamos duelo perinatal, aunque en estos casos sea duelo anticipado o duelo por un proyecto.

Pero el dolor es real. Y necesita ser procesado.

Desde ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) trabajamos para que puedas tener el dolor sin que el dolor te tenga a ti. No se trata de superar ni de olvidar. Se trata de poder llevar esa tristeza sin que te paralice, sin que invada cada rincón de tu vida.

Desde EMDR procesamos los momentos traumáticos: la llamada con el resultado negativo que no puedes sacarte de la cabeza, el momento en que viste la prueba negativa, la conversación donde el médico te dio malas noticias.

Y validamos que cada ciclo fallido es una pérdida legítima que merece ser llorada.

Cuando el mundo se vuelve hostil

Patricia no puede ir a reuniones familiares. Cada comida se convierte en un interrogatorio.

“¿Y vosotros para cuándo? Ya no sois tan jóvenes, ¿eh? Mira a tu prima, ya va por el tercero. Ay, si es que hay que relajarse, cuando dejes de pensarlo vendrá.”

Evita Instagram porque cada publicación es un embarazo, un bebé, una familia feliz. Dejó de quedar con su mejor amiga porque quedó embarazada sin buscarlo y no puede soportar verla.

“Me siento horrible por sentir envidia. Sé que ella no tiene la culpa. Pero cuando me cuenta que está cansada del embarazo o que el bebé no la deja dormir, yo solo pienso: ojalá fuera mi problema.”

Este aislamiento social es muy común. Y genera muchísima culpa adicional.

En terapia trabajamos estrategias concretas:

  • Cómo poner límites con familia y amigos sin sentirte culpable
  • Cómo gestionar la envidia sin juzgarte por sentirla (la envidia es información, no defecto moral)
  • Cómo construir redes de apoyo con personas que entienden lo que estás viviendo
  • Cómo protegerte del bombardeo de redes sociales sin aislarte completamente del mundo

Desde enfoque contextual exploramos qué narrativas culturales y familiares están operando. Qué mandatos sobre la maternidad heredaste. Qué significa “fracasar” en concebir en tu contexto específico.

No para que te disocies de tu cultura, sino para que puedas elegir conscientemente qué incorporas y qué sueltas.

Cuando hay que tomar decisiones imposibles

David y Clara están en una encrucijada. Han hecho cuatro FIV. Les queda dinero para uno más. El médico les ha sugerido considerar ovodonación.

Clara dice: “Siento que si acepto óvulos de donante estoy renunciando a transmitir mis genes. Y sé que suena egoísta, pero es real.”

David responde: “Para mí el problema es el dinero. Nos estamos endeudando. Y cada intento fallido no solo duele emocionalmente, duele económicamente. No sé cuándo parar.”

Estas decisiones no se toman solo desde la razón. Se toman desde el cuerpo, desde la historia, desde los valores profundos.

En terapia creamos espacio para que todas las partes internas puedan hablar:

  • La parte que todavía tiene esperanza
  • La parte que ya no puede más
  • La parte que siente que parar es traicionarse
  • La parte que necesita proteger tu economía, tu salud mental, tu relación

Desde ACT trabajamos con clarificación de valores: ¿qué es realmente importante para ti? ¿Ser madre biológica a cualquier costo? ¿Tener una relación de pareja sana? ¿Estabilidad económica? ¿Y si varios valores entran en conflicto?

No te diremos qué decidir. Te acompañaremos para que puedas decidir desde tu integridad, no desde la desesperación. desesperación.

Cómo trabajamos en Eirene cuando acompañamos estos procesos

Este camino no sucede en el vacío

En el equipo de Eirene somos cinco profesionales con experiencia específica en acompañamiento psicológico en procesos de reproducción asistida. No porque pensemos que somos especiales, sino porque sabemos que este tipo de acompañamiento requiere conocimiento específico.

Necesitamos entender el lenguaje médico. Saber qué es una fase lútea, qué significa un endometrio de 7mm, qué implica un protocolo largo vs uno corto. No para hacer de médicos, sino para poder seguir tu relato sin que tengas que explicarnos cada término.

Pero sobre todo, trabajamos desde enfoque contextual. Eso significa que nunca te vemos desconectada de tu realidad.

Tu proceso de fertilidad está entretejido con:

  • Tu historia personal y transgeneracional (qué se dijo en tu familia sobre tener hijos, qué silencios hay, qué mandatos)
  • Tus relaciones significativas (pareja, familia, amistades)
  • Tu contexto cultural (qué significa ser mujer/hombre en tu entorno, qué se espera de ti)
  • Tu momento vital (edad, situación económica, estabilidad laboral)
  • Tu orientación sexual (si eres parte de una pareja del mismo sexo, tu camino tiene particularidades)
  • Tus creencias (espirituales, religiosas, sobre el sentido de la vida)

No aplicamos protocolos genéricos. Co-construimos contigo un proceso que tiene sentido para tu vida.

