La Resiliencia Humana

La palabra resiliencia designa la capacidad de cualquier material para recuperar su forma inicial a después de que se ejerce una fuerza que lo deforma.

La psicología, ha adaptado esta definición para, precisamente, entender  la capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos que tienen (algunos) seres humanos.

Es decir, respondernos a:

¿Qué tienen diferente dos personas que ante la misma situación de estrés una es capaz de adaptarse y fortalecerse y la otra, por seguir con el símil, se quiebra?

La Resiliencia según Boris Cyrulnik

Cyrulnik, psiquiatra y psicoanalista, principal difundidor de este término, destacó que la resiliencia no es simplemente la ausencia de sufrimiento, sino la capacidad de enfrentarlo, adaptarse y crecer a partir de él. A través de sus investigaciones y experiencias clínicas, demostró cómo las personas pueden encontrar fuerza en medio de la adversidad y reconstruir sus vidas después de experiencias traumáticas.

Los Pilares de la Resiliencia

El Papel de la Historia Personal

   Cyrulnik enfatiza la importancia de la historia personal de cada individuo en la construcción de la resiliencia. Nuestra historia, nuestras experiencias pasadas y nuestras relaciones pueden influir en nuestra capacidad para enfrentar y superar desafíos.

El Poder de las Relaciones Humanas

   La conexión con quienes nos rodean desempeña un papel crucial en la resiliencia. Cyrulnik subrayó cómo el apoyo social y las relaciones significativas pueden ayudar a las personas a recuperarse del trauma y encontrar consuelo en momentos difíciles.

La Narrativa Personal

   La capacidad de dar sentido a nuestras experiencias y construir una narrativa coherente de nuestras vidas es fundamental para la resiliencia. Cyrulnik nos recuerda que podemos reinterpretar nuestras historias personales y encontrar significado incluso en las circunstancias más dolorosas.

Las personas Resilientes…

A lo largo de los años, las investigaciones han identificado varias características comunes entre las personas resilientes.

Estas características pueden variar en diferentes contextos y situaciones, pero en general, las personas resilientes:

  1. Son Optimistas: Tienden a tener una actitud optimista hacia la vida, lo que les permite ver las dificultades como desafíos temporales y creer en su capacidad para superarlos.
  2. Conocen su Autoeficacia: La creencia en la propia capacidad para enfrentar y superar desafíos es fundamental para la resiliencia. Las personas resilientes confían en sus habilidades y recursos para manejar situaciones difíciles.
  3. Afrontan la realidad con Flexibilidad: La capacidad de adaptarse y ajustarse a nuevas circunstancias es una característica clave. Las personas resilientes son flexibles y pueden cambiar sus estrategias según sea necesario para hacer frente a los desafíos.
  4. Cuentan con una Buena gestión emocional: Tienen habilidades para manejar emociones difíciles de manera saludable. Pueden reconocer y expresar sus sentimientos, así como regular su estado emocional en momentos de estrés.
  5. Tienen Redes de apoyo sólidas: Contar con relaciones sociales de calidad es fundamental. Las personas resilientes suelen tener redes de apoyo sólidas que les brindan consuelo, aliento y recursos prácticos en momentos de necesidad.
  6. Trabajan la Tolerancia a la frustración: Las personas resilientes pueden tolerar la frustración y mantenerse enfocadas en sus objetivos a pesar de los contratiempos.
  7. Sentido de propósito y significado: Tener un sentido de propósito y significado en la vida puede fortalecer la resiliencia. Las personas resilientes suelen tener metas claras y valores arraigados que les ayudan a mantenerse enfocadas y motivadas incluso en momentos difíciles.
  8. Autoconocimiento: Las personas resilientes suelen tener un buen conocimiento de sí mismas, incluyendo sus fortalezas, debilidades y límites. Esto les permite identificar y utilizar eficazmente sus recursos internos y externos para hacer frente a los desafíos.

Lecciones Prácticas para Cultivar la Resiliencia

Cultivar la Autocompasión

   En lugar de criticarnos duramente por nuestras debilidades o errores, debemos practicar la autocompasión y tratarnos con amabilidad y comprensión en tiempos difíciles.

Buscar Apoyo Social

   No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites. Busca el apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental para enfrentar los desafíos.

Desarrollar habilidades de afrontamiento

Aprender y practicar técnicas de afrontamiento efectivas nos va a ayudar a manejar el estrés y la ansiedad y, por lo tanto, podremos gestionar las situaciones de forma mucho más efectiva.

Establecer metas

Establecer metas realistas y alcanzables puede proporcionar un sentido de dirección y propósito en momentos de dificultad. Trabajar hacia estas metas puede ayudar a mantener la motivación y la esperanza.

Practicar la autorreflexión

Tomarse el tiempo para reflexionar sobre las propias fortalezas, debilidades y experiencias hace que nos conozcamos más y, de esa manera, seamos capaces de establecer mejor regulación emocional.

En resumen, la resiliencia es una habilidad que podemos aprender y desarrollar a lo largo del tiempo. Al practicar estrategias específicas y cultivar ciertas características, seremos capaces de fortalecer nuestra capacidad para adaptarnos y recuperarnos frente a la adversidad.

