✨​Inferencia Arbitraria: La conclusión sin pruebas✨​

Todo el mundo piensa que su realidad es la realidad.

Pero lo cierto es que nuestro cerebro filtra, modifica, completa e inventa (¡sí, inventa) la realidad mucho más de lo que creemos.

Es humano. Y es inteligente.

Este mecanismo sirve para simplificar la información compleja y que así sea más fácil de procesar, ahorrando muchísima energía.

El problema es que a veces los atajos que forma son tan atajos que ya ni siquiera tiene cuenta los datos objetivos.

A éstos atajos la psicología los denomina Distorsiones Cognitivas.

¿Qué son las Distorsiones Cognitivas?

Las distorsiones cognitivas fueron descritas inicialmente por el psicólogo Aaron T. Beck en la década de 1960. Beck es conocido por su desarrollo de la terapia cognitiva, en la que identificó estas distorsiones como patrones de pensamiento irracionales que pueden llevar a interpretaciones inexactas o poco realistas de la realidad.

Es el filtro por el que pasamos la realidad, para que nos entendamos.

Cómo y por qué construímos ese filtro, ya da para otro post.

” No me han invitado a la fiesta. Seguro que piensan que soy un muermo.”

No me digas que nunca has pensado algo así.

Este tipo de pensamiento, el saltar desde un hecho a una conclusión absoluta sin más pruebas, es lo que llamamos inferencia arbitraria.

La inferencia arbitraria se refiere a la tendencia humana a sacar conclusiones sin evidencia suficiente o incluso en contra de la evidencia disponible. En pocas palabras, es como si nuestra mente estuviera jugando un truco sobre nosotros, llenando los vacíos de información con suposiciones y percepciones sesgadas.

Este fenómeno puede manifestarse de diversas maneras en nuestra vida cotidiana, desde interpretaciones erróneas de las acciones de los demás hasta la creación de falsas creencias sobre nosotrxs mismxs.

¿Cuáles son las consecuencias?

La inferencia arbitraria puede tener varias consecuencias negativas en nuestra vida diaria y en nuestro bienestar emocional, como por ejemplo:

  1. Problemas de comunicación: Al hacer suposiciones sin una evidencia sólida, podemos malinterpretar las acciones y palabras de los demás, lo que puede conducir a malentendidos y conflictos en nuestras relaciones interpersonales.
  2. Ansiedad y estrés: Preocuparse constantemente por cosas de las que no tenemos evidencia va a aumentar nuestros niveles de estrés y afectar nuestra salud mental.
  3. Baja autoestima: Cuando inferimos negativamente sobre nuestra valía, como asumir que somos incompetentes o poco agradables, podemos minar nuestra autoestima y autoconfianza, lo que afecta nuestra capacidad para enfrentar loa vida de manera efectiva.
  4. Dificultades en la toma de decisiones: La inferencia arbitraria puede influir en nuestras decisiones al sesgar nuestra percepción de la realidad. Esto puede llevarnos a tomar decisiones basadas en suposiciones erróneas en lugar de en información objetiva y completa.
  5. Aislamiento social: Si interpretamos las acciones de los demás de manera negativa sin evidencia sólida, podemos llegar a evitar situaciones sociales o retirarnos de las relaciones por temor a ser rechazados o heridos, lo que puede conducir al aislamiento social.
  6. Profecía Autocumplida: Cuando hacemos inferencias negativas sobre el futuro sin pruebas, podemos actuar de manera que realmente provoque que nuestras peores expectativas se hagan realidad, ya sea por evitar situaciones o por generar comportamientos que refuercen nuestras creencias negativas.

En resumen, la inferencia arbitraria puede tener un impacto significativo en nuestra vida y bienestar emocional al influir en nuestras relaciones, nuestra autoimagen, nuestra toma de decisiones y nuestra salud mental en general.

Reconocer y abordar estas tendencias de pensamiento sesgado es fundamental para promover una visión más equilibrada y saludable del mundo y, por supuesto, para mejorar nuestra salud mental

✨ Adicciones conductuales✨ 

Las adicciones conductuales, a menudo subestimadas en comparación con las adicciones químicas, son una realidad compleja. Puedes hacer mucho y algo y no ser adictx y al revés. Porque lo que define una adicción de algo que no lo es, es la falta de control en la conducta.

Estas adicciones, por lo tanto, se centran en comportamientos repetitivos que generan un impulso irresistible, a menudo resultando en consecuencias negativas para la vida diaria y las relaciones interpersonales. 

Tipos de Adicciones Conductuales

Adicción al Juego

También conocida como ludopatía, esta adicción se caracteriza por la compulsión incontrolable por participar en juegos de azar, ya sea en casinos, apuestas deportivas, o juegos online. Las personas afectadas suelen experimentar una pérdida de control sobre su comportamiento de juego, lo que lleva a consecuencias financieras y emocionales devastadoras. En la actualidad vemos como cada vez quienes sufren este trastorno son personas más y más jóvenes debido, entre otras causas, a la disponibilidad y acceso a este tipo de actividades.

Adicción al Trabajo

En un mundo obsesionado con la productividad y el éxito, la adicción al trabajo se ha vuelto cada vez más común. Aquí, la persona se encuentra constantemente inmersa en su trabajo, sacrificando su tiempo libre, relaciones personales y salud en aras de perseguir metas laborales cada vez más exigentes. 

Adicción a Internet

Esta adicción se manifiesta a través del uso excesivo de Internet, redes sociales, videojuegos o cualquier otra forma de tecnología digital. Las personas afectadas pueden pasar horas frente a pantallas, descuidando otras áreas importantes de sus vidas. 

Habría que hacer mención especial a las redes sociales y la dependencia absoluta que generan en cada vez más personas.

Adicción al Sexo

La adicción al sexo implica un patrón de comportamiento sexual compulsivo que a menudo interfiere con las responsabilidades y relaciones personales. Las personas afectadas pueden participar en actividades sexuales de riesgo, experimentar sentimientos de vergüenza o culpa, y enfrentar dificultades para controlar sus impulsos. En este punto hay que destacar la adicción al porno. El consumo constante debido a su disponibilidad está generando problemas en personas cada vez más jóvenes que no saben discernir la ficción que el mismo supone, intentando recrear ciertos comportamientos que ven en pantalla en sus relaciones con otras personas. A ésto hay que añadir la tolerancia al estímulo, esto es, la necesidad de más cantidad o mayor intensidad para conseguir la misma sensación.

