✨​Los “Casi Algo”✨​

El problema de los “casi algo” es que se idealiza lo que pudo haber sido y no fue.

A veces podemos encontramos enredadxs en esa tela de araña porque es fácil caer en la trampa de idealizar un potencial que nunca se materializó, de tejer sueños en torno a lo que estuvo a punto de ser pero nunca fue. Nos aferramos a la ilusión de un romance perfecto, de un amor idealizado que solo existe en nuestra mente.

Pero recuerda… que la mente es una gran directora de cine para bien o para mal.

Y quiero decirte algo: si no llegó a ser lo más probable es que no fuese tan idílico y verdadero.

El amor, como la confianza, se da o no. Se está dispuest@ o no. Y quizás pudo haber mucha atracción pero no amor real, de ese que se compone de pasión, intimidad y compromiso. Porque a lo que llamamos amor no es suficiente. Sentir mariposas en el estómago no es suficiente. Tener un sexo increíble no es suficiente. Tener cosas en común no es suficiente.

Además de todo eso hace falta compromiso, trabajo, comunicación y otras muchas cosas para que la química se convierta en amor y hacer que funcione.

Y si se quedó en casi algo sin llegar a nada o se quedó en pendiente (pospuesto hasta no se sabe cuándo) es lo que hay.

Es lo que es. Quiero decir. No es y esa es la realidad.

En lugar de perderse en el laberinto de lo que pudo haber sido, es fundamental centrar nuestra atención en el presente y en lo que realmente importa: nuestro propio bienestar emocional y mental. Debemos regar nuestras propias plantas, cuidar de nosotros mismos y cultivar nuestra propia felicidad, en lugar de esperar que alguien más lo haga por nosotros.

Deja de engancharte a la peli de lo que pudo ser y no fue y aférrate a la que es tu realidad ahora. . . Centra tu mirada, esfuerzos y energía en qué puedes hacer por ti.

Las películas románticas pueden ser entretenidas, pero la verdadera vida y el verdadero amor están lejos de la pantalla. Recuerda que somos lxs directorxs de nuestra propia historia. Que cada decisión, cada paso que damos, contribuye a la trama de nuestra vida.

Así que te invito a escribir una historia llena de amor propio, aceptación y crecimiento personal. Porque al final del día, eso es lo único que realmente importa.

En última instancia, r

✨​¿Y tú no vas a tener hijos?✨​

“Cada vez que me hacían esa pregunta mi alma se partía un poquito. 8 años de periplo llevamos por diferentes médicos y clínicas y seguimos sin conseguir nada.”

El duelo por infertilidad o esterilidad es una respuesta emocional y psicológica que experimentan muchas personas y parejas que tienen dificultades para tener descendencia.

Este proceso de duelo se asemeja en muchos aspectos al duelo experimentado tras la pérdida de un ser querido, ya que implica la pérdida de la esperanza de tener un/a hijx biológicx.

La búsqueda de soluciones a la infertilidad a menudo conduce a tratamientos de reproducción asistida, como la fertilización in vitro (FIV) o la inseminación artificial. Aunque estos tratamientos ofrecen esperanza, también vienen acompañados de un duelo adicional. Los altibajos emocionales son comunes, y las expectativas pueden ser tanto un aliado como un enemigo. Cada intento y cada resultado, ya sea positivo o negativo, desencadenan una nueva ola de emociones.

Algunos de los sentimientos y emociones comunes asociados con el duelo por infertilidad incluyen:

Tristeza y Dolor

La infertilidad o esterilidad a menudo desencadena un proceso de duelo. Las parejas pueden sentir una profunda tristeza, dolor y pérdida por la oportunidad de tener un hijo biológico. Este duelo puede ser un proceso largo y complejo.

Ira y Frustración

La frustración y la ira son emociones naturales cuando las expectativas de tener un hijo no se cumplen. Las parejas pueden sentirse enojadas con su situación, con el sistema de atención médica, o incluso con ellos mismos.

