✨CRÓNICA DE UN SECUESTRO (EMOCIONAL)✨

Te has sorprendido alguna vez actuando de forma muy impulsiva, sin apenas control de tu conducta, para darte cuenta, poco después, de que tu reacción ha sido exagerada e irracional. ¿A quién no le ha pasado verdad?

Pues te cuento que ese acontecimiento tiene nombre y apellidos (y por supuesto autor, Daniel Goleman). Hoy hablaremos del secuestro emocional.

¿Por qué pegaste a tu hermano pequeño si solo estaba bromeando cuando te quitó el mando? ¿Por qué estallaste en cólera cuando aquel conductor te adelantó de forma imprudente? ¿Por qué no controlaste ese ataque de celos que tanto daño hizo a tu pareja? ¿Por qué gritaste tanto y corriste despavorida si aquello que había en el suelo solo era un trozo de cuerda y no una boa constrictor ? 

Como ves, son muchas las situaciones en las que se puede dar un secuestro emocional y cuando caemos en uno perdemos por completo los papeles. Esto se debe a que la emoción que nos suscita la situación toma el control de nuestra conducta y no nos permite pensar.  Nos limitamos a actuar arrastrados por ella.

Segundos o minutos después de haber explotado, nuestro cerebro racional vuelva a tomar el control de la nave y se pone a evaluar los daños sufridos durante el secuestro. A veces habremos perdido amistades, otras la confianza y complicidad de un ser querido y otras quizá el respeto que nos tenemos a nosotros mismos. Entonces llega el turno de emociones como la vergüenza o la culpa, que tanto nos martirizan. 

Sea cual sea el daño, nos hubiese gustado haber sido capaces de controlar nuestra reacción. Pero, ¿por qué es tan difícil? Porque estamos evolutivamente preparados para que, en caso de identificar una amenaza (real o imaginada), nuestra reacción sea más rápida que efectiva. Este mecanismo tuvo un sentido en el pasado. Imagina a nuestros antepasados cromañones frente a un peligro inminente, como el ataque de un depredador. En esas situaciones la reacción debía ser rápida, cada milésima de segundo resultaba crucial. ¿Atacaba o huía? la velocidad de su decisión marcaba la diferencia entre la vida y la muerte. 

Sin embargo, hoy en día ya no enfrentamos ese tipo de peligros. La mayoría de amenazas que identificamos provienen de nuestras relaciones sociales o de la frustración por no alcanzar algún objetivo personal. Estarás de acuerdo conmigo en que se trata de situaciones en las que un secuestro emocional suele tener más costes que beneficios. 

Esto se debe a que una emoción, cuando más rápida, más inexacta y torpe nos vuelve. Pero OJO, esto no significa que experimentar emociones sea algo malo (una vida sin emociones es como un huevo sin sal), sino que el impulso que implica su aparición puede ser desproporcionado y nos puede llevar a actuar de forma poco útil o adaptativa.

Te dejamos mucha más info en el siguiente vídeo 😉

Si eres una víctima habitual de secuestros emocionales (ataques de ira, de celos, de llanto o de ansiedad) debes empezar a trabajar tu gestión emocional. En futuras entradas de nuestro blog abordaremos en qué consiste la gestión emocional. Por ahora, puedes empezar contándonos cuándo y cómo fue tu último SECUESTRO EMOCIONAL.

✨Creencias sobre la Felicidad✨

Empeñarnos en estar bien, en llegar al ideal de felicidad nos acaba robando el momento porque nos lleva a la frustración constante.

Nuestra vida se rige por una serie de creencias inútiles e inexactas en torno a la felicidad, unas ideas ampliamente aceptadas por la sociedad porque “todo el mundo sabe que son ciertas”

Russ Harrys


Creo recordar que Borges decía algo así como que la felicidad es estar tranquil@. Y tiene razón.

Estar en paz no tiene precio. Siempre digo que la terapia de aceptación y compromiso te ayuda precisamente a eso, estar tranquil@, aquí, a hacer las cosas que realmente quieres hacer, a darte la prioridad que mereces, a aceptar que la incertidumbre es el estado natural de la vida y que la Dramaqueen puede ser tu aliada.

Veamos algunas creencias de mierder sobre la felicidad:

Sólo necesitas prestar atención a tu alrededor para saber que las personas sufren, que tienen problemas, aunque no lo muestren. Y ¡¡por favor!! no te compares con nadie… menos aún con aquello que nos enseñan en sus redes sociales. Cada cual está librando su batalla, igual que tú.