Adicción a las Compras

También conocida como compras compulsivas, esta adicción se caracteriza por un impulso incontrolable de comprar productos, incluso cuando no se necesitan o no se pueden pagar. Las personas afectadas pueden experimentar una sensación momentánea de gratificación seguida de culpa o arrepentimiento.

Relacionado con ésta tenemos la adicción a la acumulación que es un trastorno del control de los impulsos caracterizado por la dificultad para deshacerse de objetos, lo que conduce a la acumulación excesiva y desorganizada de artículos en el hogar o en otros espacios personales. Esta acumulación puede llegar a niveles extremos, causando una gran congestión y desorden en la vida del individuo.

Adicción a una persona/ relación

La adicción a una persona, también conocida como “amor patológico” o “dependencia emocional“, es un fenómeno psicológico en el cual una persona desarrolla un apego excesivo y poco saludable hacia otra, llegando a depender emocionalmente de ella de manera compulsiva. Esta dependencia puede ser tan intensa que la persona afectada experimenta dificultades para funcionar normalmente sin la presencia o la atención de la otra persona.

Adicción a la comida

El trastorno por atracón es un trastorno alimentario caracterizado por episodios recurrentes de ingesta excesiva de alimentos en un corto período de tiempo, acompañados de una sensación de falta de control durante estos episodios. El estrés, la ansiedad, la depresión y la baja autoestima pueden aumentar la vulnerabilidad a los episodios de atracón y dificultar el control sobre el comportamiento alimentario.

¿Por qué?

Las adicciones conductuales pueden surgir de una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos y ambientales. Algunas posibles causas subyacentes incluyen:

1. Factores Genéticos: La predisposición genética puede influir en la vulnerabilidad de una persona a desarrollar adicciones conductuales. ¡Ojo! Hablamos de vulnerabilidad, no de determinismo. Si sabes que en tu familia existe cierta predisposición genética a alguna adicción lo más aconsejable es evitar la exposición a la misma siempre que sea posible.

2. Desregulación Neuroquímica: Alteraciones en la química cerebral, incluyendo la dopamina y la serotonina, pueden contribuir al desarrollo de comportamientos adictivos. Ésto está muy relacionado con el sistema de recompensa. Este sistema está mediado principalmente por neurotransmisores como la dopamina, que juegan un papel crucial en la motivación, el placer y la búsqueda de recompensas. Cuando una persona experimenta placer o gratificación, como resultado de realizar una conducta adictiva, el sistema de recompensa libera dopamina, creando una sensación de bienestar y refuerzo positivo.

3. Trauma y Estrés: Experiencias traumáticas o altos niveles de estrés pueden desencadenar comportamientos adictivos como mecanismo de afrontamiento.

4. Modelado Social: Observar comportamientos adictivos en el entorno familiar o social puede influir en la adopción de patrones similares.

5. Problemas de Autoestima: La baja autoestima o la falta de satisfacción personal pueden llevar a las personas a buscar gratificación instantánea en comportamientos adictivos.

Características de las Adicciones Conductuales

Sensación de pérdida de control

Las personas afectadas experimentan una compulsión irresistible hacia el comportamiento adictivo, a menudo sintiendo una incapacidad para controlarlo.

Tolerancia

Al igual que con las adicciones químicas, las adicciones conductuales pueden requerir una mayor intensidad o frecuencia para lograr la misma sensación de gratificación.

Retirada

La interrupción del comportamiento adictivo puede desencadenar síntomas de abstinencia emocional o física, como ansiedad, irritabilidad o depresión.

Impacto Negativo

Las adicciones conductuales suelen tener repercusiones negativas en múltiples áreas de la vida, incluyendo relaciones personales, salud física, y estabilidad financiera.

Negación o “yo controlo”

Las personas afectadas pueden minimizar o negar la gravedad de su adicción, dificultando la búsqueda de ayuda y tratamiento.

Las adicciones conductuales pueden ser difíciles de detectar, incluso para unx mismx. Depende mucho de nuestra realidad social, es decir, si en nuestro entorno está normalizado jugar con cierta frecuencia, el hecho de entender que tú tienes un problema será mucho más complicado.

También porque, al contrario que en otros trastornos, en la mayoría de éstos la persona no siente un malestar tan acusado, por lo que son otras consecuencias (interpersonales, financieras, familiares, laborales…) las que hay que tener en cuenta para determinar la existencia de la adicción.

Aún así, es esa sensación de control (o de descontrol) la que nos tiene que dar la voz de alarma y entender la relación de la conducta con lo que nos está pasando en la vida y estamos intentando tapar.

✨​No estoy bien✨​

Hipocondría: Cómo acompañar a quien nunca se encuentra bien.

“Cada vez soporto menos ir a casa de mis padres. Mi madre siempre está ‘mala’ (nunca han encontrado nada en los miles de exámenes que se ha hecho) y, lo peor, es que siempre está hablando sobre eso. La actitud es horrible, empaña cada momento familiar. Yo sigo llamando y yendo pero intento que mis hijas se relacionen con ella lo menos posible”

La hipocondría, aunque a menudo malinterpretada, es más que una simple preocupación por la salud; es una condición mental que puede afectar profundamente la vida de quienes la padecen y de quienes los rodean. En este artículo, intentaremos explicar de la forma más sencilla posible qué es exactamente la hipocondría, cómo se puede tratar y ofreceremos consejos prácticos para convivir con alguien que la experimenta.

¿Qué es la Hipocondría?

La hipocondría, también conocida como trastorno de ansiedad por enfermedad, se caracteriza por una preocupación excesiva y persistente por tener una enfermedad grave, a pesar de tener una evaluación médica exhaustiva que indique lo contrario.

Las personas hipocondríacas suelen interpretar de manera exagerada sensaciones físicas normales o síntomas leves como signos de enfermedades graves, lo que genera una ansiedad extrema y afecta su calidad de vida.