✨​No estoy bien✨​

Hipocondría: Cómo acompañar a quien nunca se encuentra bien.

“Cada vez soporto menos ir a casa de mis padres. Mi madre siempre está ‘mala’ (nunca han encontrado nada en los miles de exámenes que se ha hecho) y, lo peor, es que siempre está hablando sobre eso. La actitud es horrible, empaña cada momento familiar. Yo sigo llamando y yendo pero intento que mis hijas se relacionen con ella lo menos posible”

La hipocondría, aunque a menudo malinterpretada, es más que una simple preocupación por la salud; es una condición mental que puede afectar profundamente la vida de quienes la padecen y de quienes los rodean. En este artículo, intentaremos explicar de la forma más sencilla posible qué es exactamente la hipocondría, cómo se puede tratar y ofreceremos consejos prácticos para convivir con alguien que la experimenta.

¿Qué es la Hipocondría?

La hipocondría, también conocida como trastorno de ansiedad por enfermedad, se caracteriza por una preocupación excesiva y persistente por tener una enfermedad grave, a pesar de tener una evaluación médica exhaustiva que indique lo contrario.

Las personas hipocondríacas suelen interpretar de manera exagerada sensaciones físicas normales o síntomas leves como signos de enfermedades graves, lo que genera una ansiedad extrema y afecta su calidad de vida.

Tratamiento Adecuado para la Hipocondría

El tratamiento de la hipocondría generalmente implica una combinación de terapia psicológica y, en algunos casos, medicación. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser especialmente efectiva en el tratamiento de la hipocondría. Durante la TCC, los pacientes aprenden a identificar y desafiar los pensamientos catastróficos sobre la salud, así como a desarrollar estrategias para manejar la ansiedad y reducir los comportamientos de búsqueda de atención médica constante.

Además de la TCC, la educación sobre la salud y el fomento de un estilo de vida saludable pueden ser componentes importantes del tratamiento. Esto puede incluir técnicas de relajación, ejercicio regular y manejo del estrés.

Conviviendo con Alguien Hipocondríaco

La hipocondría no solo afecta a la persona que la experimenta, sino también a las personas que están a su alrededor. Estas son algunas de las formas en que la hipocondría puede influir en las relaciones y la vida cotidiana de quienes rodean a alguien que la padece:

  1. Preocupación constante: Lxs amigxs, familiares o parejas de alguien con hipocondría a menudo se ven obligados a lidiar con su preocupación constante por la salud. Esta preocupación puede manifestarse en forma de conversaciones repetitivas sobre síntomas, consultas médicas frecuentes e incluso visitas a emergencias innecesarias.
  2. Dificultad para comprender: Para aquellos que no experimentan hipocondría, puede ser difícil entender por qué alguien está tan preocupado por su salud, especialmente cuando los síntomas no parecen ser graves. Esto puede generar frustración y falta de empatía hacia la persona que sufre de hipocondría.
  3. Impacto en la calidad de vida: La hipocondría puede consumir una cantidad significativa de tiempo y energía, tanto para la persona que la experimenta como para quienes la rodean. Esto puede afectar la calidad de vida de todos los involucrados, causando estrés, ansiedad y tensión en las relaciones interpersonales.
  4. Ruptura en la confianza: La constante búsqueda de atención médica y la preocupación excesiva por la salud pueden socavar la confianza en la capacidad de la persona con hipocondría para manejar situaciones difíciles. Esto puede generar resentimiento y tensiones en las relaciones, especialmente si la persona con hipocondría no está dispuesta a buscar tratamiento o ayuda.
  5. Limitaciones en actividades sociales: La hipocondría puede hacer que la persona evite actividades sociales o situaciones que percibe como riesgosas para su salud. Esto puede limitar las oportunidades de disfrutar de actividades sociales y recreativas para quienes están cerca de ella.

Y yo… ¿Qué puedo hacer?

Convivir con alguien que siempre está hablando de lo mismo, que no es capaz de valorar lo bueno que tiene y se centra en lo que nosotrxs consideramos, pequeñas cosas, no es fácil.

Puede llegar a un punto de hartazgo que nos haga alejarnos o limitar el tiempo con esa persona.

Y, aún así, afecta. ¿Qué hacer, entonces, ante esta situación?

  1. Educarse sobre la condición: Entender qué es la hipocondría y cómo afecta a la persona que la padece puede ayudar a reducir la frustración y mejorar la empatía.
  2. Fuera la frustración: La persona no va a cambiar por mucho que tú le digas. Aceptar ésto puede ayudarnos a no frustrarnos.
  3. Fomentar la comunicación abierta: Animar a la persona a hablar sobre sus preocupaciones de manera abierta y honesta, pero no desde la queja, puede ayudar a disminuir la ansiedad y fortalecer la relación.
  4. Establecer límites saludables: Es importante establecer límites claros en cuanto a la cantidad de atención médica que se busca y no ceder ante demandas excesivas.
  5. Y límites de atención: Deja claro que no vais a hablar siempre del mismo tema. Hazle saber las veces que vuelve a la enfermedad o a los síntomas de una forma objetiva (a veces no son conscientes de que lo hacen).
  6. Fomentar la autonomía: Ayudar a la persona a desarrollar habilidades para manejar su ansiedad de manera independiente puede ser beneficioso a largo plazo. Deja claro que no vas a atender cada demanda (al hacerlo reforzamos la hipocondría).