Culpa y Vergüenza

Algunas personas pueden sentirse culpables o avergonzadas, como si la infertilidad fuera su culpa o estuviera relacionada con algún defecto personal. Estos sentimientos son injustificados, pero son comunes.

Ansiedad y Estrés

El proceso de someterse a pruebas y tratamientos médicos puede generar una gran ansiedad y estrés. La incertidumbre sobre el resultado de los tratamientos también puede ser abrumadora.

Aislamiento

A menudo, las personas pueden sentirse aisladas y solas en su dolor. Pueden distanciarse de amigos y familiares que no comprenden completamente su situación o que les dan fórmulas que no son válidas para transitar lo que están viviendo (“no hace falta tener hijxs para ser feliz”, “puedes adoptar”, “cuando te relajes seguro que pasa”…)

Esperanza intercalada con Desesperanza

El proceso de reproducción asistida a menudo implica altibajos emocionales, ya que cada intento puede ofrecer esperanza seguida de desesperanza si no tiene éxito.

¿Y qué ocurre a nivel de pareja?

La infertilidad puede poner a prueba la relación de pareja de formas inimaginables. El estrés de las pruebas, los tratamientos y las citas médicas puede ejercer una presión abrumadora. Comunicarse abierta y honestamente es fundamental, pero a menudo, la culpa y la vergüenza pueden dificultar esta comunicación.

Es importante tener en cuenta el bienestar mental y emocional durante todo este proceso. La búsqueda de ayuda profesional, como la terapia, puede ser fundamental para abordar la depresión, la ansiedad u otros problemas de salud mental que puedan surgir.

Asumir la infertilidad implica también planificar el futuro sin hijxs. Esto puede implicar establecer nuevas metas y prioridades, encontrar significado en otras áreas de la vida y considerar el impacto de no tener hijos en la vida cotidiana y en la vejez.

Es importante reconocer que el duelo por infertilidad es un proceso válido y real que puede ser abrumador. Buscar apoyo emocional, ya sea a través de terapia, grupos de apoyo, amigxs o familiares, puede ayudar a las personas y parejas a sobrellevar estas emociones y encontrar formas de afrontar la infertilidad de manera más saludable.

✨​La Evolución de los Estilos de Apego a lo Largo de la Vida✨​

María y José han discutido. 

María  tiene apego ansioso y ante el silencio de José, ella lo busca para resolver el problema pero él, que tiene apego evitativo, huye…

Y yo me planteo ¿No será que María se pone ansiosa ante la falta de habilidades para resolver el conflicto de José? ¿Qué habría pasado si José le hubiese dicho que necesita un momento y luego lo hablan? ¿Estaría Maria ansiosa? 

José actúa así  porque ha aprendido  que las cosas no se hablan en casa, se dejaban estar hasta que se pasaba el cabreo…

Vale que se desarrolla en la infancia y ahí es estable pero en la adultez no tiene por qué serlo. Los vínculos y el apego en la adultez se establecen según las habilidades que poseen esas personas para relacionarse.

El apego en la adultez no es estable y se puede cambiar si las dos personas toman conciencia y empiezan a resolver sus conflictos de otra manera.

Incluso ese apego puede variar de una persona a otra según la relación que tengamos.

Pero empecemos por el principio.

¿Qué es el apego?

El concepto de apego, que se origina en la infancia a través de las relaciones con lxs cuidadorxs primarios, es un elemento fundamental en la forma en que interactuamos con el mundo y las personas a lo largo de nuestras vidas. 

A medida que avanzamos en edad y experimentamos diversas relaciones y situaciones, nuestros estilos pueden evolucionar y cambiar, lo que influye profundamente en nuestra salud emocional y nuestras conexiones interpersonales. 

En la Infancia…

Nuestros primeros años de vida son cruciales en la formación de los estilos de apego. Durante este tiempo, desarrollamos una percepción de seguridad o inseguridad en nuestras relaciones con lxs cuidadorxs principales.