Tratamiento Adecuado para la Hipocondría

El tratamiento de la hipocondría generalmente implica una combinación de terapia psicológica y, en algunos casos, medicación. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser especialmente efectiva en el tratamiento de la hipocondría. Durante la TCC, los pacientes aprenden a identificar y desafiar los pensamientos catastróficos sobre la salud, así como a desarrollar estrategias para manejar la ansiedad y reducir los comportamientos de búsqueda de atención médica constante.

Además de la TCC, la educación sobre la salud y el fomento de un estilo de vida saludable pueden ser componentes importantes del tratamiento. Esto puede incluir técnicas de relajación, ejercicio regular y manejo del estrés.

Conviviendo con Alguien Hipocondríaco

La hipocondría no solo afecta a la persona que la experimenta, sino también a las personas que están a su alrededor. Estas son algunas de las formas en que la hipocondría puede influir en las relaciones y la vida cotidiana de quienes rodean a alguien que la padece:

  1. Preocupación constante: Lxs amigxs, familiares o parejas de alguien con hipocondría a menudo se ven obligados a lidiar con su preocupación constante por la salud. Esta preocupación puede manifestarse en forma de conversaciones repetitivas sobre síntomas, consultas médicas frecuentes e incluso visitas a emergencias innecesarias.
  2. Dificultad para comprender: Para aquellos que no experimentan hipocondría, puede ser difícil entender por qué alguien está tan preocupado por su salud, especialmente cuando los síntomas no parecen ser graves. Esto puede generar frustración y falta de empatía hacia la persona que sufre de hipocondría.
  3. Impacto en la calidad de vida: La hipocondría puede consumir una cantidad significativa de tiempo y energía, tanto para la persona que la experimenta como para quienes la rodean. Esto puede afectar la calidad de vida de todos los involucrados, causando estrés, ansiedad y tensión en las relaciones interpersonales.
  4. Ruptura en la confianza: La constante búsqueda de atención médica y la preocupación excesiva por la salud pueden socavar la confianza en la capacidad de la persona con hipocondría para manejar situaciones difíciles. Esto puede generar resentimiento y tensiones en las relaciones, especialmente si la persona con hipocondría no está dispuesta a buscar tratamiento o ayuda.
  5. Limitaciones en actividades sociales: La hipocondría puede hacer que la persona evite actividades sociales o situaciones que percibe como riesgosas para su salud. Esto puede limitar las oportunidades de disfrutar de actividades sociales y recreativas para quienes están cerca de ella.

Y yo… ¿Qué puedo hacer?

Convivir con alguien que siempre está hablando de lo mismo, que no es capaz de valorar lo bueno que tiene y se centra en lo que nosotrxs consideramos, pequeñas cosas, no es fácil.

Puede llegar a un punto de hartazgo que nos haga alejarnos o limitar el tiempo con esa persona.

Y, aún así, afecta. ¿Qué hacer, entonces, ante esta situación?

  1. Educarse sobre la condición: Entender qué es la hipocondría y cómo afecta a la persona que la padece puede ayudar a reducir la frustración y mejorar la empatía.
  2. Fuera la frustración: La persona no va a cambiar por mucho que tú le digas. Aceptar ésto puede ayudarnos a no frustrarnos.
  3. Fomentar la comunicación abierta: Animar a la persona a hablar sobre sus preocupaciones de manera abierta y honesta, pero no desde la queja, puede ayudar a disminuir la ansiedad y fortalecer la relación.
  4. Establecer límites saludables: Es importante establecer límites claros en cuanto a la cantidad de atención médica que se busca y no ceder ante demandas excesivas.
  5. Y límites de atención: Deja claro que no vais a hablar siempre del mismo tema. Hazle saber las veces que vuelve a la enfermedad o a los síntomas de una forma objetiva (a veces no son conscientes de que lo hacen).
  6. Fomentar la autonomía: Ayudar a la persona a desarrollar habilidades para manejar su ansiedad de manera independiente puede ser beneficioso a largo plazo. Deja claro que no vas a atender cada demanda (al hacerlo reforzamos la hipocondría).

La hipocondría es una condición compleja porque la persona casi nunca está dispuesta al tratamiento psicológico, así que a veces, lo único que nos queda es acudir directamente a terapia quien está a su lado, para saber manejar la situación y las propias emociones.

🧠 Hipervigilancia de Síntomas y la Salud Mental🧠

¿Alguna vez te has sentido que estás en una espiral interminable de preocupación por tu salud?

La hipervigilancia de síntomas es un término que describe la tendencia a prestar una atención excesiva y obsesiva a cualquier señal física o emocional que percibamos en nuestro cuerpo.

Pero la cosa no queda ahí.

Entramos en un estado de alarma, pues la interpretación que hacemos de las mismas es catastrofista (seguro que me está dando un infarto o a ver si va a ser cáncer).

Evidentemente, las implicaciones en la salud mental son enormes…

1️⃣ Ansiedad y Estrés Constantes: La constante preocupación por cualquier pequeño cambio en tu cuerpo y la interpretación que hacemos, puede llevar a niveles elevados de ansiedad y estrés.

2️⃣ Impacto en la Calidad de Vida: La hipervigilancia de síntomas puede absorber tanto tu tiempo y energía que afecta tus relaciones, trabajo y capacidad para disfrutar la vida.

Hay muchas personas que empiezan a ir a médicos para que todo sea revisado una y otra vez. Una vez se convencen de la inocuidad, comienza otro síntoma y vuelta a empezar.

3️⃣ Autoperpetuación de los Síntomas: ¿Alguna vez has sentido que cuantas más veces revisas tus síntomas, más encuentras? La hipervigilancia puede amplificar tus percepciones, alimentando aún más la ansiedad y la preocupación.

4️⃣ Ciclo de Preocupación Incesante: La hipervigilancia puede mantenerte en un ciclo de preocupación constante, ¡y romper ese ciclo puede ser complicado pero no imposible!

No es invent

Hay algo que a la gente que le ocurre le molesta muchísimo y es cuando decimos que es “psicológico” porque parece que no estamos validando sus sensaciones.

Y no es así.

El síntoma existe, la sensación es real. Lo que podemos trabajar es cómo vivimos ese síntoma a nivel emocional, cognitivo y conductual.