Trabajamos con todos los componentes

Tu experiencia tiene múltiples dimensiones:

  • El componente relacional: Cómo impacta en tu pareja, tu familia, tus amistades. Cómo se reorganizan (o no) tus sistemas de apoyo.
  • El componente existencial: Qué sentido construyes ante la adversidad. Cómo se modifica tu narrativa vital. Qué pasa con tu sensación de agencia.
  • El componente psicológico consciente: Tus miedos explícitos, tus estrategias de afrontamiento, tus recursos emocionales.
  • El componente inconsciente: Esos mandatos silenciosos sobre maternidad. Los fantasmas transgeneracionales que emergen. Las identificaciones con figuras parentales.
  • El componente somático: Tu relación con tu cuerpo. Las memorias corporales del proceso. Las disociaciones que desarrollas para tolerar lo intolerable.

No elegimos uno y descartamos el resto. Los tejemos todos.

Herramientas que usamos (con evidencia científica)

EMDR para trauma: Cuando hay eventos específicos que te invaden (el momento del diagnóstico, una pérdida gestacional, procedimientos médicos dolorosos), usamos EMDR para procesarlos. El objetivo es que puedas recordar sin revivir.

ACT para vivir con incertidumbre: No intentamos eliminar tu ansiedad. Sería absurdo en una situación objetivamente estresante. En lugar de eso, trabajamos para que puedas tener ansiedad Y seguir viviendo según tus valores. Aprendes a notar tus pensamientos catastróficos sin engancharte automáticamente con ellos.

Terapia sistémica para entender el contexto: Trabajamos con genogramas para mapear tu historia familiar. Con circulación de la información en tu pareja. Con patrones relacionales que se activan bajo estrés.

Enfoque somático: Reconexión con tu cuerpo. Técnicas de regulación del sistema nervioso. No mindfulness genérico, sino intervención específica para un sistema en estado de alerta crónica.

Historias reales de quienes transitaron este camino

Sara: “La terapia me permitió decidir parar”

“Lo más difícil no fue que no funcionara. Fue decidir cuándo parar. Llevábamos seis intentos. Mi pareja ya me había dicho varias veces que estaba preocupado por mí, que me veía destruida. Pero yo sentía que si paraba era porque no lo deseaba suficiente.

En terapia trabajamos con ACT y algo que me ayudó mucho fue clarificar valores. Mi terapeuta me preguntó: ‘¿Qué más está pagando el precio de seguir intentando?’ Mi salud mental, mi relación de pareja, y mi capacidad de disfrutar cualquier cosa.

Me ayudó a ver que querer ser madre Y reconocer que este camino me estaba destruyendo no eran contradictorios. Que parar también podía ser una decisión de amor propio.

Ahora estamos en proceso de adopción. Es otro camino difícil. Pero lo transito con más paz porque hice ese trabajo terapéutico de soltar la culpa.”

Roberto: “Como hombre, sentía que no tenía derecho a sufrir”

“Cuando descubrimos que era factor masculino, me hundí. Pero todos me decían que mi rol era apoyar a mi pareja. Que esto lo sufría ella principalmente.

En terapia pude decir en voz alta: yo también estoy destrozado. También tengo derecho a llorar. No solo es ‘apoyar a mi pareja’, también es procesar mi propio duelo por no poder darle un hijo biológico, mi sensación de fracaso como hombre.

Trabajamos la masculinidad tóxica que había heredado de mi padre y abuelo: que los hombres no lloran, que tu valor está en ‘funcionar’. Pude llorar por primera vez en años.

Y eso nos ayudó a mi pareja y a mí. Ella pensaba que yo no sufría porque no lo demostraba. Yo pensaba que no tenía derecho. El espacio terapéutico nos permitió encontrarnos de nuevo.”

Elena: “No desapareció el miedo, pero aprendí a convivir con él”

“Después de dos abortos bioquímicos y un aborto a las 12 semanas, cuando finalmente logré un embarazo que pasó el primer trimestre, no podía disfrutarlo. Cada ecografía era un terror. Cada ida al baño pensaba que vería sangre.

En terapia trabajamos con EMDR las pérdidas anteriores. Y con ACT la gestión del miedo en el embarazo actual. Mi terapeuta me enseñó que el objetivo no era eliminar el miedo (imposible dada mi historia), sino que el miedo viajara en el asiento de atrás, no manejando el auto.