La hipocondría es una condición compleja porque la persona casi nunca está dispuesta al tratamiento psicológico, así que a veces, lo único que nos queda es acudir directamente a terapia quien está a su lado, para saber manejar la situación y las propias emociones.

✨​Los “Casi Algo”✨​

El problema de los “casi algo” es que se idealiza lo que pudo haber sido y no fue.

A veces podemos encontramos enredadxs en esa tela de araña porque es fácil caer en la trampa de idealizar un potencial que nunca se materializó, de tejer sueños en torno a lo que estuvo a punto de ser pero nunca fue. Nos aferramos a la ilusión de un romance perfecto, de un amor idealizado que solo existe en nuestra mente.

Pero recuerda… que la mente es una gran directora de cine para bien o para mal.

Y quiero decirte algo: si no llegó a ser lo más probable es que no fuese tan idílico y verdadero.

El amor, como la confianza, se da o no. Se está dispuest@ o no. Y quizás pudo haber mucha atracción pero no amor real, de ese que se compone de pasión, intimidad y compromiso. Porque a lo que llamamos amor no es suficiente. Sentir mariposas en el estómago no es suficiente. Tener un sexo increíble no es suficiente. Tener cosas en común no es suficiente.

Además de todo eso hace falta compromiso, trabajo, comunicación y otras muchas cosas para que la química se convierta en amor y hacer que funcione.

Y si se quedó en casi algo sin llegar a nada o se quedó en pendiente (pospuesto hasta no se sabe cuándo) es lo que hay.

Es lo que es. Quiero decir. No es y esa es la realidad.

En lugar de perderse en el laberinto de lo que pudo haber sido, es fundamental centrar nuestra atención en el presente y en lo que realmente importa: nuestro propio bienestar emocional y mental. Debemos regar nuestras propias plantas, cuidar de nosotros mismos y cultivar nuestra propia felicidad, en lugar de esperar que alguien más lo haga por nosotros.

Deja de engancharte a la peli de lo que pudo ser y no fue y aférrate a la que es tu realidad ahora. . . Centra tu mirada, esfuerzos y energía en qué puedes hacer por ti.

Las películas románticas pueden ser entretenidas, pero la verdadera vida y el verdadero amor están lejos de la pantalla. Recuerda que somos lxs directorxs de nuestra propia historia. Que cada decisión, cada paso que damos, contribuye a la trama de nuestra vida.

Así que te invito a escribir una historia llena de amor propio, aceptación y crecimiento personal. Porque al final del día, eso es lo único que realmente importa.

En última instancia, r

✨​Carga Emocional✨​

La carga emocional se refiere a cualquier tipo de “peso” psicológico que una persona lleva consigo debido a experiencias pasadas, pensamientos negativos persistentes, relaciones tóxicas, traumas no resueltos u otras circunstancias que generan un impacto emocional significativo.

Estas cargas pueden manifestarse como sentimientos de tristeza, ira, resentimiento, culpa, ansiedad o cualquier otra emoción negativa.

Influyen en el comportamiento, las decisiones y las relaciones de una persona, ya que pueden afectar su capacidad para manejar el estrés, resolver conflictos y establecer conexiones saludables con los demás.

Reconocerlas y abordarlas es fundamental para la salud mental y el bienestar emocional, ya que pueden tener un impacto significativo en nuestra vida.

Identificación de la Carga Emocional

  1. Rencor y Resentimiento: Guardar rencor hacia alguien o resentimiento por conflictos no resueltos o heridas emocionales del pasado.
  2. Culpa: Sentirse culpable por decisiones pasadas o acciones que hemos tomado puede generar un peso emocional abrumador.
  3. Miedo: El miedo al fracaso, al rechazo o a lo desconocido puede paralizarnos y limitar nuestro potencial.
  4. Tristeza y Duelo: Perder a un ser querido o experimentar una decepción profunda. Aquí es importante destacar los duelos no permitidos, pues al propio proceso de duelo tenemos que añadirle la incomprensión y la frustración que nos genera.
  5. Miedo al rechazo: El temor constante al rechazo puede limitar las oportunidades de establecer nuevas relaciones y perseguir metas personales y profesionales, afectando la autoestima y la confianza.
  6. Trauma emocional: Experiencias traumáticas pasadas, como abuso, pérdida de un ser querido o accidentes. También, por supuesto, aquellos acontecimientos vividos como trauma por la falta de recursos que teníamos en ese momento.
  7. Inseguridad crónica: Sentirse constantemente insegurx sobre unx, ya sea en términos de apariencia física, habilidades o valía, debido a interacciones tóxicas.

Cómo Eliminar las Cargas Emocionales

Reconocer y abordar estas cargas es fundamental para la salud mental y el bienestar emocional, ya que pueden tener un impacto significativo en la salud física, mental, social y emocional a largo plazo.