Estos primeros vínculos establecen patrones que podrán condicionar nuestro apego en el futuro, pero no lo sentencian.

Apego Seguro

Las criaturas que experimentan un apego seguro se sienten cómodas al explorar el mundo que les rodea y regresan en busca de apoyo emocional cuando lo necesitan.

Esta base segura suele traducirse en relaciones saludables en la adultez, caracterizadas por la confianza, la intimidad y la comunicación abierta.

Apego Ansioso

El apego ansioso se caracteriza por el temor a la separación volverse y buscar constantemente la aprobación y la atención de sus cuidadorxs. En la edad adulta, esto puede manifestarse como una necesidad excesiva de cercanía y miedo al abandono en las relaciones.

Apego Evitativo

Lxs niñxs con un apego evitativo tienden a desarrollar una independencia temprana y pueden mostrar resistencia a depender emocionalmente de lxs demás. Esto puede resultar en relaciones adultas donde evitan la intimidad emocional y pueden ser reacios a compartir sus pensamientos y sentimientos.

¿Puede cambiar?

A medida que ganamos experiencia y madurez emocional, tenemos la capacidad de adaptar nuestros patrones de apego y desarrollar relaciones más satisfactorias.

Sue Johnson es conocida por su trabajo en terapia de pareja y cómo las teorías del apego pueden influir en las relaciones a lo largo de la vida.

Johnson es la creadora del enfoque terapéutico conocido como Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC), que se basa en gran medida en la teoría del apego. A través de su trabajo clínico y sus libros, como “Hold Me Tight” (Abrázame Fuerte), Johnson explora cómo las personas pueden mejorar sus relaciones de pareja identificando y atendiendo las necesidades de apego a lo largo de la vida.

Su trabajo se centra en la idea de que las relaciones de apego siguen siendo cruciales en la madurez, y que las personas pueden aprender a comunicarse de manera más efectiva y satisfacer las necesidades de apego de sus parejas, incluso en la edad adulta.

Es decir, el apego y la necesidad de conexión emocional son aspectos fundamentales de las relaciones humanas que pueden evolucionar a lo largo de la vida y que pueden abordarse de manera positiva a través de la terapia de pareja, por ejemplo.

Si bien los estilos de apego tienden a formarse en la infancia, tienen la flexibilidad de cambiar y evolucionar a lo largo de la vida. Tomar conciencia de nuestros patrones de apego y estar dispuestos a trabajar en ellos puede conducir a relaciones más saludables y satisfactorias en la adultez.

La evolución de los estilos de apego es una oportunidad para el crecimiento personal y la mejora de nuestras conexiones emocionales con los demás.

✨ Dependencia Emocional✨ 

La dependencia emocional es una forma de relación en la que una persona se siente incapaz de funcionar sin la presencia y el apoyo de otra.

En este tipo de relación, la persona dependiente busca constantemente la aprobación, el afecto y la atención de la otra persona, y tiende a sentirse incompleta o insegura sin su presencia o aprobación.

Las personas con dependencia emocional suelen experimentar ansiedad, miedo al abandono, baja autoestima y dificultad para tomar decisiones independientes. Pueden llegar a descuidar sus propias necesidades y deseos con tal de mantener la relación, y pueden llegar a aceptar comportamientos inadecuados o abusivos por parte de la otra persona.

Causas de la dependencia emocional

La dependencia emocional puede tener múltiples causas, y a menudo es el resultado de una combinación de factores. 

Experiencias de abandono en la infancia

Las personas que han experimentado abandono o negligencia emocional en su infancia pueden desarrollar una mayor propensión a la dependencia emocional en sus relaciones adultas. La falta de atención y cuidado durante la infancia puede generar un miedo profundo al abandono y una necesidad desesperada de buscar validación y afecto en los demás.