Aprendí técnicas de regulación para cuando entraba en pánico. Y sobre todo, aprendí a validar que era completamente lógico y esperable que tuviera miedo dada mi experiencia.

Mi hija tiene ahora dos años. Y sinceramente creo que llegué a la maternidad más preparada emocionalmente gracias a todo ese trabajo terapéutico.”

Señales de que quizás necesites ayuda profesional

No voy a decirte que “necesitas” terapia. Voy a describir señales que indican que podría ayudarte:

  • Ansiedad que interfiere con tu día a día: No puedes concentrarte en el trabajo, no duermes bien, tienes pensamientos intrusivos constantes sobre el proceso.
  • Síntomas depresivos sostenidos: Llanto frecuente, pérdida de interés en cosas que antes disfrutabas, cambios significativos en sueño o apetito que duran semanas.
  • Aislamiento social progresivo: Evitas situaciones donde haya embarazadas o niños, te alejas de amigas que son madres, dejas de hacer actividades que antes te gustaban.
  • Conflictos de pareja recurrentes: Discusiones constantes que no logran resolver, desconexión emocional, deterioro de la intimidad.
  • Conductas compulsivas: Googlear síntomas constantemente, hacerte pruebas de embarazo múltiples veces, obsesión con controlar cada variable.
  • Pensamientos de hacerte daño: Si esto está pasando, necesitas ayuda urgente. No mañana. Hoy.

Pero también hay señales más sutiles:

  • Sientes que has perdido la conexión con tu cuerpo
  • No logras tomar decisiones sobre el proceso (¿seguir? ¿parar? ¿cambiar de estrategia?)
  • Has dejado de hablar con tu pareja de verdad, solo habláis de lo logístico
  • Sientes que tu vida se ha reducido al proceso de fertilidad y nada más importa

Si varias de estas cosas resuenan, probablemente sea momento de considerar buscar apoyo profesional.

No esperes a estar “suficientemente mal”

Una investigación de Holley et al. (2015) demostró que las intervenciones tempranas son más efectivas. Las personas que iniciaron terapia al comenzar tratamiento mostraron mejor evolución que las que esperaron a estar en crisis.

No necesitas estar al borde del colapso para merecer ayuda. Es mucho más difícil reconstruir después del colapso que prevenir la caída.

Lo que la terapia puede hacer (y lo que no)

Seamos honestos sobre expectativas.

Lo que la terapia puede hacer:

Ayudarte a regular tu sistema nervioso cuando está constantemente activado. No para que estés “relajada” sino para que no vivas en modo amenaza las 24 horas.

Darte herramientas concretas para gestionar la ansiedad anticipatoria, los pensamientos catastróficos, las noches de insomnio.

Crear espacio para procesar duelos que nadie reconoce: cada ciclo fallido, cada pérdida gestacional, la concepción espontánea que no fue.

Trabajar tu relación de pareja antes de que el daño sea irreparable. Ayudarlos a comunicarse mejor, a validar experiencias diferentes, a recuperar algo de intimidad.

Acompañarte en decisiones difíciles sin juzgarte ni decirte qué hacer. Clarificar valores. Ver qué es realmente importante para ti más allá de la presión externa.

Procesar eventos traumáticos del proceso para que puedas recordarlos sin que te invadan constantemente.

Prepararte para diferentes desenlaces: Si finalmente logras el embarazo, si decides parar, si optas por ovodonación/espermodonación, si consideras adopción.

Lo que la terapia NO puede hacer:

No puede garantizar que logres un embarazo. Quien te prometa eso miente. La terapia puede mejorar tu bienestar, tu calidad de vida, tu capacidad de afrontamiento. Puede incluso, indirectamente, mejorar condiciones fisiológicas (menos estrés crónico = mejor función hormonal). Pero no es una garantía.

No puede eliminar el dolor. Y no debería intentarlo. El dolor es información. Es la respuesta normal ante una situación difícil. La terapia te ayuda a sostener el dolor sin que te destroce, no a que desaparezca.

No puede cambiar tu realidad médica. Si hay un factor de infertilidad severo, la terapia no lo resolverá. Puede ayudarte a procesar esa realidad, a tomar decisiones al respecto, a explorar alternativas. Pero no es medicina reproductiva.

No puede obligar a tu pareja a cambiar si no quiere hacer su propio trabajo. Puedes cambiar tú, y eso generará movimiento en el sistema. Pero no puedes forzar su proceso.

No puede darte respuestas definitivas. No hay una fórmula para saber cuándo parar, si usar gametos de donante, si adoptar. La terapia te ayuda a explorar, a clarificar. Pero la decisión final es tuya.