La psicología ofrece una variedad de herramientas y enfoques que pueden ayudarnos a liberarnos y dejar atrás esa pesada mochila:

  1. Terapia: La terapia psicológica, ya sea en forma de terapia cognitivo-conductual (TCC)o la terapia de aceptación y compromiso (ACT), proporciona un espacio seguro para explorar y procesar las emociones difíciles asociadas con las cargas emocionales. Una persona capacitada puede ayudar a identificar patrones de pensamiento negativos, enseñar habilidades de afrontamiento efectivas y promover la resolución de problemas.
  2. Mindfulness y atención plena: Esta práctica puede ayudarnos a desarrollar una mayor conciencia de nuestras emociones, pensamientos y sensaciones físicas en el momento presente. Al aprender a observar nuestras emociones sin juzgarlas, podemos desarrollar una relación más saludable con nuestras cargas emocionales y aprender a dejarlas ir.
  3. Reestructuración cognitiva: La reestructuración cognitiva implica identificar y desafiar pensamientos distorsionados o negativos que contribuyen a las cargas emocionales. Al cuestionar creencias irracionales y reemplazarlas con pensamientos más realistas y adaptativos, podemos cambiar nuestra percepción de las situaciones y liberarnos del peso emocional asociado.
  4. Desarrollo de habilidades de afrontamiento: Aprender estrategias efectivas de afrontamiento, como la resolución de problemas, la comunicación asertiva y el establecimiento de límites saludables, puede ayudarnos a manejar mejor las situaciones estresantes y a reducir la carga emocional asociada.

En resumen, la psicología ofrece una amplia gama de herramientas que pueden ayudarnos, promoviendo así un mayor bienestar emocional y una mejor calidad de vida.

Es importante buscar ayuda profesional si la carga emocional se vuelve abrumadora o interfiere significativamente con el funcionamiento diario y en tus relaciones con lxs demás.

✨ESE EXTRAÑO LLAMADO DUELO✨


Es curioso, pero la gente suele esconderse cuando oye hablar de mí.

Sé que doy miedo, así que no debería extrañarme. No me comprenden ni me conocen realmente…

Si me conocieses entenderías que solo vengo a ayudarte. Que si me acoges, abrazas y me dejas espacio voy a acompañarte en el camino de sanación que nos queda por delante.

Si me dejas, te llevaré a conectarte con el dolor, para que puedas elaborarlo y transformarlo para poder así ver el amor.

Si me dejas, te conectaré con la culpa, para que puedas entender que lo hiciste lo mejor que pudiste y supiste en ese momento, que el perdón es el camino y que la culpa no es más que un peso innecesario del que puedes prescindir porque existe otra manera de quedarte unido a él o a ella.

Si me dejas te enseñaré el camino del amor. El valor del tiempo compartido, el cariño, los recuerdos.

Pero solo si me dejas y me aceptas como compañero de camino.

✨​No me gusta el cole✨​

Motivar a un hijo o hija para que quiera ir a clase y tenga gusto por aprender puede ser un desafío, más hoy en día, con tanto entretenimiento al alcance de la mano.

Aún así, podemos trabajar varias estrategias para fomentar su entusiasmo por la educación.

¿Vamos a ello?

Fomenta la Curiosidad

Estimula su curiosidad natural haciéndole preguntas abiertas sobre el mundo que nos rodea. Apoya sus intereses y acompáñale a explorar diferentes temas que le llamen la atención.

Cuando sienten intriga por aprender algo nuevo, están más motivadxs para participar activamente en el proceso de aprendizaje.

Crea un Ambiente de Aprendizaje Positivo en Casa

Haz del aprendizaje una parte integral de la vida cotidiana en casa. Lee libros juntos, juega juegos educativos, ved en familia documentales interesantes y realiza experimentos simples. Demuestra entusiasmo por el conocimiento y modela una actitud positiva hacia el aprendizaje.

Establece Metas y Celebra los Logros

Ayuda a establecer metas alcanzables relacionadas con su educación y celebra cada logro, ya sea grande o pequeño. Reconocer sus esfuerzos y progresos refuerza su motivación intrínseca y le enseña la importancia de establecer y perseguir objetivos.

Proporciona Recursos Educativos Atractivos

Haz que el aprendizaje sea divertido y accesible proporcionando recursos educativos que sean interesantes y estimulantes. Esto puede incluir libros, juegos, aplicaciones educativas, videos en línea y actividades interactivas que se adapten a sus intereses y nivel de desarrollo.

Fomenta el Aprendizaje Autodirigido

Anima a explorar sus propios intereses y a buscar respuestas a sus preguntas mediante la investigación y la experimentación independientes. No des todas las respuestas. Apóyalo en el desarrollo de habilidades de autorregulación y autonomía, permitiéndole tomar decisiones sobre cómo y qué aprender.

Establece una Comunicación Abierta y Apoya sus Esfuerzos

Mantén abiertas las líneas de comunicación y demuestra tu apoyo incondicional. A veces, sin darnos cuenta, podemos expresar que lo que nos pregunta es una tontería o que lo que dice no es así. Escucha sus inquietudes, celebra sus éxitos y cuando se enfrente a desafíos, estad ahí. Saber que tienen el respaldo de su familia puede aumentar la confianza en sí mismxs y su motivación para aprender.