Baja autoestima

Una baja autoestima puede hacer que una persona dependa de los demás para obtener una sensación de valor y aceptación. Si alguien tiene una percepción negativa de sí mismo y no se siente digno de amor o atención, es más probable que busque constantemente la aprobación de los demás para sentirse completo.

Inseguridad emocional

Las personas inseguras emocionalmente suelen depender de los demás para sentirse seguras y validadas. Pueden tener miedo a enfrentar la vida por sí mismas y confiar en su propia capacidad para tomar decisiones. Buscan constantemente la confirmación y la atención de los demás para mantener su sentido de seguridad.

Patrones de apego poco saludables

Los patrones de apego desarrollados en relaciones tempranas, como las relaciones con los padres o cuidadores, pueden influir en la tendencia hacia la dependencia emocional. Por ejemplo, si alguien ha experimentado relaciones de apego inseguro en el pasado, como falta de disponibilidad emocional o maltrato, es más probable que desarrolle una dependencia emocional en las relaciones futuras.

Miedo a la soledad

El miedo a la soledad puede llevar a una dependencia emocional, donde una persona está dispuesta a tolerar comportamientos inadecuados o abusivos con tal de evitar quedarse sola. El miedo a la falta de compañía puede hacer que una persona se aferre a relaciones insatisfactorias en lugar de enfrentar la posibilidad de estar sola.

¿Cómo afecta la dependencia emocional en la relación?

La dependencia emocional puede tener un impacto psicológico significativo tanto en la persona que depende emocionalmente de otra como en la persona de quien depende. 

Veamos algunos de los posibles efectos psicológicos para ambas partes:

Para la persona dependiente

  • Baja autoestima: La dependencia emocional a menudo está asociada con una baja autoestima. La persona dependiente puede sentirse insegura, poco valiosa y necesitar constantemente la validación y aprobación de la otra persona para sentirse bien consigo misma.
  • Ansiedad y miedo al abandono: La dependencia emocional puede generar una gran ansiedad y miedo a ser abandonado. La persona dependiente puede experimentar constantes preocupaciones sobre perder a la otra persona, lo que puede llevar a comportamientos de control y apego excesivo.
  • Pérdida de identidad propia: La persona dependiente puede perder su sentido de identidad y autonomía, ya que tiende a basar su felicidad y sentido de sí misma en la relación con la otra persona. Puede descuidar sus propias necesidades, deseos y metas para satisfacer los de la otra persona.
  • Dificultad para tomar decisiones: La dependencia emocional puede llevar a una falta de confianza en la toma de decisiones independientes. La persona dependiente puede buscar constantemente la aprobación y dirección de la otra persona en todas las áreas de su vida.

Para la persona de quien depende

  • Sensación de responsabilidad abrumadora: La persona de quien depende puede sentir una gran carga y responsabilidad al ser el principal proveedor de seguridad emocional para la otra persona. Puede sentirse agotada por tener que satisfacer constantemente las necesidades y demandas emocionales de la persona dependiente.
  • Pérdida de autonomía: La persona de quien depende puede sentir que su propia autonomía y libertad se ven limitadas por la dependencia emocional de la otra persona. Puede sentirse atrapada en la relación y tener dificultades para establecer límites adecuados.
  • Desgaste emocional: El constante requerimiento emocional de la persona dependiente puede llevar a un desgaste emocional en la otra persona. Puede experimentar agotamiento, estrés y frustración al tratar de satisfacer las necesidades emocionales de la persona dependiente.
  • Pérdida de intimidad genuina: La dependencia emocional puede interferir con la capacidad de establecer una conexión íntima y auténtica en la relación. La persona de quien depende puede sentir que la relación se basa más en la necesidad y la dependencia que en un amor mutuo y genuino.

Cuando se junta el hambre con las ganas de comer

La dependencia emocional no es una dinámica saludable en una relación por mucho que ambas partes se sientan cómodas.

Es decir, a veces se encuentran dos personas dependientes, por lo que asumen como “normales” actitudes poco saludables.