No es obligatorio estar siempre bien. Si estamos atravesando una mala racha, o tenemos un día más complicado, no pasa nada. Todas las emociones son útiles y tenemos que convivir con aquellas que nos gustan y con las que nos incomodan. ¡Ojo! Si el estado de malestar dura demasiado tiempo o es demasiado intenso, ponte en manos de especialistas.

Al igual que no es útil atraparnos con pensamientos negativos, tampoco lo es al contrario. El optimismo ilusorio es aquel en el que se piensa que las cosas ocurrirán para bien de forma mágica… Pero la realidad es que hay que trabajar para que pasen.

Es una falacia pensar que podemos controlarlo todo. Paradójicamente, cuanto más intentamos evitar un pensamiento más aparece.

La felicidad son momentos… Obligarnos a seguir la moda esta extraña que se nos ha impuesto en la que “debemos ser felices siempre” es frustrante y puede traer más problemas que beneficios.

¿Significa que no podemos ser felices?

¡¡Claro que no!! La felicidad es un derecho humano, una búsqueda vital lícita, que hay que trabajar.

Si tienes alguna duda, ¡¡ya sabes cómo ponerte en contacto con el equipo!! Déjanos un comentario con tu opinión. Estamos deseando leerte.

✨Dirección contraria✨

La Dramaqueen es esa voz interna que nos acompaña a todas horas.

Son pensamientos automáticos que consiguen modificar nuestros sentimientos y también nuestras acciones.

Es normal.

Si pensamos que algo puede ser peligroso, que nuestra pareja no nos quiere o que todo va a salir mal y no lo confrontamos con datos objetivos, corremos el riesgo de comportarnos basándonos en estos mensajes.

Pero aunque le hagamos “caso”, aunque actuemos en consonancia a lo que nos dice, no va a quedarse contenta, ni callada. Hasta puede lanzarnos mensajes a priori contradictorios con lo que decía en un primer momento. Su rollo es no dejarnos tranquil@s.

Por eso no tiene sentido escucharla demasiado. Siempre va a pedir más de ti.

¿Hay que actuar en contra de la Dramaqueen?

Es más difícil controlar lo que pensamos y lo que sentimos que lo que hacemos.

La mayoría de las terapias psicológicas buscan que el primer movimiento sea comportamental precisamente por eso.

Cuando queremos romper el círculo (vicioso) que forman los pensamientos negativos, las emociones desadaptativas y las conductas que nos alejan de lo que queremos, tenemos que empezar por algún lado, ya que se retroalimentan.

Buscar aquello que nos importa, saber cuáles son nuestros valores es esencial para que nos concienciemos hacia la acción (aunque al principio sea llena de sentimientos incómodos y de pensamientos invasivos).

Una vez hagamos algo valioso para nuestra vida, será más fácil que las emociones se pongan de nuestro de lado y que la Dramaqueen disminuya el ruido.

✨Sesgo de Confirmación✨


Nuestro cerebro, más que basarse en las evidencias para generar opiniones, actúa al contrario:

Crea una hipótesis y después busca y busca (hasta que encuentra) hechos que la confirman.

Es un error cognitivo muy común, mucho más de lo que pensamos, y puede ser terriblemente disfuncional si las creencias enraizadas sobre nosotr@s mism@s son muy negativas.

Tu Dramaqueen intentará por todos los medios convencerte de las ideas irracionales que vierte sobre ti. Por eso no te extrañe que al principio del proceso, cuando la confrontes con datos objetivos, cambie su discurso ¡¡No va a soltarte tan fácilmente!! 

Para poder callarla…

  • Conócela
  • Intercepta sus mensajes
  • No te fusiones con lo que te dice
  • Expón datos que contradigan sus creencias
  • No la alimentes demasiado prestándole atención

Trátate con el cariño y la consideración que tratas a quien te rodea 😉 

✨La felicidad ¿se nace o se hace?✨

Sonja Lyubomirsky tras estar  más de 20 años investigando científicamente la felicidad ha llegado a la conclusión que el 50% de nuestra felicidad viene determinada por nuestros genes. Ésto es, que tenemos cierta predisposición a ser más o menos felices, como tenemos predisposición a padecer diabetes o a tener canas.

El 10% está directamente relacionado con los acontecimientos vitales, con las circunstancias que nos rodean (¿a que pensabas que influía mucho más?)

Entonces… ¿qué determina el 40% restante?