Algunas verdades incómodas que nadie dice

Voy a terminar con cosas que rara vez se mencionan pero que creo importantes:

  • No todas las historias terminan con un bebé. Y necesitas tener pensado qué harás si esa es tu historia. La terapia te ayuda a prepararte para diferentes desenlaces sin perder la esperanza pero también sin negarte la posibilidad de que no funcione.
  • El proceso puede cambiar quién eres. Y no siempre para mal. He visto personas salir de esto con más claridad sobre sus valores, más compasión por sí mismas, más autenticidad en sus relaciones. Pero es un cambio que se gesta en el dolor.
  • Tu relación de pareja puede no sobrevivir. Los datos muestran que la infertilidad aumenta el riesgo de separación. La terapia puede ayudar mucho, pero no puede garantizar que la relación resista. A veces lo más sano es reconocer que este proceso los separó irremediablemente.
  • Lograr el embarazo no borra el trauma. Si finalmente funciona, no esperes que todo el dolor desaparezca mágicamente. Vas a necesitar procesar lo vivido incluso después de “lograrlo”. Muchas veces hay ansiedad perinatal importante en embarazos post-infertilidad.
  • Está bien decidir parar. No es rendirse. Es cuidarte. Es reconocer límites sanos. Es elegir una vida plena por caminos diferentes. Y eso también puede trabajarse en terapia: cómo soltar sin sentir que traicionas tu deseo.

Preguntas frecuentes sobre terapia en fertilidad asistida

¿Cuándo debería empezar terapia durante un proceso de FIV?

El momento ideal es antes de que el agotamiento emocional sea insostenible. Los estudios muestran que las intervenciones tempranas son más efectivas. Puedes empezar al recibir el diagnóstico, al iniciar tratamientos, después de un primer intento fallido, o cuando notes deterioro en tu relación de pareja o salud mental.

¿La terapia puede aumentar las probabilidades de embarazo?

Los estudios muestran que el apoyo psicológico puede aumentar tasas de embarazo hasta un 29%, principalmente porque reduce el estrés crónico que afecta la función hormonal. Pero no es una garantía ni debería ser la única razón para hacer terapia.

¿Qué tipo de terapia es más efectiva en fertilidad asistida?

La evidencia respalda terapias como EMDR para procesar eventos traumáticos, ACT para manejar incertidumbre, y terapia sistémica para trabajo de pareja. Lo importante es que sea con profesionales especializados en psicología de la reproducción.

¿Necesito terapia individual o de pareja?

Depende de tu situación. Si la relación está sufriendo mucho, la terapia de pareja es prioritaria. Si tienes síntomas individuales severos (depresión, ansiedad, trauma), individual primero. Idealmente, ambas en paralelo si es posible

¿Cuánto tiempo dura el acompañamiento terapéutico?

No hay una duración fija. Algunas personas necesitan apoyo puntual durante las fases críticas del tratamiento. Otras necesitan acompañamiento más prolongado. El proceso se ajusta a tus necesidades específicas.

.

Si algo de esto resonó

No te voy a presionar para que pidas cita. No te voy a decir que “necesitas urgentemente” hacer terapia.

Te voy a decir algo más simple: si llegaste hasta acá y algo resonó, confía en esa voz interna.

En Eirene tenemos cinco profesionales con experiencia específica en estos procesos. Trabajamos desde enfoque contextual, ACT, EMDR, terapia sistémica. Podemos ofrecerte una primera sesión de acogida para valorar juntas si tiene sentido que trabajes con nosotras.

Sin juicios. Ni fórmulas mágicas y promesas imposibles.

Con evidencia científica, herramientas probadas y sobre todo: con la certeza de que tu dolor importa, tu bienestar importa, tu salud mental importa tanto como tu salud reproductiva.

Hay personas que transitan esto sin terapia y están bien. Y hay personas para quienes el acompañamiento marca una diferencia fundamental.

Tú sabrás qué necesitas.

Artículos relacionados

Recursos externos recomendados

Referencias bibliográficas

Boivin, J., Appleton, T. C., Baetens, P., Baron, J., Bitzer, J., Corrigan, E., … & Kentenich, H. (2001). Guidelines for counselling in infertility: outline version. Human Reproduction, 16(6), 1301-1304. https://doi.org/10.1093/humrep/16.6.1301

Boivin, J., Griffiths, E., & Venetis, C. A. (2011). Emotional distress in infertile women and failure of assisted reproductive technologies: meta-analysis of prospective psychosocial studies. BMJ, 342, d223. https://doi.org/10.1136/bmj.d223

Domar, A. D., Zuttermeister, P. C., & Friedman, R. (1993). The psychological impact of infertility: a comparison with patients with other medical conditions. Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology, 14(Suppl), 45-52.