Recuerda, es normal preocuparse por tu salud, pero si sientes que la hipervigilancia está afectando tu bienestar, no dudes en buscar apoyo.

✨​Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)✨​

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de pensamientos obsesivos recurrentes y comportamientos compulsivos destinados a aliviar la ansiedad asociada.

Aunque es común emplear la expresión “soy un poco obsesivo” en contextos cotidianos, el TOC va más allá, afectando significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) no es una condición homogénea. Existe un amplio espectro de síntomas y presentaciones del TOC, que van más allá de las representaciones estereotipadas. Algunas personas experimentan obsesiones y compulsiones relacionadas con la limpieza, mientras que otras pueden tener obsesiones intrusivas o compulsiones mentales menos evidentes. Reconocer esta diversidad es esencial para comprender completamente el TOC.

Características del Trastorno Obsesivo Compulsivo

Obsesiones

 Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos no deseados y persistentes que causan ansiedad. Estos pensamientos intrusivos son difíciles de controlar y suelen ir en contra de los valores y deseos de la persona.

Compulsiones

  Las compulsiones son comportamientos repetitivos que se realizan en respuesta a las obsesiones, con el objetivo de reducir la ansiedad o prevenir un evento temido. Aunque inicialmente pueden proporcionar alivio, a largo plazo refuerzan el ciclo obsesión-compulsión.

Tipos de Obsesiones y Compulsiones

El TOC puede manifestarse de diversas formas. Algunos ejemplos incluyen obsesiones de contaminación, compulsiones de contar, verificar o lavar las manos, y rituales mentales como rezar o repetir palabras.

Aquí hay algunos tipos comunes de compulsiones:

1. Lavado y limpieza

   – Compulsión: Lavado frecuente de manos, duchas prolongadas o limpieza excesiva de objetos.

   – Objetivo: Reducir el temor a la contaminación o a la transmisión de gérmenes.

2. Comprobación

   – Compulsión: Verificación constante de cerraduras, electrodomésticos, interruptores de luz, etc.

   – Objetivo: Reducir la ansiedad relacionada con la posibilidad de daño o peligro.

3. Conteo y ordenamiento

   – Compulsión: Contar objetos o realizar tareas en un orden específico.

   – Objetivo: Sentir que algo “malo” no sucederá si se completa la secuencia correctamente.

4. Rituales mentales

   – Compulsión: Realizar acciones mentales, como rezar o repetir palabras.

   – Objetivo: Aliviar la ansiedad asociada con pensamientos obsesivos.

5. Evitación

   – Compulsión: Evitar situaciones o lugares que desencadenen obsesiones.

   – Objetivo: Reducir la ansiedad al evitar los estímulos desencadenantes.

6. Repetición

   – Compulsión: Repetir palabras, frases o acciones múltiples veces.

   – Objetivo: Sentir que se ha completado la tarea de manera “correcta” para evitar consecuencias negativas.

7. Reaseguración

   – Compulsión: Buscar constantemente la confirmación o que otras personaste tranquilicen.

   – Objetivo: Aliviar la ansiedad y la incertidumbre asociada con las obsesiones.

8. Rituales de simetría

   – Compulsión: Realizar acciones en ambos lados del cuerpo o en un patrón simétrico.

   – Objetivo: Crear una sensación de equilibrio y evitar la ansiedad.

9. Tocar o contar mentalmente

   – Compulsión: Tocar objetos o contar mentalmente para evitar la ansiedad.

   – Objetivo: Sentir que se ha cumplido con una regla interna.

Es importante señalar que las compulsiones varían ampliamente entre las personas con trastorno obsesivo compulsivo, y que se pueden experimentar más de un tipo de compulsión. 

Impacto en la Vida Diaria

 El TOC puede afectar significativamente el funcionamiento diario, interfiriendo con las relaciones interpersonales, el rendimiento laboral y la calidad general de vida.

Algunas compulsiones consiguen que la persona se pase horas en el bucle del TOC, impidiendo que inviertan ese tiempo en actividades centradas en sus metas vitales. Os dejo un link sobre un caso de TOC muy interesante.

Mitos sobre el TOC

Mito 1: “El TOC es solo ser muy ordenadx o limpix”

  Aunque la obsesión por la limpieza y el orden es una forma de TOC, existen numerosas manifestaciones del trastorno. Puede involucrar miedos irracionales, pensamientos violentos o impulsos inapropiados.

Mito 2: “El TOC es solo un comportamiento compulsivo”

  Aunque las compulsiones son una parte integral del TOC, las obsesiones son igualmente cruciales. Las obsesiones generan ansiedad, y las compulsiones son intentos de aliviar esa ansiedad.

Mito 3: “El TOC es raro y poco común”

El TOC es más común de lo que se cree. Afecta a personas de todas las edades, géneros y antecedentes. Se estima que afecta entre el 1,1% y el 1,8% (APA, 2013) de la población mundial.

Diagnóstico y Evaluación

TOC en la infancia

A menudo se subestima que el TOC también puede comenzar en la infancia. Los síntomas pueden manifestarse de manera diferente, pero el impacto en la vida diaria y el bienestar emocional puede ser igualmente significativo. Reconocer y abordar el TOC en edades tempranas es crucial para intervenir eficazmente y mejorar la calidad de vida de lxs niñxs afectadxs.

Criterios Diagnósticos

  El diagnóstico del TOC se basa en los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Se requiere la presencia de obsesiones y compulsiones que consumen tiempo y causan malestar significativo.

El TOC puede presentarse como trastorno primario, pero también puede coexistir con otras condiciones de salud mental, como la depresión, trastornos de ansiedad adicionales o trastornos alimentarios. Comprender estas comorbilidades es esencial para un tratamiento integral y personalizado.

Tratamiento del TOC

Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

La TCC es la intervención psicológica más efectiva para el TOC. Incluye técnicas como la exposición y prevención de respuesta (ERP) para ayudar a los individuos a enfrentar sus obsesiones sin recurrir a las compulsiones.

Terapias de Tercera Generación

En estudios realizados recientemente se ha constatado que las terapias como la de Aceptación y Compromiso provocan mejoras en la sintomatología de
este trastorno, reduciendo, por una parte, los pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y, por otro lado, las conductas repetitivas o actos mentales que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que deben aplicarse.