El 40% de nuestra felicidad está vinculado a las decisiones que tomamos, es decir, que tiene que ver con nuestra personalidad, cómo nos enfrentamos al mundo o cómo nos relacionamos. Como vemos, es un porcentaje significativo el que depende absolutamente de una misma y que por lo tanto es susceptible de cambiar y entrenar. 

Es un gran hallazgo saber que la felicidad se puede potenciar, entender que adoptando ciertas conductas se puede ser más feliz. 

No digo que sea fácil, ya que nuestro cerebro, para sobrevivir a lo largo de la evolución, ha tenido que desarrollar las capacidades de juicio, cautela y peligro… Además, tenemos un bagaje emocional lleno de aprendizajes que no se cambian de un día para otro. Funcionamos así, por eso, no, no es fácil, pero es posible. Hay que trabajarlo como se trabaja el cuerpo, día a día, a lo largo de toda nuestra vida.

¿Cómo se entrena la felicidad?

No es una frase facilona tipo “Si quieres puedes” Tienes que querer, claro, pero además trabajar para conseguirlo. Y el cerebro es muy perezoso para aceptar los cambios.

1- No se puede ser feliz siempre: la adaptación hedonista

El ser humano es capaz de adaptarse a cualquier circunstancia. Esto ha hecho que consigamos llegar donde hemos llegado. La parte “perversa” de esta realidad es que también lo hacemos ante las situaciones positivas. ¿No te ha pasado que has deseado algo durante mucho tiempo y en cuanto lo has conseguido ha dejado de hacerte feliz?

No se puede ser feliz siempre. Intentarlo sólo nos conduce a la frustración. El quid de la cuestión es valorar lo que hemos conseguido y no da por sentado que lo tendremos siempre.

2- Acepta tu punto de partida

La aceptación no es resignación. Sólo siendo realistas sobre quienes somos (y no sobre quiénes deberíamos ser) podremos trabajar para alcanzar nuestros objetivos. Aceptar es conocer sin hacer juicios de valor.

3- Busca objetivos valiosos y trabaja para conseguirlo

Viktor Frankl, psiquiatra, tuvo la desgracia de ser prisionero en un campo de concentración durante la II Guerra Mundial. Los horrores que allí se cometieron son de sobra conocidos, pero Frankl observó algo curioso, tenía más probabilidades de sobrevivir aquel que consideraba que tenía un objetivo, una meta, algo más grande que sí mismo.

No tenía que ver con la fortaleza física, ni con la profesión o el estatus previo, era algo más íntimo: la creencia que su vida tenía que servir para algo. Que valía la pena seguir. En sus propias palabras:

“Quien tiene un por qué para vivir siempre encontrará el cómo”

4- Focaliza tu atención en lo bueno que hay en tu vida. Agradece. No te instales en la queja.

Sentir gratitud se ha relacionado positivimante con otros constructos como el optimismo, la esperanza, las emociones positivas, la vitalidad, tener conductas más sociales… en definitiva, se ha encontrado a través de diversos estudios, que ser por lo general agradecida se vincula con la percepción subjetiva de felicidad.

No estamos hablando de ser conformistas o no ser conscientes de lo negativo que hay en el mundo… Es más ejercitar la atención hacia aquellas cosas que nos hacen sentir mejor.

5- Revisa la forma en la que te hablas.

Nuestros pensamientos son, casi todo el tiempo, discursos. A través del lenguaje no sólo nos explicamos la realidad, también la generamos. Este run-run continuado nos acompaña todo el día, aunque no seamos conscientes la mayor parte del tiempo. Es importante, no, importantísimo, escucharse, porque a veces nos decimos cada cosa…

Aprender a callar a nuestra dramaqueen, tratarnos con cariño, perdonarnos, ser indulgentes que nuestros fallos… Hará que bajen los niveles de autoexigencia y ansiedad. O lo que es lo mismo, te hará más feliz. 

6- Disfruta

El ritmo de vida que llevamos nos impide muchas veces hacer cosas sólo para disfrutar. 

Cuando tenemos tiempo libre, lo aprovechamos para limpiar, comprar o hacer un curso de perfeccionamiento para el trabajo. Es importante dedicarnos tiempo para hacer algo que simplemente disfrutemos, aunque no “sirva para nada”.

Esta es una de las grandes causas que diferencian los niveles de felicidad entre la niñez y la adultez… Llega un punto en el que si no es productivo, no lo hacemos. 

Sigue aprendiendo, pinta, medita, baila… Aunque no lo hagas muy bien, aunque no sea adecuado en esta sociedad. 

“Continuaré repitiendo el experimento hasta obtener el resultado correcto”

Hoy toca anécdota ilustrativa…

Años 60, Tanzania.

