El trauma no desaparece porque quieras que desaparezca.
No se va con frases motivacionales ni con el paso del tiempo. No basta con entenderlo, necesitas enseñarle a tu cuerpo que ya no está en peligro.
Si alguna vez te has preguntado por qué sigues reaccionando igual, por qué te cuesta confiar, por qué sientes que algo dentro de ti sigue atrapado en el pasado, esto es para ti.
Aquí no vas a encontrar consejos genéricos ni la típica charla de “todo pasa por algo”. Voy a explicarte lo que realmente pasa en el cerebro y el cuerpo cuando has vivido un trauma, y lo que puedes hacer para empezar a salir de ahí.
¿Por qué el trauma no se supera solo con el tiempo?
Porque el trauma no es solo un recuerdo, es una respuesta del sistema nervioso.
Cuando vivimos algo que nos sobrepasa, el cerebro entra en modo supervivencia. La amígdala (tu detector de peligro) se activa al máximo, el hipocampo (tu memoria de contexto) se apaga y la corteza prefrontal (tu parte racional) pierde el control. El cerebro se enfoca en sobrevivir, no en procesar lo que está pasando.
Si el peligro se termina y el cerebro consigue archivar la experiencia como pasado, seguimos adelante. Pero si la experiencia fue demasiado intensa o repetitiva, el sistema nervioso se queda atrapado en la alarma.
Resultado: aunque el peligro ya no esté, tu cuerpo sigue reaccionando como si estuviera ahí.
Bessel van der Kolk (2014) lo explica en El cuerpo lleva la cuenta: el trauma no se guarda en palabras, se guarda en sensaciones, reacciones, tensiones musculares y respuestas automáticas.
Cómo saber si el trauma sigue afectándote
🔹 Sientes que siempre reaccionas de la misma forma, aunque sepas que no tiene sentido.
🔹 Tienes problemas para confiar en los demás o en ti mismo/a.
🔹 Te cuesta relajarte, siempre estás en alerta o sientes que algo malo va a pasar.
🔹 Evitas recordar ciertas cosas o, cuando lo haces, sientes que el cuerpo reacciona solo.
🔹 Tienes bloqueos emocionales o sensación de desconexión.
🔹 Repites patrones en relaciones, trabajo o autoestima sin saber por qué.
Si esto te suena, no es porque estés roto/a ni porque “te afecte demasiado”. Es porque tu sistema nervioso sigue funcionando en base a lo que aprendió en el trauma.
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Cómo superar el trauma (de verdad, no con frases bonitas)
Aquí es donde empieza el trabajo real. Porque no se trata solo de pensar diferente, sino de reprogramar lo que el cuerpo aprendió.
1️⃣ Trabajar con el sistema nervioso, no solo con la mente
El trauma no se supera con lógica. Si tu cuerpo sigue en alerta, necesitas enseñarle que puede relajarse.
Stephen Porges (2011) explica en su Teoría Polivagal que el sistema nervioso tiene tres estados principales:
- Seguridad (estado ventrovagal): Relajación, conexión, calma.
- Alerta (estado simpático): Estrés, lucha o huida.
- Colapso (estado dorsal-vagal): Apatía, bloqueo, desconexión.
Si sufriste trauma, tu sistema nervioso se queda atrapado en la alerta o el colapso. El trabajo no es solo “pensar en positivo”, es enseñarle al cuerpo que puede volver a la seguridad.
Cómo empezar:
✔️ Respiraciones largas y profundas. Inhala en 4 tiempos, exhala en 6.
✔️ Movimiento físico para liberar la tensión atrapada. Lo sé que parece una tontería pero no lo es! Cantar, caminar, bailar, estirarte – como sea, cuanto sea, donde sea.
✔️ Contacto seguro. Abrazos, peso en el cuerpo (como una manta pesada), tocar texturas reconfortantes.
