✨ Cómo conocer gente nueva✨ 

Está demostrado que las personas que cuentan con una red social en la que se sienten integradas tienen menos probabilidad de sufrir ciertos trastornos psicológicos. y que su satisfacción vital es más alta, que se sienten más felices, vaya.

No creo que a nadie le pille por sorpresa.

Tener amig@s es saludable a muchísimos niveles, nos completa y nos deja ese espacio en el que podemos ser u estar sin las limitaciones sociales que se nos imponen en otros ámbitos.

Pero… ¿cómo encontrar y mantener un grupo de amistades en la adultez?

Llegamos a cierta edad en la que cada vez se hace más difícil ver a nuestro grupo de siempre.

Puede ser por dos motivos:

  • Lejanía física: En muchas ocasiones la razón es que cada cual se va a trabajar a ciudades diferentes. En estos lugares podemos no conocer a nadie y, aunque tengamos un grupo en nuestro lugar de origen, no lo tenemos para hacer planes de forma habitual.
  • Ya no existe esa conexión: Las personas crecen y cambian. Es lícito. Pero ¿qué pasa cuando esos cambios se producen en sentidos opuestos? Terminamos por alejarnos de esa persona. Ya sea porque no nos queda nada en común o porque hemos evolucionado de forma diferente.

Sea la razón que sea, nos encontramos como adult@s, en ciudades nuevas, empezando de 0 a nivel social.

Si en el trabajo se da la circunstancia de que la gente es apañá, fenomenal, pero por norma general son personas que ya tienen su vida, sus círculos y que no están muy por la labor de incluirnos en sus planes. O simplemente puede que no tengamos en nada en común. 

El caso es que durante toda la vida nos hemos relacionado con las personas que se nos han ido poniendo por delante, esto es, la gente del colegio, de la misma calle, de las extraescolares, de la universidad… Pero ¿cómo lo hago ahora?

Este post no pretende darte una lista de sitios a los que ir o páginas web a las que apuntarte, porque imagino que eso ya lo sabrás.

A veces, no conocer gente no depende tanto de que no sepamos dónde están sino de cómo acercarnos a las mismas y con ese cómo me refiero a la disposición emocional con la que lo hago.

Veamos algunas de las cosas que podemos cambiar a nivel psicológico para conocer (de forma efectiva) gente nueva.

Mente abierta. 

Estamos de acuerdo que cuanto mayores nos hacemos nos volvemos más “tiquismiquis”. Con 16 años todo el mundo te venía bien. Pero ahora… Es algo genial pero tenemos que saber cuáles son las líneas rojas y no dejar que estas nos impidan conocer personas maravillosas. Es decir, diferenciar aquellas cosas esenciales para tener una relación de amistad de las que simplemente no nos agradan del todo.

Haz cosas que te gusten (aunque sea sol@)

Ve al teatro, apúntate a senderismo, empieza en un grupo de lectura… Haz aquello que te gusta. Es una forma de disfrutar pero también de conocer gente con tus mismos intereses. Si no tienes la costumbre de hacer estas cosas sin compañía, al principio, puede resultarte raro, pero una vez empiezas llegas a cogerle el tranquillo y a darte cuenta que hay mucha gente como tú.

No compares

Las personas que vas a conocer no van a parecerse a ese grupo con el que te juntaste cuando tenías 20 años. Tú tampoco eres quien eras. Ir comparando todo el rato lo que hacías y lo haces nos hace vivir en el pasado en lugar de disfrutar del presente.

Da el primer paso

La primera semana en mi anterior trabajo comía sola. Me daba mucho coraje que nadie me dijese de ir a comer con ell@s. Hasta que pensé que nadie me debía nada y que solo yo tenía la capacidad de salir de donde estaba. Me acerqué a la compañera que veía más de mi “rollo” y le dije que me avisara cuando saliera a comer. Me dijo que sí aunque podría haber dicho que no, pero por el miedo al no me hubiese perdido una de las personas más maravillosas que conozco a día de hoy.

Hay que echarle cara al asunto. 

Acéptate (y acepta a las personas que te rodean)

A veces es nuestra inseguridad la que no nos permite abrirnos a otras personas. Cuando nos aceptamos nos validamos y no dependemos de la inclusión o rechazo de quien nos rodea.

Esto nos da muchísimo poder, porque no dejamos que sean las circunstancias las que nos unan a las personas si no las decisiones que tomamos y la conexión que sentimos.