A los alumnos de la escuela secundaria de Magamba les permiten hacer sus propios helados . Hierven la leche que compran en el mercado y la mezclan con azúcar. Como no había espacio suficiente en el congelador, todos se afanaban por ser los primeros en colocar los suyos. Uno de estos alumnos, Erasto Mpemba, observó cómo algunos compañeros ni siquiera hervían su leche para poder meterla antes que los demás pero ¡sorpresa! sus helados no se congelaban antes que la de los que sí lo hacían.

Es decir.

Tras varias observaciones concluyó que la leche hirviendo se congela con mayor rapidez que la que está a temperatura ambiente contradiciendo no sólo las Leyes de Enfriamiento de Newton… también toda lógica .

¿Cómo va a enfriarse antes algo que está más caliente que algo que no lo está?

Aunque tanto sus profesores como sus compañeros se rieron de él cuando expuso esta realidad, aprovechó la visita a su escuela del Dr. Denis Osborne, profesor del University College Dar es Salam para plantearle sus observaciones.

Osborne, por supuesto, pensó que había cometido algún error, aún así le instó a seguir haciendo experimentos y le aseguró que haría lo mismo cuando volviera a la Universidad .

Y así lo hizo… Pidió a un técnico de su laboratorio que replicase experimentalmente la hipótesis de Mpemba. Tras los primeros resultados, el técnico le dijo que efectivamente el agua caliente se había congelado antes que el agua a temperatura ambiente a lo que inmediatamente añadió

“Pero continuaremos repitiendo los experimentos hasta que obtengamos los resultados correctos”.

Como es de suponer, los resultados fueron constantes y aunque hoy todavía hay cierta controversia sobre cómo puede producirse este fenómeno el Efecto Mpemba es ampliamente aceptado por la comunidad científica.

El efecto Mpemba contradice leyes asentadas y estudiadas durante siglos, por eso fue tan complicado demostrarlo.

La ciencia, que se jacta (y así lo hace) de basarse únicamente en la observación, la inducción y la réplica no pudo creerse esta realidad porque no entraba en sus esquemas .

Así es como funciona el cerebro humano.

Construimos un mundo en el que debemos encajar aquello que la vida nos pone delante.

No pasa nada. Es la forma que ha tenido de adaptarse al flujo incesante de información. Sólo que cuando estos esquemas son rígidos, desadaptativos o no responden a la realidad tenemos que revisarlos y no dejar que la dramaqueen sea la que nos diga qué es verdad y qué es mentira. 

Centrarnos en los hechos objetivos es un ejercicio muy eficaz para no dejarnos llevar por la sobregeneralización, la catastrofización o el todo o nada.

En definitiva, para ser más felices.

¿Y tú? ¿Crees que tienes pensamientos distorsionados que te hacen daño?

Descarga nuestra hoja de registro gratuita para conocerlos todos.

✨Cómo la Dramaqueen construye tu Realidad✨

o la influencia de la interpretación cognitiva sobre los acontecimientos y sus consecuencias

¿Qué es la realidad? 

Sin entrar en diatribas filosóficas sobre si lo objetivo existe en su forma más pura, hay algo en lo que todo el mundo tiene que estar de acuerdo:

La realidad es interpretada por nuestra mente . 

No hay ningún cerebro que no escoja, clasifique y explique aquello que es “captado” por los sentidos. 

Es normal.

El cerebro no puede asumir de forma analítica toda la información que recibe. Durante el proceso evolutivo del ser humano se dieron procesos a los que llamamos de economía cognitiva, esto es, paquetes predeterminados para valorar lo que nos rodea y conseguir seguir siendo funcionales.

Como veréis, esto es genial . Nos permite ser quienes somos y no quedarnos en babia cada vez que nos llega un estímulo.

Es decir, el cerebro humano necesitó generar mecanismos para interpretar la realidad a favor de la propia supervivencia.

¿Cuál es el problema, entonces?

La desadaptación ocurre cuando estos “paquetes” de análisis y creencias sobre la realidad se alejan de la misma, son inflexibles y terminan generándonos malestar.

El clásico entre los clásicos: Las distorsiones cognitivas.

Las distorsiones cognitivas (que por aquí hemos bautizado como Dramaqueen) son una forma aprendida de procesar lo que nos rodea de forma poco útil. Es importante saber que son aprendidas, porque, como tales pueden “desaprenderse” (que es, al fin y al cabo, el objetivo que tenemos).