Cuando hablamos de contacto seguro, muchas veces pensamos en abrazos, apoyo físico o relaciones cercanas. Pero, ¿qué pasa cuando nunca hemos sentido esa seguridad? No puedes conectar con lo que no conoces. A veces, en terapia, lo primero que hacemos es precisamente esto: crear un espacio donde puedas experimentar por primera vez lo que significa sentirte seguro/a. Porque la seguridad no es solo algo externo, es una sensación interna que podemos empezar a construir.
2️⃣ Reprocesar la memoria atrapada (EMDR y terapia somática)
El EMDR (Shapiro, 1989) es una de las terapias más efectivas para superar el trauma. Ayuda a que el cerebro reorganice la memoria traumática y la archive correctamente.
El EMDR no solo ayuda a desactivar la respuesta de miedo y reprocesar el trauma. También cambia las creencias que quedaron atrapadas con él. No es solo ‘ya no tengo miedo’, es ‘estoy aprendiendo a estar seguro/a’. No es ‘no soy valioso/a’, es ‘soy valioso/a’. No es ‘no puedo confiar en nadie’, es ‘puedo decidir en quién confío’. Porque superar el trauma no es solo dejar de reaccionar, es aprender nuevas formas de estar en el mundo.
Lo que hace el EMDR:
✔️ Desactiva la alarma de la amígdala para que el cerebro deje de reaccionar con miedo.
✔️ Activa el hipocampo para que el recuerdo se guarde en el pasado y no siga activándose en el presente.
✔️ Permite que la corteza prefrontal tome el control, ayudando a integrar la experiencia sin que te bloquee.
Si sientes que ciertos recuerdos o experiencias siguen afectándote, este tipo de terapia puede ayudarte a soltar lo que se quedó atrapado en tu sistema nervioso.
3️⃣ Dejar de repetir la historia (aunque al principio no se sienta natural)
El cerebro quiere lo familiar, no lo sano. Por eso, aunque un patrón te haga daño, si es lo que conoces, lo vas a repetir una y otra vez.
Si creciste en un ambiente donde el amor era inestable, te va a costar aceptar un amor seguro. Si creciste sintiéndote insuficiente, cuando te validen vas a dudar de si lo mereces.
La clave aquí es hacer cosas diferentes aunque no se sientan naturales al principio.
✔️ Si siempre te exiges al máximo, prueba a permitirte fallar.
✔️ Si siempre huyes cuando alguien se acerca, intenta quedarte un poco más.
✔️ Si siempre dices “sí” para evitar conflictos, prueba a decir “no” aunque sientas culpa.
Al principio se sentirá raro, incómodo, incluso peligroso. Pero es así como tu cerebro aprende que hay otras formas de vivir.
Por dónde empezar: cómo te puede ayudar el espacio terapéutico
Aquí es donde entra la terapia. No porque ‘tengas un problema’, sino porque superar el trauma no es algo que podamos hacer solos/as. No puedes salir de una historia con las mismas herramientas que te atraparon en ella.
En terapia trabajamos desde lo que necesitas:
- Si nunca has sentido seguridad, te ayudamos a construir esa experiencia.
- Si tu cuerpo sigue atrapado en el miedo, buscamos formas de enseñarle que puede soltarlo.
- Si las creencias que te dejó el trauma siguen pesando, las cuestionamos y las transformamos.
La pregunta no es solo ‘¿cómo superar el trauma?’, sino ‘¿cómo empiezo a vivir sin que me defina?’. Y ese camino no lo tienes que vivir solo/a.
Si sientes que ha llegado el momento, aquí tienes un espacio seguro para hacerlo.
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Superar el trauma no es olvidar, es aprender a vivir sin que te controle
Tu historia está ahí, y no se trata de fingir que nunca pasó. Pero puedes hacer que no defina tu presente.
Superar el trauma no es “borrar” lo que viviste. Es reprogramar tu sistema nervioso para que deje de reaccionar como si todavía estuvieras en peligro.
Y sí, es posible.
Fuentes
- Van der Kolk, B. (2014). The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma. Penguin Books.
- Porges, S. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-Regulation. W. W. Norton & Company.
- Shapiro, F. (1989). “Eye Movement Desensitization: A New Treatment for Post-Traumatic Stress Disorder.” Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 20(3), 211-217.
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