Recuerda que cada niño, cada niña, es únicx, por lo que es importante adaptar estas estrategias según sus intereses, necesidades y estilo de aprendizaje. Al fomentar un ambiente de aprendizaje positivo y alentar la curiosidad y la exploración, estarás sentando las bases para que desarrolle un amor duradero por el aprendizaje y el crecimiento personal.

✨​Consejos para Sobrellevar familiares Tóxicxs y Mantener tu Bienestar✨​

Lidiar con un familiares tóxicxs puede ser emocionalmente desafiante, pero es crucial aprender a manejar la situación para preservar tu salud mental y emocional.

Te dejamos estos tips que puedes ir practicando.

Al principio te costará, te harán chantaje emocional, pero te aseguro que a poco a poco irás viendo que funcionan.

1. Establece límites claros

La clave para mantener una relación con un familiar tóxico es establecer límites claros y saludables. Identifica las conductas que te afectan negativamente y comunica de manera firme pero respetuosa tus límites. Aprender a decir “no” es esencial para proteger tu bienestar y establecer un espacio emocional seguro para ti.

Paso a paso:

Reflexiona sobre tus límites personales:

Antes de abordar la situación, reflexiona sobre tus propios límites y necesidades. Identifica claramente qué comportamientos te afectan y cuáles son los límites que necesitas establecer para mantenerte emocionalmente saludable.

Comunica tus límites de manera clara y firme:

Cuando estés lista para establecer límites, hazlo de manera clara, directa y firme. Evita el lenguaje acusatorio y utiliza un tono asertivo. Expresa tus sentimientos y necesidades sin culpar a la otra persona. Por ejemplo, puedes decir: “Me siento incómodo/a cuando se habla de ciertos temas. Aprecio que respetes mi espacio y evites esos comentarios.”

Sé consistente:

La consistencia es clave al establecer límites. Mantén tus límites de manera constante y no cedas ante la presión o manipulación emocional.

Si permites que se violen tus límites de vez en cuando, será más difícil hacer que se respeten en el futuro.

Aprende a decir “no”:

Aprender a decir “no” es una habilidad crucial al establecer límites. No te sientas obligadx a aceptar todas las demandas o peticiones de tu familiar tóxico.

Practica decir “no” de manera amable pero firme, sin sentir la necesidad de dar explicaciones detalladas.

Establece consecuencias claras:

Haz que tus límites tengan consecuencias claras. Por ejemplo, podrías decir: “Si no se respeta mi límite, me tomaré un tiempo para mí mismo/a” o “Si continúas con ese comportamiento, me veré obligado/a a limitar el tiempo que paso contigo”. Establecer consecuencias ayuda a que la otra persona entienda las implicaciones de no respetar tus límites.

Busca apoyo:

No tengas miedo de buscar apoyo en amigos cercanos, familiares no tóxicos o profesionales. Compartir tus experiencias y sentimientos con personas de confianza puede brindarte perspectivas útiles y el respaldo necesario para mantener tus límites.

2. Prioriza tu bienestar emocional:

Enfócate en cuidar tu bienestar emocional. Dedica tiempo a actividades que te traigan alegría y paz. Busca el apoyo de amigxs cercanxs, terapeutas o grupos de apoyo que puedan brindarte un espacio seguro para expresar tus sentimientos. Recordar que tu felicidad es una prioridad puede ayudarte a mantenerte fuerte en medio de la toxicidad.

3. Practica la empatía, pero mantén la distancia:

Intenta comprender las razones detrás del comportamiento tóxico de tu familiar, pero no te dejes arrastrar por sus emociones negativas. Practicar la empatía no significa permitir que te afecten constantemente. Mantén una distancia saludable para protegerte emocionalmente mientras trabajas en comprender la situación desde una perspectiva más compasiva.

4. Considera la posibilidad de limitar el contacto

En algunos casos, puede ser necesario limitar el contacto con un familiar tóxico. Esto no significa necesariamente cortar la relación por completo, pero puede ser beneficioso establecer distancias para protegerte emocionalmente.

Recuerda que establecer límites es un acto de autocuidado y respeto hacia ti mismo/a. No estás obligado/a a aceptar comportamientos tóxicos, y es importante poner tu bienestar emocional en primer lugar.

5. Busca ayuda profesional si es necesario:

Si la situación se vuelve insostenible, considera buscar ayuda profesional. Un terapeuta o consejero puede ofrecerte orientación y herramientas específicas para lidiar con la dinámica familiar.

A veces, contar con el apoyo de un profesional puede marcar la diferencia en tu capacidad para sobrellevar la situación y tomar decisiones informadas sobre el futuro de la relación.

✨​Navidad y Salud Mental✨​

La temporada navideña puede ser un momento de alegría, amor y conexión, pero también puede traer consigo desafíos emocionales, especialmente durante las reuniones familiares.

Las dinámicas familiares pueden ser complicadas, y es normal sentir cierta ansiedad ante la idea de enfrentarse a situaciones difíciles. Es curioso cómo podemos haber sanado en muchos ámbitos de nuestra vida y, en cambio, con nuestra familia, volvemos a repetir patrones que no nos hacen ningún bien.