Frederiksen, Y., Farver-Vestergaard, I., Skovgård, N. G., Ingerslev, H. J., & Zachariae, R. (2015). Efficacy of psychosocial interventions for psychological and pregnancy outcomes in infertile women and men: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open, 5(1), e006592. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2014-006592

Gameiro, S., Boivin, J., Peronace, L., & Verhaak, C. M. (2012). Why do patients discontinue fertility treatment? A systematic review of reasons and predictors of discontinuation in fertility treatment. Human Reproduction Update, 18(6), 652-669. https://doi.org/10.1093/humupd/dms031

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change (2nd ed.). Guilford Press.

Holley, S. R., Pasch, L. A., Bleil, M. E., Gregorich, S., Katz, P. K., & Adler, N. E. (2015). Prevalence and predictors of major depressive disorder for fertility treatment patients and their partners. Fertility and Sterility, 103(5), 1332-1339. https://doi.org/10.1016/j.fertnstert.2015.02.018

Lynch, C. D., Sundaram, R., Maisog, J. M., Sweeney, A. M., & Buck Louis, G. M. (2014). Preconception stress increases the risk of infertility: results from a couple-based prospective cohort study—the LIFE study. Human Reproduction, 29(5), 1067-1075. https://doi.org/10.1093/humrep/deu032

Matthiesen, S. M., Frederiksen, Y., Ingerslev, H. J., & Zachariae, R. (2011). Stress, distress and outcome of assisted reproductive technology (ART): a meta-analysis. Human Reproduction, 26(10), 2763-2776. https://doi.org/10.1093/humrep/der246

Nouri, K., Huber, D., Walch, K., Promberger, R., Buerkle, B., Ott, J., & Tempffer, C. B. (2011). Development of subclinical hypothyroidism during assisted reproduction technology in euthyroid women. Fertility and Sterility, 96(5), 1126-1130. https://doi.org/10.1016/j.fertnstert.2011.08.006

Shapiro, F. (2014). The role of eye movement desensitization and reprocessing (EMDR) therapy in medicine: addressing the psychological and physical symptoms stemming from adverse life experiences. The Permanente Journal, 18(1), 71-77. https://doi.org/10.7812/TPP/13-098

Verhaak, C. M., Smeenk, J. M., Evers, A. W., Kremer, J. A., Kraaimaat, F. W., & Braat, D. D. (2007). Women’s emotional adjustment to IVF: a systematic review of 25 years of research. Human Reproduction Update, 13(1), 27-36. https://doi.org/10.1093/humupd/dml040


Sobre el equipo de Eirene García Psicología

Somos un equipo de 10 psicólogos especializadas en psicología perinatal, duelo gestacional, trauma y procesos de fertilidad asistida. Trabajamos desde enfoque contextual, integrando terapia EMDR, ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), terapia sistémica y enfoque somático.

Si estás atravesando un proceso de reproducción asistida y sientes que necesitas acompañamiento, puedes solicitar una sesión de acogida gratuita a través de nuestra web.

Etiquetas :

acompañamiento emocional FIV,ansiedad tratamientos fertilidad,apoyo psicológico infertilidad,duelo gestacional,EMDR fertilidad,psicología reproducción asistida,psicólogo especializado fertilidad,salud mental reproducción asistida,terapia ACT infertilidad,terapia de pareja infertilidad,terapia fertilidad asistida

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pasos a seguir para empezar tu terapia

Se trata de un proceso en fases:

  • Sesión de acogida gratuita

    En primer lugar tendrá lugar la sesión de acogida de unos 15-20 min. con la coordinadora del equipo de psicólogos, donde trasladarás cual es tu necesidad en cuanto al problema que te trae a consulta y te daremos toda la información que necesitas.

  • Te asignamos al mejor psicoterapeuta para tus necesidades

    Si decides empezar la terapia psicológica para la ansiedad con nosotros, se te asignará un psicólogo o psicóloga de nuestro equipo de profesionales especializado/a en ansiedad, con el que tendrás la sesión de valoración.

  • Plan de trabajo

    A partir de ahí se establecerá un plan personalizado y consensuado contigo para que así puedas lograr tus objetivos terapéuticos para solucionar los problemas que la ansiedad está causando en tu vida y puedas alcanzar la metas que quieres en tu vida. El plan de trabajo puede incluir trabajo para casa porque terapia no es solo lo que ocurre en sesión sino también lo que haces con lo que trabajas en sesión en el día a día.