Terapia Farmacológica

  Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son la primera línea de tratamiento farmacológico para el TOC. Estos medicamentos ayudan a regular los niveles de serotonina en el cerebro, reduciendo la intensidad de las obsesiones y compulsiones.

Abordajes Combinados

  En muchos casos, la combinación de terapia cognitivo-conductual y medicamentos produce los mejores resultados. La terapia y los medicamentos abordan diferentes aspectos del trastorno, maximizando la eficacia del tratamiento.

Pronóstico y Manejo a Largo Plazo

A Largo Plazo…

  El TOC a menudo es un trastorno crónico, pero con el tratamiento adecuado, muchas personas experimentan una mejora significativa en sus síntomas. El manejo a largo plazo puede incluir sesiones de terapia de mantenimiento y ajustes en la medicación según sea necesario.

Apoyo Familiar y Social

  La comprensión y el apoyo de familiares y amigos son fundamentales en el proceso de recuperación. La educación sobre el TOC ayuda a crear un entorno de apoyo que contribuye positivamente al tratamiento.

En resumen, el TOC es un trastorno mental complejo que afecta de manera significativa. Comprender sus características, desmitificar conceptos erróneos y abordar el tratamiento de manera integral son pasos esenciales para mejorar la calidad de vida de quienes viven con TOC.

La combinación de terapia cognitivo-conductual y medicamentos ofrece una estrategia efectiva para abordar este trastorno, y el apoyo continuo de la red social y familiar es crucial para el proceso de recuperación a largo plazo.

Yo Puedo, yo Debo, ¿pero QUIERO? : La Autoexigencia y sus Consecuencias Psicológicas

La autoexigencia se refiere a la tendencia de las personas a establecer estándares extremadamente altos para sí mismas en diversos aspectos de sus vidas, como el trabajo, la educación, las relaciones personales y otras áreas.

Si bien el deseo de alcanzar la excelencia puede ser una motivación poderosa, la autoexigencia desmedida puede tener consecuencias psicológicas significativas. En este artículo, exploraremos las consecuencias psicológicas de la autoexigencia basadas en investigaciones científicas y examinaremos cómo pueden afectar la salud mental y el bienestar.

¿Qué es ser “demasiado” exigente?

La autoexigencia se considera una forma de perfeccionismo. El perfeccionismo se divide comúnmente en tres dimensiones: perfeccionismo autoimpuesto, perfeccionismo orientado a lxs demás y perfeccionismo socialmente prescrito. En este post, nos centraremos en el perfeccionismo autoimpuesto.

El perfeccionismo autoimpuesto se caracteriza por la búsqueda constante de estándares elevados y la tendencia a autoevaluarse de manera crítica y exigente. Las personas con altos niveles de autoexigencia suelen establecer metas inalcanzables para sí mismas y tienen dificultades para aceptar cualquier cosa menos la perfección.

En otras palabras, una persona con autoexigencia tiende a exigirse a sí misma un alto grado de perfección en sus acciones, logros y comportamientos, y a menudo se impone una presión intensa para cumplir con estas expectativas autoimpuestas.

Consecuencias Psicológicas de la Autoexigencia

Ansiedad y Estrés

Las personas que se imponen estándares extremadamente altos a menudo experimentan niveles elevados de ansiedad debido al miedo al fracaso y a la autoevaluación constante. Un estudio publicado en el “Journal of Anxiety Stress Coping” (2008) encontró una fuerte relación entre el perfeccionismo autoimpuesto y la ansiedad, lo que sugiere que esta tendencia puede aumentar significativamente el riesgo de trastornos de ansiedad.

El estrés también es una consecuencia psicológica común de la autoexigencia. Las personas que se esfuerzan constantemente por alcanzar estándares imposibles a menudo se sienten abrumadas por la presión y la tensión. Un estudio realizado por Hewitt y Flett (1991) encontró que estaba fuertemente relacionado con el estrés crónico, lo que demuestra cómo esta forma de perfeccionismo puede tener un impacto negativo en el bienestar psicológico.

Depresión

El perfeccionismo autoimpuesto también se ha relacionado con la depresión. Las personas que se imponen estándares poco realistas a menudo experimentan sentimientos de inadecuación y autoexigencia constante, lo que puede llevar a la depresión. Un estudio publicado en el “Journal of Personality and Social Psychology” (2002) encontró una fuerte conexión entre el perfeccionismo autoimpuesto y la depresión en estudiantes universitarios.

La explicación detrás de esta conexión radica en la autoevaluación negativa constante que caracteriza a la autoexigencia. Las personas que siempre se juzgan a sí mismas de manera crítica y nunca se sienten lo suficientemente buenas tienen un mayor riesgo de experimentar síntomas de depresión.

Baja Autoestima

Las personas que nunca están satisfechas con sus logros y que se critican constantemente a sí mismas es lógico que desarrollen una imagen negativa de sí mismas.

La constante búsqueda de la perfección puede hacer que las personas se sientan inseguras y poco valiosas, lo que afecta negativamente su autoestima. Esto puede tener un impacto duradero en su bienestar psicológico y su capacidad para disfrutar de una vida plena y satisfactoria.

Procrastinación

A pesar de que pueda parecer paradójico, las personas con altos niveles de autoexigencia a menudo son propensas a la procrastinación. Esto se debe a que la autoexigencia puede generar miedo al fracaso, lo que a su vez puede llevar a posponer tareas o proyectos para evitar la posibilidad de no cumplir con los estándares autoimpuestos.

Relaciones Interpersonales Comprometidas

La autoexigencia puede tener un impacto negativo en las relaciones interpersonales. Como hemos comentado, las personas que se imponen estándares poco realistas son muy críticas con ellas mismas y a veces los son también con lxs demás, lo que puede generar conflicto en sus relaciones. Además, su tendencia a autoevaluarse de manera crítica puede hacer que sean difíciles de complacer y que esperen un nivel de perfección similar de los demás.

Un estudio publicado en el “Journal of Counseling Psychology” (2017) encontró que la autoexigencia se asociaba con una menor satisfacción en las relaciones interpersonales, lo que sugiere que esta tendencia puede tener un impacto negativo en la vida social y emocional de una persona.