En este post, veremos algunas estrategias para ayudarte a lidiar con las reuniones navideñas de una manera más saludable y satisfactoria.

1. Establece Expectativas Realistas:
Antes de sumergirte en las festividades, reflexiona sobre tus expectativas. Las películas y los anuncios, la sociedad en general, suelen retratar la Navidad como un momento perfecto, pero la realidad puede ser diferente. Aceptar que no todo será perfecto puede ayudarte a reducir la presión, no frustrarte y a disfrutar más del momento.

2. Establece Límites:
Si sientes que ciertos temas de conversación o comportamientos pueden desencadenar tensiones, establece límites. No tengas miedo de decir “no” a situaciones que puedan afectar tu bienestar emocional. Establecer límites es una forma valiosa de cuidar de ti y de mantener una atmósfera positiva.

3. Empatiza (hasta un punto):
Las diferencias de opiniones y personalidades son inevitables en las reuniones familiares. Practicar la empatía puede ser una herramienta poderosa. Intenta comprender las perspectivas de quienes te rodean y recuerda que todo el mundo tienen sus propias experiencias y desafíos. La empatía puede abrir la puerta a la comprensión y a la resolución de conflictos.

4. Enfócate en lo Positivo:
Aunque las reuniones familiares pueden tener sus desafíos, también ofrecen oportunidades para conectarse con tus seres queridos. En lugar de centrarte en lo negativo, busca y enfatiza los aspectos positivos de la reunión. Intenta acercarte a esas personas de la familia con las que conectas más. Apreciar los momentos agradables puede ayudarte a equilibrar las tensiones y a disfrutar más de la experiencia.

5. Practica el Autocuidado:
El autocuidado es esencial durante la temporada navideña. Tómate momentos para ti cuando lo necesites, respira profundamente, realiza actividades que te relajen y cuida tu bienestar emocional. NO HAY QUE LLEGAR A TODO, así que no te exijas la perfección en la preparación de las fiestas.

El autocuidado te permitirá recargar energías y enfrentar las reuniones con una mentalidad más tranquila y positiva.

6. Asertividad, asertividad, asertividad:
La comunicación abierta y honesta es clave en las relaciones familiares. Si sientes que hay tensiones o malentendidos, considera abordarlos con calma y respeto. La honestidad puede promover una comprensión mutua y contribuir a la construcción de relaciones más sólidas.

Las reuniones familiares en Navidad pueden ser un terreno delicado y una fuente de frustración teniendo en cuenta que socialmente se nos exige felicidad y alegría continua. No tiene por qué ser así.

Recuerda que es normal experimentar una variedad de emociones durante esta temporada, y buscar el equilibrio y el autocuidado te ayudará a vivir una Navidad más significativa y enriquecedora.

¡Felices fiestas!

✨​Descifrando los Complejos: ¿Qué Son y Cómo Superarlos?✨​

En el fascinante viaje de exploración de la mente humana, en este post ahondaremos en el intrigante mundo de los complejos.

Estos patrones de pensamiento arraigados pueden influir en cómo nos percibimos a nosotros mismos y cómo nos relacionamos con el mundo. ¿Pero qué diablos son y cómo podemos liberarnos de sus garras psicológicas?

¿Qué es un complejo y cómo se forma?

Imagínate a los complejos como esos hámsters que corren en su rueda mental, dando vueltas y vueltas sin llegar a ninguna parte. En términos más técnicos, un complejo es un patrón de pensamiento y comportamiento arraigado, generalmente desarrollado a partir de experiencias pasadas que nos han marcado de alguna manera. Los complejos influyen en la autoimagen, la autoestima y la forma en que alguien se relaciona con los demás.

¿Un ejemplo clásico? El complejo de inferioridad. ¿Te suena aquella vocecita que te dice que no eres lo suficientemente bueno? Bingo, eso es un complejo de inferioridad en acción.

Este complejo consigue que las personas se  sientan constantemente insuficientes o menos valiosas que los demás, incluso cuando las circunstancias objetivas no respaldan esa percepción. 

Pero… ¿por qué se mantienen?

Los complejos son como esa amiga que nunca se va de tu casa después de una fiesta. Se quedan, se instalan y se aferran a tu cerebro como si fuera el mejor lugar del mundo.

Estudios científicos sugieren que los complejos se mantienen gracias a una mezcla de factores: experiencias pasadas, mensajes negativos internalizados y, a veces, la tendencia natural de la mente humana a recordar más fácilmente las críticas que los elogios.

Complejos respecto a nuestro físico

La preocupación por el físico y la aparición de complejos relacionados con la imagen corporal son fenómenos complejos que pueden estar influenciados por una variedad de factores. Algunas de las razones comunes por las que las personas pueden desarrollar complejos sobre su físico incluyen:

  1. Presiones sociales y culturales: La sociedad y los medios de comunicación a menudo promueven estándares de belleza poco realistas, lo que puede llevar a comparaciones y sentimientos de insuficiencia en relación con la apariencia física.
  2. Experiencias personales: Comentarios negativos, burlas o experiencias traumáticas relacionadas con la apariencia física pueden contribuir al desarrollo de complejos.
  3. Expectativas personales: Las expectativas personales, a menudo influenciadas por experiencias pasadas o modelos a seguir, pueden llevar a la percepción de que uno no cumple con ciertos estándares, por otra parte, inalcanzables.
  4. Trastornos alimentarios: Las preocupaciones excesivas por la imagen corporal también pueden estar asociadas con trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia.