También puede ocurrir que una persona dependiente encuentre a alguien que necesite esa dependencia para paliar su afán de protagonismo, admiración o narcisismo.

Aquí hay un gran problema pues la persona dependiente puede estar a merced de alguien que no quiere bien aceptando abusos.

Es importante destacar que la dependencia emocional no es una forma sana de amar o relacionarse. Puede tener un impacto negativo en la vida de la persona dependiente, limitando su autonomía y su bienestar emocional. Superar la dependencia emocional generalmente requiere de un trabajo de autoconocimiento, fortalecimiento de la autoestima, establecimiento de límites y aprendizaje de habilidades de relación saludables. En algunos casos, puede ser beneficioso buscar apoyo terapéutico para abordar y superar este patrón de dependencia.

Falta de deseo sexual en la pareja


Los comienzos de una relación de pareja suelen recordarse como momentos muy buenos, donde no había problemas y en los que se disfrutaba de las relaciones sexuales.

Pero con el tiempo esto va cambiando.

Empiezan los primeros conflictos, que a veces no sabemos resolver Y las relaciones sexuales cada vez van siendo más esporádicas.

Lo que suele ocurrir en una pareja que ya lleva tiempo es que el deseo de mantener relaciones no es el mismo en las dos partes.
Y esto puede generar mucha frustración, acabando en una espiral de la que es difícil salir:
Quien no tiene ganas siente presión por mantener relaciones.
Quien sí tiene deseo siente que le rechazan continuamente.

Esto, por razones obvias, acaba distanciando a la pareja.

Llega a un punto en que se evitan para que no haya oportunidad en la que surja la intimidad y, con ello, el malestar.
Al no hablar de lo que está sucediendo, cada uno llega a sus propias conclusiones: “No le importa cómo me encuentro, solo le interesa tener relaciones sexuales” o “Ya no me quiere, por eso no desea tener nada conmigo”

Y, cada vez, la bola se va haciendo más grande

¿Qué nos está pasando?

Que cada persona es un mundo ya lo sabemos, por eso no es de extrañar que cada persona viva su sexualidad de forma completamente diferente.

En las relaciones sexuales encontramos diferentes fases

Deseo

Excitación 

Meseta

Orgasmo

Resolución- Periodo Refractario

Satisfacción

Como ya podemos intuir, cada fase tiene unas características, necesidades y problemáticas específicas que pueden ser tratadas en terapia.

En este post queremos centrarnos en el deseo sexual.

Esta etapa, inicial y primordial, está directamente relacionada con nuestros pensamientos y emociones, además de los estímulos externos.

Por eso no es de extrañar que, aunque lo que estemos experimentando nos guste, puede que no lleguemos a alcanzar el deseo, dado que hay más variables que influyen para que pueda darse.

Si nuestra mente, nuestras emociones no están en consonancia, el deseo puede no aparecer.

Diferencias entre ambas personas en cuanto al deseo

No hay una cantidad de deseo que se considere normal o aceptable.

Cada cual tiene unas necesidades, incluso, a lo largo de la vida estas necesidades pueden (y suelen) variar.

El problema, como venimos diciendo, aparece cuando en una relación se tienen diferentes deseos, es decir, que una de las partes tenga mucho más o mucho menos que la otra.

Esta situación puede generar más problemas de los que inicialmente supone, ya que va mermando la pareja, bien por falta de comunicación como por una comunicación poco asertiva.

¿A qué se debe la falta de deseo o deseo sexual inhibido?

En primer lugar tenemos que diferenciar si esa falta de deseo se ha producido desde siempre o se da tras un periodo de funcionamiento diferente.

En el primer caso, suele estar muy relacionada con el tipo de educación recibida, pensamientos erróneos respecto a la sexualidad, condiciones médicas o experiencias traumáticas.