¿Y qué puedo hacer para cambiar?

Si bien el deseo de alcanzar la excelencia puede ser una fuente de motivación, es importante encontrar un equilibrio saludable y realista en la búsqueda de metas y estándares personales.

Para abordar la autoexigencia podemos:

Tomar Autoconciencia

Reconocer y comprender que unx tiende hacia la autoexigencia es el primer paso para abordar este problema.

Establecer metas realistas

En lugar de buscar la perfección en todo, establece metas alcanzables y realistas que estén en tu mano.

Practicar la autocompasión

Sé amable y compasivx contigo en lugar de autoevaluarte de manera crítica.

Buscar apoyo profesional

Si la autoexigencia está afectando significativamente tu bienestar, considerar la terapia puede ser beneficioso.

Técnicas de manejo del estrés

Aprender técnicas de manejo del estrés, como la relajación y la meditación, puede ayudar a reducir los niveles de ansiedad y estrés asociados con la autoexigencia.

En resumen, la autoexigencia es un rasgo de personalidad que puede tener consecuencias psicológicas significativas. Sin embargo, con conciencia y estrategias adecuadas, es posible encontrar un equilibrio entre la búsqueda de la excelencia y el mantenimiento de una buena salud mental y emocional. La clave está en aprender a aceptarse y reconocer que el camino hacia el éxito no siempre implica la perfección absoluta.

✨​La Evolución de los Estilos de Apego a lo Largo de la Vida✨​

María y José han discutido. 

María  tiene apego ansioso y ante el silencio de José, ella lo busca para resolver el problema pero él, que tiene apego evitativo, huye…

Y yo me planteo ¿No será que María se pone ansiosa ante la falta de habilidades para resolver el conflicto de José? ¿Qué habría pasado si José le hubiese dicho que necesita un momento y luego lo hablan? ¿Estaría Maria ansiosa? 

José actúa así  porque ha aprendido  que las cosas no se hablan en casa, se dejaban estar hasta que se pasaba el cabreo…

Vale que se desarrolla en la infancia y ahí es estable pero en la adultez no tiene por qué serlo. Los vínculos y el apego en la adultez se establecen según las habilidades que poseen esas personas para relacionarse.

El apego en la adultez no es estable y se puede cambiar si las dos personas toman conciencia y empiezan a resolver sus conflictos de otra manera.

Incluso ese apego puede variar de una persona a otra según la relación que tengamos.

Pero empecemos por el principio.

¿Qué es el apego?

El concepto de apego, que se origina en la infancia a través de las relaciones con lxs cuidadorxs primarios, es un elemento fundamental en la forma en que interactuamos con el mundo y las personas a lo largo de nuestras vidas. 

A medida que avanzamos en edad y experimentamos diversas relaciones y situaciones, nuestros estilos pueden evolucionar y cambiar, lo que influye profundamente en nuestra salud emocional y nuestras conexiones interpersonales. 

En la Infancia…

Nuestros primeros años de vida son cruciales en la formación de los estilos de apego. Durante este tiempo, desarrollamos una percepción de seguridad o inseguridad en nuestras relaciones con lxs cuidadorxs principales.

Estos primeros vínculos establecen patrones que podrán condicionar nuestro apego en el futuro, pero no lo sentencian.

Apego Seguro

Las criaturas que experimentan un apego seguro se sienten cómodas al explorar el mundo que les rodea y regresan en busca de apoyo emocional cuando lo necesitan.

Esta base segura suele traducirse en relaciones saludables en la adultez, caracterizadas por la confianza, la intimidad y la comunicación abierta.

Apego Ansioso

El apego ansioso se caracteriza por el temor a la separación volverse y buscar constantemente la aprobación y la atención de sus cuidadorxs. En la edad adulta, esto puede manifestarse como una necesidad excesiva de cercanía y miedo al abandono en las relaciones.

Apego Evitativo

Lxs niñxs con un apego evitativo tienden a desarrollar una independencia temprana y pueden mostrar resistencia a depender emocionalmente de lxs demás. Esto puede resultar en relaciones adultas donde evitan la intimidad emocional y pueden ser reacios a compartir sus pensamientos y sentimientos.

¿Puede cambiar?

A medida que ganamos experiencia y madurez emocional, tenemos la capacidad de adaptar nuestros patrones de apego y desarrollar relaciones más satisfactorias.

Sue Johnson es conocida por su trabajo en terapia de pareja y cómo las teorías del apego pueden influir en las relaciones a lo largo de la vida.

Johnson es la creadora del enfoque terapéutico conocido como Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC), que se basa en gran medida en la teoría del apego. A través de su trabajo clínico y sus libros, como “Hold Me Tight” (Abrázame Fuerte), Johnson explora cómo las personas pueden mejorar sus relaciones de pareja identificando y atendiendo las necesidades de apego a lo largo de la vida.

Su trabajo se centra en la idea de que las relaciones de apego siguen siendo cruciales en la madurez, y que las personas pueden aprender a comunicarse de manera más efectiva y satisfacer las necesidades de apego de sus parejas, incluso en la edad adulta.

Es decir, el apego y la necesidad de conexión emocional son aspectos fundamentales de las relaciones humanas que pueden evolucionar a lo largo de la vida y que pueden abordarse de manera positiva a través de la terapia de pareja, por ejemplo.

Si bien los estilos de apego tienden a formarse en la infancia, tienen la flexibilidad de cambiar y evolucionar a lo largo de la vida. Tomar conciencia de nuestros patrones de apego y estar dispuestos a trabajar en ellos puede conducir a relaciones más saludables y satisfactorias en la adultez.

La evolución de los estilos de apego es una oportunidad para el crecimiento personal y la mejora de nuestras conexiones emocionales con los demás.

“Siento que voy a volverme loca”

“El primer pensamiento intrusivo que tuve fue creer que podía perder la cabeza y quitarme la ropa en medio de una clase”

¿Qué son los pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos son pensamientos no deseados y repetitivos que surgen en la mente de una persona, a pesar del esfuerzo por evitarlos o eliminarlos.

Estos pensamientos a menudo se sienten inapropiados, perturbadores o inquietantes.