¿Puede un complejo convertirse en un trastorno psicológico?

Un complejo se convierte en un problema psicológico cuando la intensidad de los pensamientos y sentimientos asociados es muy alta, así como del impacto que tienen en la vida cotidiana y el bienestar emocional de la persona. Algunas señales de que un complejo puede haberse convertido en un problema psicológico incluyen:

  • Impacto en la calidad de vida: Si los pensamientos sobre la apariencia física afectan significativamente la calidad de vida de una persona, como su capacidad para socializar, trabajar o disfrutar de actividades diarias.
  • Baja autoestima persistente: Un complejo que contribuye a una baja autoestima constante puede indicar un problema más profundo.
  • Comportamientos extremos: Si los complejos llevan a comportamientos extremos, como dietas muy restrictivas, exceso de ejercicio o la evitación de situaciones sociales, podría ser un signo de un problema más serio.

En estos casos, la intervención de un profesional de la salud mental, como un/a psicólogx o terapeuta, puede ser beneficiosa para abordar los complejos y trabajar hacia una imagen corporal más saludable y una mayor autoaceptación.

¡La buena noticia!

La psicología tiene un arsenal de estrategias para ayudarte a dejar atrás esos complejos molestos.

Conócete

La autoconciencia es como la luz del sol para los complejos. Observa esos patrones de pensamiento, identifica de dónde provienen y ponte a ti mismo bajo el microscopio emocional.

Cambia tu narrativa

¿Te dices a ti mismo constantemente que no eres lo suficientemente bueno? Cambia ese disco rayado. Cultiva pensamientos positivos y realistas sobre ti mismo.

Abraza tus fortalezas

Todos somos superhéroes o superheroínas en alguna área de nuestras vidas. ¡Descubre cuáles son tus superpoderes y abrázalos!

En el épico viaje de la vida, los complejos pueden ser como esos obstáculos en un videojuego. Pero, al igual que en el videojuego se superan las diferentes fases y desafíos, tú también puedes conquistar tus complejos. La clave está en la autoexploración, el amor propio y, por supuesto, en recordar que estamos en este viaje juntxs. 🌈✨

✨​¿Quién maneja mi barca?✨​

La primera vez que escuché en la carrera el término “locus de control” me pareció el típico rollo académico alejado de la realidad de la psicología.

Gran error el mío.

El locus de control es un concepto fundamental que nos explica muchas conductas y ciertos rasgos de comportamiento. Además, como puede ser causa de algunos problemas emocionales, conocerlo implica también aprender a cambiarlo, y, así, mejorar nuestro bienestar. 

¿Qué es el locus de control?

Para adentrarnos en el tema, es esencial comprender qué significa exactamente el locus de control. Este concepto, introducido por Julian Rotter en la década de 1950, se refiere a la percepción que una persona tiene sobre la medida en que controla su vida. En otras palabras, ¿las circunstancias son el resultado de nuestras propias acciones (locus de control interno) o son determinadas por fuerzas externas más allá de su control (locus de control externo)?

¿Cómo se forma?

Para comprender cómo se forma el locus de control, es crucial examinar sus orígenes. Investigaciones recientes sugieren que la interacción entre factores genéticos y ambientales contribuye al desarrollo de esta orientación psicológica. Estudios gemelares han demostrado una predisposición genética en la inclinación hacia un locus de control interno o externo, pero el entorno en el que una persona crece y se desarrolla desempeña un papel significativo en la determinación final.

Numerosos estudios han destacado la importancia de la infancia en la formación del locus de control. La calidad de las relaciones parentales, el estilo de crianza y las experiencias tempranas pueden moldear la percepción de un individuo sobre la causalidad de los eventos en su vida. Por ejemplo, la presencia de modelos a seguir con un locus de control interno puede fomentar el desarrollo de esta orientación en los niños.

Locus de Control y su relación con la salud Psicológica

El locus de control no solo es una característica psicológica interesante, sino que también está vinculado estrechamente con la adaptación psicológica. Investigaciones han revelado que las personas con un locus de control interno tienden a enfrentar mejor el estrés y a tener una mayor sensación de autonomía y bienestar psicológico. Por otro lado, aquellos con un locus de control externo pueden ser más propensos a experimentar ansiedad y depresión, ya que perciben que tienen poco control sobre su entorno.

La falta de control sobre la propia vida o decisiones puede tener una serie de implicaciones psicológicas como por ejemplo:  

Estrés y Ansiedad

La percepción de no tener control puede generar estrés crónico y ansiedad. La sensación de impotencia frente a situaciones difíciles puede contribuir a la activación constante del sistema de respuesta al estrés, lo que, a largo plazo, puede tener efectos negativos en la salud mental.