En el segundo, en cambio, puede deberse a una falta de motivación dentro de la pareja, a la caída en la rutina y la consiguiente falta de estímulos y novedades, a cuadros depresivos o de estrés, a la toma de psicofármacos o drogas, a una disminución de sentimientos hacia la pareja…

¿Se puede aumentar el deseo sexual en la pareja?

Sí.

Por un lado, con comunicación. Donde podáis hablar de cómo os sentís cada uno y qué os gustaría mejorar.
Por otro lado, entendiendo cómo funciona la sexualidad y el deseo sexual:
Muchas veces la relación entra en rutina porque se suele hacer las mismas prácticas, en el mismo sitio, de la misma forma. Y el interés puede bajar.
Otras veces es el propio deseo el que cambia. Esperamos a que surja solo como en el comienzo de la relación. Pero cuando nos acostumbramos a la pareja porque ya llevamos tiempo juntos, tenemos que hacer que el deseo aparezca. Jugar y erotizar la relación son dos elementos clave en esto.
También es importante saber si hay conflictos que no se han resuelto, o cómo cada uno se encuentra a nivel personal, pues, la falta de deseo sexual puede no deberse a la otra persona si no al estado interno de quien ya no desea.


Como ves, pueden ser muchos factores los que entren en juego. Pero si no hablamos, nuestra imaginación vuela. Por eso es muy importante la comunicación en la pareja y comprender qué está pasando.

La buena noticia es que es un hecho que puede tratarse tanto en terapia de pareja como individual, para encontrar las causas que lo provocan y adoptar las soluciones oportunas (si es que queremos).

✨No te quedes✨

Tener una relación de pareja no te convierte, mágicamente en una persona feliz. Hay parejas, por mucho amor que haya, de las que es mejor alejarse.

Mejor bueno desconocido…

Más vale lo bueno por conocer.

Siempre.

Porque lo malo conocido no suele cambiar. Ni siquiera quiere a veces.

Mira que me gusta a mí el refranero.

Pero eso de mejor malo conocido… Pues va a ser que no.

Si algo es malo para un@, por mucho que sea conocido, lo mejor es largarse.

Da mucho miedo. No sabemos qué nos podemos encontrar. A veces la comodidad de lo que controlamos nos hace permanecer.

Y es que es humano temer lo que no sabemos.

Porque lo que no sabemos puede ser terrible.

O puede que no.

No te olvides de ti

Nos han dado tanto la murga con lo que debe significar el amor que cuando al fin encontramos a esa persona la colocamos en el centro de nuestra existencia.

Todo lo llena.

Nuestras parcelas cada vez se hacen más pequeñas y abandonamos actividades, hobbies y personas que realmente nos hacían bien.

Nos abandonamos de cierta manera…

Y al abandonarnos y moldearnos a imagen de nuestra pareja, nos perdemos un poco.

Por eso es importante tener tiempo para ti, amistades propias, intereses solo tuyos…

Mantener nuestro sitio en el mundo, más allá de “estar con”, es indispensable para poder seguir siendo tú.

Sobre todo si esa relación termina rompiéndose.

Hay gente que siente que no le queda nada cuando se termina su relación de pareja, solo imaginarlo provoca malestar. Y esto es muy peligroso.

Porque podemos “aguantar” situaciones con las que no nos sentimos del todo cómodas.

Porque una relación en la que la otra persona lo es todo, no es una relación de libertad.

Y sin libertad (más que sin amor, diría yo) no hay pareja que se sostenga. O al menos ninguna saludable.

La terapia de pareja puede ayudarnos a establecer límites y aprender a comunicarnos con la otra persona para no perder nuestro yo y, de esa manera, tomar decisiones que nos acerquen o nos alejen si es el caso.

✨​Despechá✨​

O cómo olvidar a tu ex de una vez por todas.

Qué fortuna si nunca te han roto el corazón.

Cuando te pasa, sientes un dolor intenso, casi físico que lo invade todo.

Por alguna razón todo deja de tener sentido y es complicado reorganizar nuestra vida y las ideas de lo que debía ser cuando estábamos con esa persona.