Pueden variar ampliamente en contenido y gravedad, pero lo que tienen en común es que la persona no puede controlarlos, provocan emociones desagradables muy intensas y buscan activamente que desaparezcan.

Los pensamientos intrusivos pueden manifestarse en diversas formas, como imágenes, ideas o impulsos que se repiten en la cabeza de una persona.

Si no se abordan, es posible que lleguen a dominar nuestras vidas por completo. Al concentrar toda nuestra atención en ellos, excluimos la realidad que nos rodea. En este estado, nos vemos impotentes para desviar nuestra atención hacia otras experiencias, ya que estos pensamientos obsesivos ejercen un control abrumador. La rumiación constante de pensamientos puede generar ansiedad, sufrimiento y una sensación de descontrol.

Ejemplos de pensamientos intrusivos

Ya conocemos las caracterísitcas: automáticos, persistentes y desagradables.

Pero ¿cómo sé si lo que tengo es un pensamiento intrusivo? Veamos algunos ejemplos:

Preocupación constante por el futuro

Vernos atrapadxs sobre lo que podría salir mal en el futuro. Estos pensamientos pueden incluir escenarios catastróficos, como perder el trabajo, tener problemas de salud graves o enfrentar desastres financieros.

Rumiar sobre conversaciones pasadas

Uno de los más comunes es tender a revisar conversaciones o interacciones pasadas y preocuparse por si dijeron algo incorrecto o embarazoso. Estos pensamientos intrusivos pueden hacer que la persona se sienta avergonzada o ansiosa incluso después de que la conversación haya terminado.

Pensamientos Violentos o Agresivos

Algunas personas pueden experimentar pensamientos intrusivos relacionados con la violencia. Por ejemplo, pueden tener imágenes mentales de causar daño a otras personas o a sí mismas, a pesar de no tener intenciones reales de hacerlo. Estos pensamientos pueden causar una gran angustia.

Hipocondría

Son todos aquellos relacionados con la salud. Es la preocupación constante por tener una enfermedad grave, a pesar de que los síntomas que experimentan son leves o normales, incluso inexistentes.

Dudas obsesivas

Las dudas obsesivas son pensamientos intrusivos relacionados con la incertidumbre. Por ejemplo, alguien podría obsesionarse con la idea de que dejó la puerta de su casa abierta, incluso si sabe que la cerró con llave. Estas dudas pueden ser tan intensas que la persona siente la necesidad de verificar repetidamente, lo que puede interferir en su vida diaria.

Pensamientos de catástrofe

Otro tipo son los relacionados con una catástrofe. Obsesionarnos con la posibilidad de un tsunami, de que alguien tenga un accidente o de que algo terrible va a ocurrir a un ser querido de forma inmininte. Las imágenes pueden ser tan vívidas que sobrestimamos la probabilidad de que realmente ocurra.

Manejando los Pensamientos Intrusivos

Si experimentas pensamientos intrusivos que te causan malestar, aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte:

Conciencia Plena (Mindfulness)

La práctica de la atención plena puede ayudarte a observar tus pensamientos sin juzgarlos ni reaccionar ante ellos de manera automática. Esto puede ayudarte a distanciarte de los pensamientos intrusivos y reducir su impacto emocional.

Dice Nazaret Castellanos que cuando estamos desocupados nuestra mente tiende a irse a una parte del cerebro que se llama la red neuronal por defecto. Ahí es donde puede pasar todo lo que te puedas imaginar o tu mente traiga en ese momento.

Cuando nos enfocamos en una tarea/actividad ponemos en marcha nuestra corteza prefrontal que es la que pone conciencia, sabe lo que esta haciendo, está presente en ese momento, se da cuenta de lo que pasa a su alrededor y actúa de acuerdo a ello, no a lo que se imagina.

Apoyo Social

Hablar con amistades o familiares de confianza sobre tus pensamientos intrusivos puede ser útil. Muchas veces no hablamos de esos pensamientos por miedo a que otras personas nos juzguen pero, compartir lo que sientes puede aliviar la carga emocional y brindarte una perspectiva diferente. Muchas veces sólo por escucharnos en alto decir lo que pensamos, tomamos conciencia de que no es la realidad.

Considera la Ayuda Profesional

Si los pensamientos intrusivos son abrumadores o interfieren significativamente en tu vida diaria, busca ayuda profesional. La terapia puede proporcionarte orientación y tratamiento personalizado.

¿Se cura la ansiedad?

Yo estuve mal, muy mal.

Desde que recuerdo he tenido ansiedad. El primer ataque de pánico me dio con 9 años. Tardaron casi 10 en diagnosticarme.

A partir de ahí he tenido momento mejores y peores, desarrollando una agorafobia feroz por la que no conseguía salir ni al salón de la casa de mis padres.

Dejé de conducir, trabajar, salir, estar con amigxs… No podía ver ciertas series o películas, por si aparecía aquello que temía. Toda mi vida se redujo a mi habitación.

Esto, evidentemente, me “generó” una depresión.

Tras mucho apoyo, terapia y trabajo por mi parte comencé a salir de esa situación poco a poco. 

Cada vez que hacía algo tenía que saber exactamente por dónde íbamos a ir, dónde íbamos a estar. Necesitaba saber en qué lugar nos sentaríamos en un bar, por ejemplo.

Esto hacía que no me sintiera cómoda yendo con personas que no sabían lo que me pasaba (que eran casi todas).

Había calles por las que no pasaba, transportes que no cogía, horas en las que no salía. Estuve AÑOS sin ir a una tienda.

Absolutamente toda mi vida estaba controlada por la ansiedad. Para evitarla, más bien.

Esto lo cuento como contexto para que podáis llegar a entender el punto de inicio y el camino recorrido.

Hoy puedo decir que estoy bien. Es cierto que aún me quedan cosillas que trabajar como montarme en avión o ir a la playa, pero nada que me impida hacer una vida completamente “normal”.

Y es que ser “normal” (sin que serlo exista) es a lo que aspiramos cuando estamos muy mal. (Siempre pensaba en lo que se esfuerza la gente por escapar de lo común, y, en cambio, cuando se está fuera… Pero bueno, eso ya es filosofía.)