Toooodas tienen características comunes como:

Son automáticas (a veces ni te das cuenta que están ahí)

Son mensajes directos y contundentes (nadie, siempre, debería…)

Son creíbles o al menos nos las terminamos creyendo en la mayoría de los casos.

Tienen consecuencias inmediatas pero también a medio y largo plazo.

Pongamos ejemplos…

  • Nadie me quiere.
  • Soy un fraude.
  • Tengo muy mala suerte.
  • Se están riendo de mí.

Seguro que en algún momento has tenido un pensamiento de este tipo (oye, y si no es así ¡perfecto! Me encantaría conocerte… )  Son bastante comunes y toman diversas formas. Poniendo el dedo en la llaga a cada cual donde más le duele. 

A veces no somos conscientes ni de que los tenemos, por eso es importante conocer cuáles son e interceptarlos entre la amalgama de pensamientos que tenemos a lo largo del día.

Sólo reconociéndolos seremos capaces de confrontarlos de forma racional.

Es decir.

Si me repito de forma automática 20 veces “no valgo para nada” ese pensamiento llegará a convertirse en realidad ya que no estamos ofreciendo una alternativa .

Y, claro, el malestar que generará será brutal.

Peeeeero… Si consigo escucharme y en ese momento decirme (por ejemplo)…

-¿En qué te basas para decir eso?

-¿No es un poco exagerado decir que no valgo para NADA ?

-Seguro que hay algo que consigo hacer

-Pues el otro día fui a comprar peras, o sea, que hay cosas que sí puedo hacer (el humor, SIEMPRE es un recurso potentísimo)

La idea, como vemos, es ofrecernos un discurso que se ajuste más a la verdad, en lugar de dejarnos llevar por los pensamientos extremistas de la Dramaqueen.

Para empezar, como vemos, lo primero es darnos cuenta.

Y queremos ayudarte con este material de trabajo descargable con el que aprenderás a identificar cada trampa de la mente y, además, una hoja de registro para que puedas llevar la cuenta de los mensajes que la Dramaqueen te lanza.

Al registrarlos tendremos una visión completa de aquello que nos decimos y, por lo tanto, será mucho más fácil ocuparnos.

¿Estamos preparadxs para cambiar la forma en la percibimos la realidad ?

Descárgalo gratis aquí.

“Cómo dejar de sufrir gratuitamente”

LA VIDA EN SÍ MISMA CONLLEVA SITUACIONES QUE PODEMOS CALIFICAR DE PUTADAS PERO VIVIR NO TIENE PORQUÉ SIGNIFICAR SUFRIR CONSTANTEMENTE

photo of woman
Photo by Tobi on Pexels.com

Es cierto, a veces la vida es una putada.

Sé bien de lo que hablo, por mi propia experiencia y porque si fuese como Mr. Wonderful la pinta, no tendría trabajo.
.
.
Mr. Wondeful suele vender muchas frases del tipo “hoy es un buen día, para tener un gran día”, pero con todos mis respetos no todos los días son buenos. Hay días que son días de mierda, porque ocurren cosas de mierda. Perder a tu padre, a tu madre, un hijo o hija, tu trabajo o que tu pareja ponga fin a vuestra relación sin tu quererlo supone que ese va a ser un día de mierda.
.
.
Y por mucho que Mr.Wonderful nos lo venda, por muy buena actitud que tengas nada hará que perder una persona que nos importa sea algo dulce y estupendo como comerse un donut relleno de chocolate y confiar en que la vida va a ir bien.
.
.
Para confiar en la vida primero es necesario dejar de juzgarla y dejar de juzgarnos e intentar responder a preguntas que no tienen respuesta.
.
.
Es inevitable que nuestra cabeza genere preguntas y respuestas que nos generen malestar, angustia, enfado, rabia o culpa gratuita, pero quiero que sepáis que hoy en día la psicología dispone de herramientas para que podamos lidiar y aceptar lo que ha pasado para llegar a transformar esa experiencia en aprendizajes para vivir la vida desde un ángulo que nos permita descubrir que es un regalo, un tesoro para que podamos disfrutarla en determinados momentos y atravesarla en otros y vivir tranquilas/os y no en un constante ¡ay!.
.
.
La realidad es que el 90% de esos pensamientos no responden a la realidad y que hay un abismo entre vivir con culpa, resentimiento y temor o con tranquilidad, aceptación y resiliencia. Esto es posible. Atreverte a cambiar y lograrlo te cambia la vida.
.
.
Y esto no es magia, es psicología.
.
.
Pide tu cita:
administracion@eirenegarcia.com
622487971