Este post no tiene la intención de que ese malestar se pase mágicamente (sabes que no es el rollo de este blog) pero sí dar algunas pautas para que el proceso sea lo menos dañino posible. Como siempre digo, no podemos evitar el dolor, pero sí el sufrimiento.

Seguro que muchas de las cosas que leerás a continuación te sonarán de consejos y de otras páginas que hayas consultado. No es nada nuevo. Lo que vamos a intentar es razonártelo para que tomes conciencia de que funciona y, aunque no sea fácil, sepas que se puede salir del agujero.

1- Permítete sentir.

El duelo forma parte de la ruptura. A veces nos negamos la emoción de tristeza porque esa persona se ha portado especialmente mal y creemos que no se “merece” nuestro dolor.

O porque ya hace demasiado tiempo y quien te rodea invalida que te sigas sintiendo así.

Déjame decirte que las emociones son las que son, no pueden elegirse y que cuanto más te opones, evitas o reprimes, con más fuerza saldrán por otro “lao”.

Al permitirnos sentir el dolor podremos gestionarlo, aprender a vivir con, en lugar de darle la espalda.

2- ¿Intentamos el contacto 0?

Es muy difícil, lo sé.

Sobre todo si la otra persona continúa queriendo tener contacto contigo. La ansiedad y la pena que sientes se acaba en el momento en el que ves a la otra persona, pero es un alivio momentáneo. Es como rascarse las pupas de la varicela: pan pa hoy y hambre pa mañana.

3- 0 Stalkeo

Esto tiene que ver con el punto anterior, pero vamos a trabajarlo aparte por la importancia que las redes sociales están tomando en nuestras vidas.

Contacto 0 es también no mirar sus redes, no seguir sus historias y no estar pendiente de si está o no está en línea.

Si seguimos invirtiendo tiempo y energía en esa persona, aunque sea de forma virtual, no puedes olvidar a tu ex, porque estamos haciendo trampas: el contacto no es 0.

4- Haz cosas que te gusten

Como dice Rosalía…

“Baby, no me llames, que yo estoy ocupá olvidando tus males.

Ya decidí que está noche se sale, con toas mis motomamis, con todas mis yales”

Y es que cuando cortamos con alguien distribuir el tiempo que pasábamos con esa persona es muy muy complicado. Más aún si compartíamos grupo de amistades o aficiones.

Empezar a hacer cosas que te gustan es muy aconsejable, no por evitar, si no para darnos cuenta de que la vida sigue y que puede ser bien divertida.

5- Cuidado con las recaídas

En fin… A quien no le haya pasado que tire la primera piedra.

No es una cuestión moral, sino de salud mental.

Un enamoramiento, una relación, genera en el cerebro el disparo de ciertos neurotransmisores que enganchan como la droga. Es más, algunas drogas lo que hacen generar dependencia es precisamente una liberación de este mismo neurotransmisor. Así que ¡cuidado!

Cada vez que “recaemos” volvemos a entrar en un círculo del que podemos no saber salir de nuevo.

6- Escribe una carta

Un ejercicio muy interesante es el de escribir (siiiii! Escribir. Ya sé que soy mu pesá) las razones por las que sabes que esa relación no puede continuar. Intenta que sea una lista exhaustiva. No idealices lo que ha pasado ni la relación en sí misma.

Así cuando lleguen las dudas (que llegarán) y la Dramaqueen empiece con la cantinela, repasa todo aquello que no te hacía bien. Porque como he repetido mil veces: el amor no es suficiente. Ni debe serlo.

¿Qué te parece esta lista? ¿Tienes algo que decir o comentar? ¿Cómo está siendo el proceso de olvidar a tu ex? Estos posts pretenden ayudar de alguna manera si estás pasando por un duelo por ruptura, pero en ningún caso sustituyen al proceso terapéutico. Si crees que necesitas ayuda, escríbenos o envíanos un whatsapp para concertar un cita.