Depresión

La falta de control también se asocia con la depresión. Las personas que sienten que no pueden influir en su entorno o en sus propias vidas pueden experimentar una sensación de desesperanza y abatimiento, contribuyendo al desarrollo de la depresión.

Baja Autoestima

La percepción constante de no tener control puede afectar la autoestima. Las personas pueden comenzar a cuestionar sus habilidades y valía personal, lo que puede llevar a una baja autoestima y a la creencia de que no son capaces de influir positivamente en sus vidas.

Falta de Motivación

La falta de control puede llevar a la pérdida de motivación. Si una persona no percibe que sus esfuerzos produzcan resultados significativos, es probable que disminuya su motivación para establecer metas y perseguir objetivos.

Incapacidad para Afrontar Desafíos

Las personas con un bajo sentido de control a menudo tienen dificultades para afrontar desafíos. Pueden sentirse abrumadas por las adversidades y tener dificultades para desarrollar estrategias efectivas de afrontamiento.

Impacto en las Relaciones Sociales

La falta de control también puede afectar las relaciones sociales. Las personas que se sienten impotentes pueden volverse más dependientes de los demás o, en algunos casos, retirarse socialmente debido a la percepción de que no tienen control sobre sus interacciones.

Impacto en la Salud Física

   – La falta de control también puede tener implicaciones para la salud física. La tensión constante asociada con la falta de control puede contribuir a problemas de salud como trastornos cardiovasculares, problemas gastrointestinales y otros síntomas físicos.

Implicaciones en la Toma de Decisiones y el Logro Académico

Estudiantes con un locus de control interno pueden estar más motivados, asumir responsabilidad por sus acciones y esforzarse por alcanzar metas académicas. En contraste, aquellos con un locus de control externo pueden ser más propensos a atribuir sus éxitos o fracasos a factores externos, lo que puede afectar negativamente su rendimiento.

Es importante señalar que estas implicaciones pueden variar en intensidad según la persona y la situación específica. La percepción de falta de control no siempre se traduce directamente en estas consecuencias, y factores como el apoyo social, la resiliencia y las habilidades de afrontamiento pueden moderar estos efectos. Sin embargo, reconocer la importancia del locus de control en la salud mental es fundamental para abordar y mitigar sus posibles impactos negativos.

¿Es posible modificarlo?

Cambiar de un locus de control externo a uno interno es un proceso gradual que implica reflexión, conciencia y acciones concretas. Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a realizar este cambio:

1. Autoconciencia

El primer paso para cambiar tu locus de control es ser consciente de tu perspectiva actual. Reflexiona sobre cómo percibes las causas de los eventos en tu vida. ¿Atribuyes tus éxitos y fracasos a factores externos o a tus propias acciones y esfuerzos? La autoevaluación honesta es esencial.

2. Identificación de Creencias Limitantes

Identifica las creencias limitantes que puedan estar contribuyendo a tu locus de control externo. Estas creencias pueden haberse formado a lo largo del tiempo debido a experiencias pasadas o mensajes recibidos de otras personas. Cuestiona estas creencias y examina si realmente reflejan la realidad.

3. Fomento de la Autoeficacia

Desarrolla la creencia en tu capacidad para influir en tu entorno y en tu propia vida. Esto se conoce como “autoeficacia”. Establece metas realistas y alcanzables, y trabaja de manera constante para lograrlas. Cada éxito, incluso pequeño, refuerza tu sentido de control interno.

4. Responsabilidad Personal

Asume la responsabilidad de tus decisiones y acciones. Reconoce que, aunque hay factores externos que pueden influir en tu vida, tienes el poder de elegir cómo respondes y actúas frente a esas circunstancias. La toma de responsabilidad es fundamental para fortalecer un locus de control interno.

5. Aprendizaje de la Experiencia

Reflexiona sobre tus experiencias, tanto positivas como negativas. Analiza cómo tus elecciones y acciones han contribuido a los resultados que has experimentado. Utiliza estas reflexiones para aprender y crecer, ajustando tus enfoques cuando sea necesario.

6. Desarrollo de Habilidades de Afrontamiento

Fortalece tus habilidades de afrontamiento para enfrentar desafíos. Aprende estrategias efectivas para superar obstáculos y manejar el estrés. Cuanto más efectivas sean tus habilidades de afrontamiento, más probable será que percibas un mayor control sobre tu vida.

7. Enfócate en Factores Controlables

Concentra tu energía en aspectos de tu vida que puedes controlar. Si bien hay aspectos externos que están más allá de tu control, identifica aquellas áreas donde puedes influir y trabaja en mejorarlas. Esto te ayudará a sentirte más capacitado y en control.

8.Desarrollo de la Resiliencia

Cultiva la resiliencia emocional y mental. La resiliencia te permite adaptarte positivamente a las adversidades y superarlas. Aprende a ver los desafíos como oportunidades para crecer en lugar de obstáculos insuperables.

Al final, cómo percibamos el impacto que nuestras decisiones y/o acciones tienen en lo que nos rodea no deja de ser una creencia.

Esta creencia puede ser tratada para ajustarla con la realidad hacer que sea lo más útil para nuestra salud emocional y nuestra vida como sea posible.