Pero ahora…

A lo que voy es que ahora mismo voy donde quiero, no sólo donde puedo. Que cuando digo “me da igual” a un plan, es porque de verdad me da lo mismo. Porque antes, tenía que ingeniármelas para que el grupo fuera donde yo estuviera más o menos cómoda.

Viajo, voy al cine, puedo ir de compras (no es que me encante, pero…), hago fila para pagar.

Con mucho trabajo toda esa anticipación ha desaparecido, lo que me ha dado una paz mental que no sé ni cómo explicar.

Al principio fue curioso porque mi mente no sabía qué hacer. Es decir, yo solo había vivido con un discurso interno repetitivo e intenso. Cuando esa voz se calló tuve que reeducar a mi mente a pensar en otras cosas. Cosas que me fueran útiles. Antes no tenía tiempo.

Noto que me concentro mejor, que tengo más imaginación (o al menos la enfoco mucho mejor), que estoy más pendiente de las personas que me rodean. Porque sí, los trastornos emocionales son terriblemente egocéntricos.

No he conseguido llegar al silencio mental (eso lo dejo para los budas) pero sí que soy yo quien controla ese flujo, y no al revés.

Me cuesta volver a esa etapa de mi vida aunque sea en recuerdo, pero me pidieron que lo compartiera para hacerte saber que hay luz. 

En serio, por muy mal que te encuentres ahora, por muchas terapias inútiles que hayas empezado, sigue buscando hasta dar con la tecla.

Merece la alegría.

Te lo aseguro.

✨ Estoy siempre preocupada✨ 

“Cuando algo me preocupa, no consigo dejar de pensar en ello. Le doy vueltas y más vueltas, imaginando todo lo que podría salir mal. Una vez esa situación se resuelve, bien porque el tiempo pasa o porque yo hago algo para que así sea, comienzo con una nueva preocupación. Es como un modo de vida que me hace muy infeliz pero que no puedo evitar”

¿Esto te suena?

La ansiedad es una emoción natural que todo el mundo experimentamos en ciertas situaciones. Sin embargo, cuando esta emoción se vuelve abrumadora y persistente, podría ser un signo de un trastorno de ansiedad, como la ansiedad generalizada (TAG). El TAG es una condición mental común que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Este dato es importante saberlo porque a veces pensamos que las cosas nos ocurren sólo a nosotras… y no.

Causas de la Ansiedad Generalizada

El origen exacto de la ansiedad generalizada no se debe a una sola causa, sino más bien a una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales. Algunas de las causas que se han identificado incluyen:

Factores Genéticos y Biológicos

Investigaciones sugieren que la predisposición genética juega un papel en la vulnerabilidad a desarrollar TAG. Las personas con antecedentes familiares de trastornos de ansiedad tienen una mayor probabilidad de experimentar ansiedad generalizada en algún momento de sus vidas. Además, desequilibrios en neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina pueden contribuir al desarrollo del TAG.

Factores Ambientales y Experiencias de Vida

Experiencias de vida estresantes, como traumas, abusos o eventos traumáticos, pueden desencadenar el inicio del TAG en individuos predispuestos. También, las condiciones ambientales en la niñez, como un entorno familiar disfuncional o una educación sobreprotectora, podrían aumentar el riesgo de desarrollar ansiedad generalizada en la edad adulta.

Síntomas de la Ansiedad Generalizada

Los síntomas del TAG pueden ser angustiantes y pueden interferir significativamente en la vida cotidiana de una persona. Los síntomas más comunes incluyen:

Preocupación Excesiva

Las personas con TAG suelen experimentar una preocupación crónica e intensa sobre diversas áreas de su vida, como el trabajo, la salud, las relaciones y el futuro. Esta preocupación es difícil de controlar y puede ir acompañada de pensamientos catastróficos.

Inquietud y Agitación

La inquietud física y mental es un síntoma característico del TAG. Las personas pueden sentirse tensas, inquietas e incapaces de relajarse. Esto puede manifestarse en síntomas físicos como temblores, sudoración y dificultad para concentrarse.

Síntomas Físicos

El TAG a menudo se presenta con síntomas físicos, como palpitaciones, molestias estomacales, dolores de cabeza y tensión muscular. Estos síntomas son el resultado de la respuesta del cuerpo al estrés crónico.

Factores de Mantenimiento del TAG

Los síntomas del TAG pueden persistir y empeorar debido a ciertos factores de mantenimiento. Estos factores pueden atrapar a las personas en un ciclo de ansiedad constante. Algunos de los factores de mantenimiento incluyen:

Evitación de la Ansiedad

Las personas con TAG a menudo tienden a evitar situaciones que les generen ansiedad. A corto plazo, esto puede brindar alivio, pero a largo plazo refuerza la creencia de que la situación es peligrosa. La evitación perpetúa el ciclo de ansiedad porque no comprobamos que nuestros pensamientos no son reales.

Distorsiones cognitivas

Las personas con TAG suelen tener patrones pronunciados de distorsiones cognitivas, o como lo llamamos por aquí: la Dramaqueen a un volumen altísimo y constante. Estos son pensamientos que no se adecuan a la realidad, anticipando lo peor en cualquier situación. Estos pensamientos negativos aumentan la ansiedad y dificultan la búsqueda de soluciones realistas.

Hiperfocalización en la Ansiedad

La atención constante en los síntomas de ansiedad puede amplificar la percepción de peligro y malestar. La hiperfocalización en la ansiedad dificulta la desconexión de los síntomas y el retorno a una sensación de calma.

Falta de Estrategias de Afrontamiento Efectivas

La falta de habilidades de afrontamiento adecuadas puede mantener la ansiedad. Las personas que carecen de estrategias para manejar el estrés y la ansiedad pueden sentirse impotentes ante los síntomas y las situaciones estresantes.

La ansiedad generalizada es un trastorno complejo que involucra una interacción de causas biológicas, psicológicas y ambientales. Comprender las causas subyacentes, los síntomas y los factores de mantenimiento es esencial para abordar eficazmente el TAG.

Si tú o alguien que conoces está lidiando con ansiedad generalizada, es importante buscar ayuda profesional. Recuerda que el tratamiento adecuado y el apoyo adecuado pueden marcar la diferencia en la vida de quienes sufren de ansiedad generalizada.